LOGINDea mati-matian mengejar cinta Daffa. Tapi cintanya terhalang oleh seleksi ketat dari orang tua dan kakak-kakak. Banyak yang mundur karenanya. Lalu, apakah Daffa akan bertahan dan lolos dari seleksi sang calon mertua ini?
View More—Señora, por favor... Déjeme verlo —suplicó Elena, dando un paso al frente. El frío del suelo del hospital le entumecía los dedos de los pies, pero no tanto como el miedo—. Necesito saber si respira. Él me prometió...Él me dijo esta tarde que vendría a buscarme.
Antes de que pudiera terminar la frase, las manos enjoyadas de la mujer impactaron contra sus hombros con una fuerza gélida y despiadada. El empujón la hizo retroceder, desestabilizándola sobre sus talones heridos. Elena soltó un quejido ahogado cuando una de sus heridas abiertas rozó contra el linóleo. —Cállate. No vuelvas a pronunciar su nombre con esa boca —siseó la madre, dándole una bofetada con su tono de voz—. Mírate. Das asco. Entras aquí oliendo a calle, descalza, sangrando como un animal herido. ¿Quién te crees que eres para irrumpir en el hospital privado de mi familia? —Soy su amiga... Nos criamos juntos —respondió Elena, tragándose el nudo de sangre y llanto que le obstruía la garganta. Enderezó la espalda, intentando buscar una dignidad que el dolor le estaba arrebatando—. Usted me conoce, señora. Sabe quién soy. Sabe lo que significamos el uno para el otro. La mujer soltó una risa seca, un sonido carente de cualquier pizca de humanidad. Se acercó a Elena lentamente, el tacón de sus zapatos de diseñador resonando con una cadencia militar. Cada paso parecía aplastar un pedazo del alma de la joven. —¿Amiga? ¿Una recogida de los suburbios? —la madre bajó la voz, arrastrando las palabras con veneno—. Escúchame bien, niña estúpida. Mi hijo sufrió un accidente porque estaba escapando de sus responsabilidades por tu culpa. Él es el único heredero de la mayor organización de Europa. Su sangre es poder, su apellido es ley. Tú no eres más que un bache en su camino. Un error de la infancia que hoy mismo queda sepultado. Elena desvió la mirada, ignorando los insultos. A través del cristal reforzado de la sala de cuidados intensivos, el panorama era caótico. Tres médicos entraban a toda prisa empujando un carrito con desfibriladores. Las luces rojas de la alarma del monitor cardíaco parpadeaban en el techo, bañando la piel pálida del joven en un tono escarlata macabro. Tenía tubos en la boca, vendas en la cabeza y el pecho desnudo cubierto de parches. —¡No! —gritó Elena, perdiendo el control. Intentó esquivar a la mujer para golpear el cristal—. ¡Déjame pasar! ¡Él me necesita! ¡Sé que si escucha mi voz va a despertar! ¡Prometió que nunca me dejaría sola! —¡Sáquenla de aquí! —ordenó la madre a los dos guardaespaldas vestidos de traje negro que custodiaban la entrada principal. Los hombres, enormes y con rostros de piedra, avanzaron hacia Elena. Uno de ellos la sujetó del brazo con un agarre de hierro. —Suéltame... Por favor, suéltame —sollozó ella, perdiendo las fuerzas en las piernas. El dolor físico de sus pies sangrantes finalmente la venció, obligándola a arrodillarse en el suelo mientras el guardia la arrastraba hacia la salida—. Solo un minuto... Déjeme despedirme... —No tienes nada que ver con él, ni hoy, ni nunca. Mírate por última vez en ese reflejo, porque a partir de esta noche, para mi hijo, tú dejas de existir —fueron las últimas palabras de la madre antes de que las puertas automáticas se cerraran, expulsando a Elena a la