KARMA
—No pude encontrar una palabra— Y al día siguiente desapareciste, ¿Y dices que no me abandonaste?
—Joe, tenía que irme. No era como si hubiéramos jurado amor eterno y…—Sentí una punzada de dolor en el centro de mi estómago.
—Eres cruel, ¿Lo sabes?
— ¿Cruel? —entornó sus ojos a mis palabras.
—Sí, cruel—afirmé irritado.
—Cruel fue lo que pasó la última vez que te he buscado. —hizo una breve pausa. —No podemos discutir en estos momentos, mi hijo está durmiendo.