Tempestad
Debí levantarme, debí seguir corriendo para lograr salvarme, pero algo choco contra mi cabeza y no supe más de mí.
Desperté esperando que lo que había vivido no fuera más que un sueño, pero lamentablemente no fue así. Súbitamente, un dolor se introdujo bajo mi piel y ahí quedo aturdiendo mis sentidos, no sabia por cuanto tiempo estuve tirada sin lograr moverme, nada de lo que podía observar tenía sentido alguno. Había humo y fuego por todas partes, además no lograba escuchar nada, solo un zumbido que me atormentaba a cada segundo.