La fragilidad del ceo
“Perdónanos, por favor perdonanos hija…”
“Mamá, papá, levántense” pronunció Jenny con su voz entre cortada.
“No, te pediremos perdón una y otra vez, siempre. Hasta que nos perdones, Jenny nos equivocamos y te hicimos mucho daño, estamos arrepentidos, viejo agacha más la cabeza para que nuestra hija nos perdone.” La señora bajó más la cabeza del hombre hasta llegar al suelo.
“No hagan eso, yo los he perdonado.” Mencionó Jenny postrándose aún lado de la pareja, ellos levantaron su rostro y la abrazaron.