LEGALMENTE MIO, La Heredera y su esposo comprado
Y, aun así, la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida.
Esto no estaba en ningún plan. El plan era yo dándole un anillo. El plan era frío, ordenado, mío.
Esto no.
Adrien se arrodilló frente a mí, delante de toda la mesa, delante de Caroline, y sacó del bolsillo una cajita.
Y me quedé sin aire, porque la cajita era roja.
Roja. No azul. La de Oliver era azul, la del plan, la que él tenía guardada. Esta era otra. Esta la había conseguido él, por su cuenta, sin decirme nada.