Amor y Poder
Casi.
Mis dedos se enredan en su camisa, arrugándola mientras lo acerco aún más, como si ambos estuviéramos al borde de un precipicio, cayendo juntos. La habitación parece desaparecer, el aire a nuestro alrededor es denso y pesado, y el sonido de nuestras respiraciones aceleradas se mezcla con el latido de mi corazón. Lo irónico es que este momento, este arrebato de pasión salvaje, no es amor. No es siquiera afecto. Es poder. Es la lucha de dos voluntades que se resisten a ceder, y ambos sabemos que, al final, uno de los dos va a ganar.