Nunca te Olvidaré
En esa mirada ya no había odio, solo una duda infinita.
—Te amo, Leah —le dije, y las palabras salieron cargadas de una verdad que no necesitaba pruebas—. Duele decírtelo así, pero es la verdad. No importa lo que creas sentir ahora por él; yo haré que recuerdes quién es el dueño de tu corazón. Voy a amarte tanto que no habrá nada más en tu mundo, solo tú y yo. Como antes.
—¿Y si no puedo recordar? —preguntó ella, con un hilo de voz—. ¿Y si esa parte de mí murió para siempre?