El Temido Vaquero que salvó mi vida
—Dicen que hablar sola es el primer síntoma de la locura, señora —dijo un vaquero atractivo, con una sonrisa casi tan perfecta como la de Carter.
“Deben hacer comerciales de pasta de dientes”, pensó, irritada y divertida al mismo tiempo.
—Buenas tardes para usted también —respondió, con tono seco y el mentón en alto.
Él rió, levantando una mano en un gesto amistoso.
—Soy Mauricio, el capataz. Disculpe la broma.
Dolores parpadeó, sorprendida por su forma relajada. A diferencia de Zacky, aquel tenía una mirada amable, despreocupada. Era interesante; no tanto como Carter, pero definitivamente interesante. Aceptó el saludo.