Imperfección
—Gracias—, respondió ella —No puedo creer que estemos rompiendo la historia, una criada se está casado con su jefe.
—No creo que nadie crea que te ves como una criada.
—Pero yo era una doncella.
—Fuiste, pero ya no, eres mi perfección imperfecta—, respondió que solo podía sonreír y se preguntaba cómo pueden ser una perfección que es imperfecta. Sin conseguir su respuesta, ella sonrió más pronunciada y escuchó al sacerdote, hoy es un día muy grande para ella, un día que había esperado toda su vida con el hombre a su lado, y ella sabía que, como sus palabras “perfección imperfecta”, la confundió, también lo haría su amor a cualquiera que intente arruinarlos.