Bajo la luz de la Luna
Los aullidos de los lobos blancos, parecían canciones dedicadas a la madre luna, quien tras de ella tenia al sol.
“Ven a mí, Artemisa, ven a mí”
Aquel hombre de cabellos de plata, le susurraba un cantar de amor eterno, invitándola y seduciéndola, deseando formar aquel vinculo con ella. Sin embargo, sus pasos se habían detenido, y mirando hacía atrás, los brazos abiertos de Janus Aqmar estaban esperando por ella.
“Janus”