La mimada del alfa
Observo a mi luna y ya está dormida, por estos días dormirá en mi habitación hasta que la de ella este lista y de aquí a eso espero que ya no tenga ese resfriado, me recuesto a su lado y la abrazo para brindarle calor y para sentir su olor.
—Quiero que mi luna me conozca, —pide Bruno por el enlace.
—Mañana… y es nuestra luna, no tuya, —le regaño a lo que este gruñe y cierra el enlace.
Solo espero que mi luna no, nos tenga miedo, con ese pensamiento me sumerjo a las penumbras.