MALU - ENTREGADO AL MAFIOSO
dijo, cogiéndome de los hombros y pasando sus manos por mi espalda.
- ¿Quieres parar, Rebeca?
- Sé que te acuerdas... es sólo que no te das cuenta.
- ¡Déjame! - Dije quitándote las manos... Sólo mi mujer sabe lo que necesito para relajarme.
- Ya no eres el que eras, ¿verdad?
- Hasta ayer no lo era, pero a partir de ahora voy a ser igual o peor, no con mi familia, no con la gente que quiero, sino con los que han vuelto a despertar en mí a ese tipo.