Morir de amor
Se entregó a mí tal cual yo necesitaba, sus ojos me gritaban todo lo que sentía y juro que lo que sentíamos, ese fuego tan intenso, era más potente que los rayos del sol.
Le mordí los labios, espero no haberla lastimado, seguía fuera de control.
Ella llegó a un orgasmo potente, la estaba sintiendo, cuando sentí que el semen me quemaba a medida que recorría los conductos eyaculatorios .
-Ahhhh.
No podía dejar de gemir, ella también gemía, nuestra respiración no terminaba de acompasarse.
Siento que no es natural lo que estoy sintiendo, juraría que estoy embrujado por ella, me robó hasta el alma.