El deseo del millonario
—gruñó Emiliano, entró y salió rápidamente, atrapó con fuerzas sus caderas para marcar un ritmo superrápido, se escuchaba el choque de sus pieles, este ruido y la fricción, hizo que el orgasmo de Alicia llegase cuando ella no se lo esperase, se tragó su gemido, mientras que Emiliano se vino, dos estocadas más y de inmediato salió de su interior, sacó el pañuelo y la limpió, este sintió como su cuerpo temblaba, aunque el plan era que ella se relajara, no pude evitar hacerlo él también, miró hacia ella, pero Alicia estaba en su nube, y sonreía como si acabase de fumar hierba, sus ojos apenas se abrieron y se volvió a él.
—Eso ha sido el «Rapidín» más rápido de la historia. —y comenzó a reír po