La rechazada
Él se sienta en un sofá, mientras ella esta de pie y casi lo fulmina con la mirada.
—Bien amor ¿Terminaste?, no quiero que te enojes… Si eso quieres no lo haré, solo te amo a ti y aún después de que me divorcié no estuve con nadie más… Tienes que conocerme más, no me llevaría a cualquiera a la cama, ¿entiendes? Ven acá… Ven, deja esa cara de enojo. —Entonces, la abraza cuando se sienta a su lado. —Me quedo contigo me oyes ¡Te amo, te amo! —Se agita su respiración, y la besa con mucha pasión —¿No sabes lo que tú me provocas?
—Así ¿Qué te provoco Antonio?