Desliz
La odiaba y ese sentimiento no debería sentirse como ningún otro.
—No hay nada más importante que firmar el divorcio. Lo que tengas que decirme, díselo a quien quiera escucharte, porque no tengo ni un poco de ganas de escuchar tus palabras, así que cállate. Si me vas a pedir una disculpa por lo que hiciste, ahórratela, ya que dudo mucho que te arrepientas de haberte largado. Esto era la que querías, estar sola y tener tu libertad, ¿no?