tormenta exterior. --- Las puertas de cristal templado del hospital se cerraron a sus espaldas con un siseo neumático definitivo, sepultando el pitido de los monitores y los gritos de su propio corazón. El impacto del aire de la madrugada la golpeó como un muro de hielo. Afuera, la tormenta devoraba la ciudad, descargando una cortina de agua densa que le borró la vista al instante. Elena dio dos pasos tambaleantes sobre las escaleras de mármol del complejo médico y cayó de rodillas.El dolor en las plantas de sus pies, adormecido por la adrenalina minutos antes, despertó con una furia punzante. El agua de la lluvia se mezcló de inmediato con la sangre fresca que brotaba de los cortes, limpiándola en hilos rosados que corrían rampa abajo. Se miró las manos, apoyadas en el cemento rugoso: temblaban tanto que apenas podía mantener el equilibrio. —No puede ser... No me puede dejar —susurró, con la voz rota, tragándose las gotas de lluvia mezcladas con el sabor salado de sus lágrimas—. Tú lo prometiste... Dijiste que volverías... Se obligó a levantarse. Sola en mitad de la noche, sin dinero, sin zapatos y con el alma mutilada, Elena empezó a caminar en dirección a los suburbios. Cada paso era una tortura física. El asfalto frío parecía clavarle agujas en la carne viva, pero su mente seguía atrapada en aquella sala de urgencias, repitiendo en bucle el rostro pálido de su amigo y las palabras envenenadas de su madre. «Para mi hijo, tú dejas de existir». El eco de esa sentencia la mareaba más que el cansancio. Le tomó casi una hora llegar a su calle. El vecindario, sumido en la penumbra de las farolas parpadeantes y los callejones estrechos, se sentía más hostil que de costumbre. Al acercarse a su casa, una vieja edificación con la pintura descascarada por la humedad, Elena frunció el ceño. La puerta principal estaba entreabierta, golpeando rítmicamente contra el marco por culpa del viento. Un escalofrío que no tenía nada que ver con la ropa empapada le recorrió la espina dorsal. Desde la acera se escuchaba un silencio sepulcral, espeso, interrumpido únicamente por el goteo constante de una tubería rota. Su padre solía llegar borracho y violento, pero el desorden de esa noche se sentía diferente. Con el corazón golpeándole las costillas a un ritmo frenético, Elena empujó la madera astillada de la entrada. —¿Mamá? —llamó en un hilo de voz, dando un paso hacia el oscuro vestíbulo. El olor a alcohol barato y el rastro de un jarrón hecho añicos en el suelo la hicieron detenerse. Avanzó hacia el salón, arrastrando sus pies heridos sobre la alfombra húmeda, hasta que sus ojos se fijaron en la base de la escalera de caracol que subía a las habitaciones. Allí estaba. Su madre yacía tendida boca abajo en el suelo, con el cuerpo extrañamente torcido. Un hilo de sangre oscura nacía de su frente, extendiéndose como una mancha negra sobre el suelo de madera. No se movía. No respiraba de forma audible. A unos metros de distancia, la ventana del fondo mostraba la silueta de su padre huyendo por el callejón trasero, tambaleándose bajo la lluvia. Elena se desplomó al lado del cuerpo de su madre, olvidándose por completo del hospital, de la mafia y de sus propias heridas. —¡Mamá! ¡Mamá, mírame, por favor despierta! —gritó, sacudiéndola por los hombros mientras buscaba desesperadamente el pulso en su cuello frío—. ¡No me hagas esto tú también! ¡Por favor, Dios, no me la quites!Hari-hari berlalu begitu saja. Normal seperti yang kemarin-kemarin. Herman masih berusaha