Ámame, o déjame ir Chef
Yo no seré tu amante Justin, puedo perfectamente ser la madre de tu hijo y tu amiga, pero tú la quieres a ella.
—Valentina y yo terminamos, quién está conmigo aquí eres tú.
Támara lo abrazó sintiendo como de costumbre su amor culpable, pero ahora no sentía culpa por arruinar la vida de él, sentía culpa hacía sí misma, sabía que no era justo y que ella merecía un hombre que la amara sin reserva, el problema era ¿cómo resistirse a las caricias de Justin? a su cercanía, aunque ella quisiera decirle no, sencillamente no podía obligarse a rechazarlo.