CONTRATO DE ACERO
–Te amo, Liam –susurra ella, con la voz quebrada, el cuerpo arqueado por la intensidad de lo que siente, completamente rendida a él.
Él apoya su frente contra la de ella, los ojos cerrados, el corazón desbordado.
–Te amo, Amara –responde, con la voz cargada de emoción, como si en esas palabras estuviera todo el pasado, la ausencia, el dolor, el reencuentro, la promesa de no volver a soltarse.
Y en ese abrazo, en ese latido compartido, el mundo deja de existir para ambos, porque no hay nada más real, más intenso, más poderoso que ese amor que vuelve a encenderse en la oscuridad.