La muñeca de Bratva
—Sabes que puedes confiar en mí, siempre tendrás mis brazos para acurrucarte y darte consuelo hasta que te sientas con la fuerza necesaria para volver a levantarte, aunque no soy tu madre, siento como si lo fuera.
—¿En algún momento has deseado no ser tú y ser otra persona?
—¿Por qué lo preguntas? ¿Es por alguien en especial? —le cuestiona Marisha acariciando su rubia cabellera.
—S-sí, hay días en que odio ser quien soy, desearía volver a ser quien era antes —responde rompiendo en llanto, estoy tentado en entrar a su habitación, pero sus siguientes palabras me detienen—, creo que me estoy enamorando de alguien y por una vez en mi vida deseo no ser La muñeca de