POV CEO: ADICTO A MI SECRETARIA.
Es una sensación de poder absoluto, de haber derribado la última frontera que nos separaba.
Empiezo a moverme. Es un ritmo lento, pesado, que hace que la cama cruja bajo nuestro peso. Cada embestida es un golpe seco que la hace avanzar sobre el colchón, obligándola a aferrarse a la estructura de madera para no caer. No hay suavidad aquí, solo la verdad cruda de dos cuerpos colisionando.
—¿Es esto... lo que querías? —le pregunto, aumentando la velocidad, sintiendo cómo el sudor empieza a pegar nuestras pieles.