Enamorada de un CEO de otro mundo
Valentín tomó a Brenda de la mano y se la llevó fuera de la mansión, mientras que ella sonreía como si se hubiera ganado el mayor de los premios, logrando así su cometido.
—Gracias por defenderme mi amor, yo sabía que estarías conmigo.
—Inexplicablemente quiero estar contigo, tienes una fuerza que me atrae, pero no estoy enamorado de ti, es solo un deseo sexual que no puedo controlar, y espero que me perdones por eso, porque en realidad no quiero hacerte daño Brenda.
—No me haces daño en ninguna medida Valentín, soy la mujer más feliz del mundo al ser tu más grande deseo, quiero estar a tu lado y ser tu mujer, te adoro.