¡PORQUE PUEDO!
La risa de él no se hizo esperar, verla caminar de lado a lado vociferando de que no era una bruja le hacía demasiado gracia, estaba realmente enojada y el disfrutaba de ello, era una mujer con los sentimientos a flor de piel, jamás había conocido a alguien así, teniendo claro que había conocido a tres, porque sus amigas eran igual o peor de dramáticas que ella.
— Pequeña duendecilla, es una broma, no pienso que lo seas, eres imposible de dañar o torturar, miento de lo último si eres capaz, pues tu ropa crea ese efecto en mí, una tortura verte — respondió realmente divertido.
Ella se relajó y sonrió, ese hombre la sacaba de las casillas.
— Listo, busquemos fecha, pero no el 31, jamás me cas