El Corazón del Mar
Mi sitio está contigo hechicera, en tu boca.
Con esa última frase, el príncipe se arrojó sobre ella, presionó su cuerpo contra el suyo hasta atraparla contra la pared en un beso feroz, anhelante, deseoso, un beso que por un momento logró arrancarle todo el dolor y la angustia del pecho a la hechicera, la hizo olvidar todo, cada recuerdo se iba presentando en su mente y era descartado como basura hasta que uno se clavó con fuerza, aferrándose a no extinguirse, ese recuerdo donde el príncipe caminaba con una doncella por la playa, cayendo encima de la hechicera como agua helada logrando que tuviera fuerzas para alejar al príncipe de ella con desprecio.