Miscelánea de Amor
¿Es eso?
No, nada importaba. Que su llanto fuera escuchado no importaba. Que se viera hecho un pobre mediocre, que se sintiera despreciable por no confiar, por no creer… No, nada importaba. Porque, después de todo, él era todo eso y más. No merecía que este chico, que este querubín lo hubiera buscado, que lo hubiera encontrado, que le dijera que aún lo quería cuando él trató de enterrar todo lo que había vivido a su lado. Lo peor de todo, él sí lo amaba. Él sí lo deseaba. Si fuera por él, no dejaría que este chico se marchara jamás de su lado, pero las cosas ya no eran las mismas. Todo modificó.