La Dulce princesa.
Cuando solo la había visto un par de días, mientras que Pedro… enterró sus uñas en la espalda del italiano de puro coraje que le provoco descubrir que una vez más estaba pensando en Pedro, no lo merecía, ese latino no merecía nada de ella.
— Las sombras solo crecen ante la luz. — susurro sobre su cuello al tiempo que se hundía más en ella. — Tu eres mi sol, al fin te encontré. — termino de recitar viéndola a los ojos, sin esperar una respuesta o que ella sintiera lo mismo que él, solo lo dijo para luego besarla con pasión, pues para un Santoro, poco importa si el amor era reciproco, ellos se encargan de atrapar a su amado, llevarlos a la oscuridad y mostrarles que en las sombras se ama y se