En brazos del enemigo
—Estás tan hermosa hija mía —la envolvió en sus brazos y llenó su mejilla de besos.
—Gracias papito, luces hermoso —respondió ella, aguantando sus ganas de llorar.
La melodía nupcial comenzó a sonar, tomó varios respiros antes de comenzar a caminar, su papá mantenía sus manos acunando la suya, dando pequeñas palmadas tratando de calmar sus nervios.
Frente a ella estaba Bruno, hermoso como lo imaginó, su traje azul marino ajustado lo hacían ver tan elegante, junto con su peinado que no tenía ni una hebra de cabello desacomodado.