RECUPERÁNDOLOS
FIN DE FLASHBACK
Eran casi las siete de la mañana cuando sonó el despertador, y dos hicimos berrinche, pero yo sí me levanté.
De pie al lado de una cama, que me dolió demasiado dejar, me estiré tanto como mi cuerpo dio, desperezándome un poco, y fui al baño donde lavé mi cara antes de bajar a la cocina para hacer el desayuno y así regresar a la habitación para despertar al dueño de mis sonrisas.
—Anda, dormilón —dije sobando la espalda de mi dormido hijo—, se nos hace tarde para el colegio.