El Guardián del Deseo
Levanto una de mis manos y la paso por su mejilla con suavidad, grabándome su hermosa y penetrante mirada en mi mente, y con una sonrisa en los labios, asiento.
—Sí, estoy lista... Hazme volar esta noche, Alex.
[...]
Cuando abro los ojos, una pequeña ráfaga de luz me molestaba en los ojos, por lo que los cierro al instante, intentando conciliar el sueño una vez más. Sin embargo, al sentir la rigidez de la cama, abro los ojos una vez más y mi cuerpo entra en pánico al notar que no estaba en mi habitación.