BACO: EL DESPERTAR DEL REY LYCAN
El Ritual de la Luna Escondida
Bajo el amparo de una noche de neblina cerrada, Meryem se escabulló hacia el pabellón olvidado. Allí, entre las sombras de las enredaderas muertas, la esperaba Alya, la prima de la descendencia de Selene. Al ver entrar a Meryem, Alya dejó caer el cuenco de plata que sostenía. El estado de su prima era deplorable: estaba pálida, demasiado delgada y su aura, que antes vibraba con una luz blanca, era ahora un charco de ceniza.
—Meryem, te estás apagando —susurró Alya, tomándola de las manos—. Estás dejando que ellas ganen.