Falso Amor Del Italiano
Trago grueso, asiento, me toma de la mano y con sutileza tira de mí, salimos del salón, no vamos directo a las habitaciones, sino, a una parte subterránea de la casa, entramos a una especie de alcoba, donde la cama está rodeada de unas finas paredes en donde seguro ya se están acomodando al otro lado, las personas que van a presenciar esto.
Solo noto algo extraño, y es que la cama está acomodada a modo que si me recuesto, no se pueda ver nada de mi cuerpo, en caso de estar desnuda. Brentt me toma de repente por sorpresa, al estrecharme contra él, de nuevo.
—Solo relájate —dice solo para mí—. Olvida que estamos rodeados de alguién.