Destinados
Me quedo viendo un rato la televisión hasta que me gana el sueño y no sé en qué momento pasa, pero cierro los ojos y me encuentro dormida, sumida en un profundo sueño.
[...]
El ruido de varios toques en la puerta, hacen que mis sentidos poco a poco comiencen a despertarse. Por un segundo imagino que se trata de un sueño, pero no, abro los ojos con calma hasta que diviso el techo de la sala, blanco y puro como lo que no hay en esta casa.
—¡América!
Alguien grita mi nombre, me incorporo con pesadez, viendo que son las nueve de la mañana, la televisión sigue encendida y la apago con parsimonia.