Tres años después, ya no piensa soltarla
Tres años atrás, Mariana Ordóñez le había arrojado una suma de dinero a su novio, Emiliano Valdés, y había terminado con él sin mirar atrás.
Después, había regresado al país para casarse por conveniencia.
Tres años después, en la víspera de la boda de Mariana, Emiliano también regresó.
El chico pobre de entonces resultó ser el heredero de la poderosa familia Valdés... y, además, el mejor amigo de su prometido.
Ella lo abandonó. Él la engañó.
Para Mariana, estaban a mano, así que decidió mantenerse lejos de Emiliano, de ese peligro al que no quería volver a acercarse.
Pero Emiliano no estaba dispuesto a dejarla ir.
Paso a paso, la fue acorralando, observando con burla cómo su prometido la hería.
Frente a los demás fingían no conocerse. A solas, se enfrentaban en silencio.
El único que conocía la verdad le preguntó a Emiliano:
—¿De verdad la odias tanto?
Emiliano guardó silencio.
Después, Mariana rompió el compromiso y se fue al extranjero. Se convirtió en corresponsal de guerra.
Entre el estruendo de las explosiones, Emiliano volvió a aparecer.
Una bala perdida silbó en el aire.
Con los ojos enrojecidos, Emiliano cubrió a Mariana con su propio cuerpo.
—Aunque tengamos que morir... te mueres conmigo.