La sustituta de mi hermana
—Si, realmente lo pase muy bien contigo, como siempre, me encanta estar contigo y quisiera que se repitiera, pero no hoy, tengo un compromiso está noche con mi prometida y necesito guardar fuerzas, de seguro ella querrá su regalo de cumpleaños — dijo señalando todo lo que él era como hombre.
— ¡Eres un desconsiderado amor! ¡Tu novia soy yo y siempre vives echándome en cara que tienes a tu prometida! — la chica estaba a punto de llorar.
— ¡No te pongas así cariño! Mi prometida es solo una transacción comercial, un negocio familiar, allí no hay sentimientos, además es más fea que un pecado— dijo él, tratando de consolar a la muchacha.