Mi esposa
—preguntó Danielle irritándolo.
—Tú, eres, mi, esposa —respondió él, remarcando cada palabra, apretando los labios al terminar de decir la última palabra.
Danielle le respondía con una risa amarga, luego le dijo:
—No, Maximilian, no lo soy, recuerda que soy otra persona, no comparto ni siquiera el nombre de la persona que contrajo nupcias contigo —argumentó ella.
Maximilian la agarró por los brazos, se acercó a ella, lentamente, pegando casi el rostro al de ella, y le dijo con evidente irritación, enervándose más y más a cada.