El Bosque de Vailia
La oscuridad era sofocante, como una prisión intangible.
En su desesperación, cerró los ojos e intentó calmar su mente. Inspiró profundamente, buscando en su interior algún indicio de claridad o esperanza. Y entonces, en medio de la nada, notó algo peculiar. Una leve luz, apenas perceptible, comenzó a brillar en la lejanía. Al principio pensó que era una ilusión, una trampa de la oscuridad misma. Pero la luz persistía, débil pero constante, como una estrella lejana en una noche sin luna.