La víctima del CEO
Colocó el anillo en su dedo y dio un beso en su mano.
— Una tarde y con los pies descalzos estaba recorriendo la inmensa extensión del mar, en mi inocencia deseé un amor así de inmenso, y de pronto miré en la distancia y te vi, vi mi futuro pasar ante mis ojos y vi tu rostro en el, entonces decidimos atarnos con nuestro hilo del destino, y aunque la vida nos llevó por caminos diferentes, nuestro hilo jamás se rompió, y el destino nuevamente te llevo a mí, y aquí estamos, aquí estoy. Yo, Amaranta Cristea Pierre D'Alessio, ante Dios y los hombre para reafirmar mi promesa, la promesa de ir al encuentro de amor, un amor que a superado la adversidad y hoy vivimos la prosperidad, que sanó a la en