La esposa despreciada: el CEO suplicará por amor
No le costaba imaginar las palabras repitiéndose, siempre con el mismo veneno disfrazado de dulzura: lo conveniente que sería una alianza con los Botelho, lo perfecta que era Julia como futuro… en contraste con ella, siempre retratada como el eslabón débil, la esposa que no encajaba.
En otros tiempos, Vivian habría cruzado el salón sin pensarlo, imponiéndose a su lado, recordándole a todos quién era la esposa de Eduardo Braga. Pero ahora no tenía interés en ese juego.
La mirada de él encontró la suya por un instante, dura, enigmática, y eso bastó para detenerla. Dio media vuelta, como si la hubieran sorprendido espiando.