Una vez su companero, agora su rival
“¿Q… qué?”
Su voz se elevó, firme y definitiva.
“¿Estás sorda? Ya te dije que el matrimonio ha terminado.”
Luego, sin la menor vacilación, gruñó:
“A partir de este momento, yo, Damon Cross, te rechazo a ti, Amber Smith, como mi compañera.”
El dolor la golpeó como una ola devastadora.
Amber se llevó una mano al pecho mientras el vínculo de compañeros se desgarraba violentamente en su interior. Sus piernas cedieron y cayó al suelo, jadeando en busca de aire.