La Trampa Del Ruso
—Señor, juro que no tenía idea de… —balbucea Roberto James.
Cansado de lo mismo, me pongo de pie y aliso mi traje, saliendo de la oficina sin decir nada más, no quiero que nadie pueda notar la rabia negra que recorre por mis venas.
Entrando al despacho, dejo que Jonas entre detrás y espero a que cierre la puerta, él es en realidad un Voyeviki de la mafia rusa, y mi gran amigo, tenemos la misma edad. Rubio, de ojos azules, detrás de esa sonrisa amable se esconde un verdadero asesino, es mi mano derecha y quien me cuida las espaldas, está siempre dispuesto a morir por mí.