sekuat hati mendapatkan Kak Dina serta perhatiannya.Tapi tak kunjung mendapat respons yang baik."Kamu, tuh ngapain, sih setiap hari ngikutin?! Kulapoin kamu ke polisi kalau gini terus, dasar penguntit!" Bahkan Kak Dina mengancam saking gedeknya dengan kelakuan Herman yang ada setiap kali ia keluar rumah.Seperti ketika ia lari pagi, tiba-tiba muncul dan sok akrab. Ketika ia mau makan di luar, tiba-tiba duduk di belakangnya atau di sebelahnya. Sampai hari ini ... malam ini, ketika Kak Dina keluar untuk membeli sesuatu di mart, dia muncul lagi, malah pake sok-sok'an mau ngebayarin barang belanjaannya segala.Kak Dina semakin ilfeel."Nanti kalau pak polisinya nanya kenapa aku menguntit, aku pasti jawab karena Dina cantik," ujar Herman tidak takut sekali. Kalaupun dia beneran dilaporkan, pikirnya tak akan mungkin bisa dipenjara lama-lama. Toh, kesalahannya hanya jatuh cinta. Tak ada sentuhan tanga
"Saya akan hubungi abah dan nenek saya di kampung, Pak. Segera."Malam itu Daffa berpikir bahwa semuanya sudah selesai, dan ia hanya tinggal membawa keluarganya untuk menghadap Pak Jhon. Tak pikiran bahwa akan ada halangan lain sama sekali."Tapi sebelum itu terjadi, kamu harus meluluhkan hati kakak Dea dulu, Dina. Karena saya tak bisa mengizinkan kalian menyeriusi hubungan ini tanpa restu dari semua anak-anak saya."Sampai ketika Pak Jhon berkata begini, Daffa pun terkejut. Dia menatap Dea yang murung. Pantas saja Dea tak seantusias dirinya.Jantung Daffa yang semula berdentum-dentum penuh dengan pukulan cinta itu perlahan tak sesemangat itu lagi. Dirinya merasa lemas lunglai seketika.***Dea Dan Daffa duduk berdua di teras rumah. Saling diam awalnya."Kak Dina beneran nggak mau nerima aku sebagai calon iparnya, ya?" Sampai detik ini ia tak mengerti, apa yang salah dari dirinya sampai kakak Dea yang sulung itu tak mau bahkan hanya sekadar melirik saja.Dea tertunduk tak kalah lesu.
Mentari semakin gencar menyemai cahayanya di jam dua belas siang ini. Panasnya lumayan membakar kulit kepala siapa saja yang ada di bawah cahayanya.Pak Jhon melihat ke luar jendela kaca, menatap betapa indah cuaca hari ini sebab tak mendung seperti kemarin.Pikirnya, mungkin karena hujan sudah puas menghujani bumi semalaman, jadi alam menciptakan cuaca bagus hari ini sebagai gantinya.Hati yang awalnya dipenuhi ragam curiga, prasangka, serta ketakutan itu telah kosong ruang-ruangnya. Semua perasaan semu itu telah lari entah ke mana. Pergi, sejak ia selesai bicara dengan Daffa.***Dea dan Daffa kini sedang bergandengan tangan di pinggir pantai. Tidak dekat airnya, sebab panas. Mereka berjalan-jalan di sepanjang deretan pohon-pohon kelapa.Hari yang cerah, hubungan yang sedikit diberi izin, dua hal itu membuat Dea dan Daffa senang bukan main."Jadi, bapak bilang gitu? Izinkan Mas buat ikut seleksinya?" Antara senang dan resah, keduanya menyatu seperti kopi dan gula.Duh, berbahaya. Ra
Nadewi terhenti ketika melihat Daffa terburu-buru. Ia segera kembali, mengikuti langkah Daffa yang entah mau ke mana. Tapi melihat wajahnya begitu berseri, Nadewi pikir mood Daffa sudah membaik, makanya dia berniat untuk PDKT lagi.Ya ... namanya mental pelakor tak ada urat malunya. Dia akan kembali lagi dan lagi sampai laki orang benar-benar berhasil direbutnya.Namun, ketika melihat apa yang terjadi di luar gedung hotel, niat terselubungnya runtuh sudah.Semua karena Nadewi melihat Dea Posa memeluk Daffa. Tidak, lebih tepatnya mereka berdua saling berpelukan sama-sama."Dasae nggak tahu malu! Nggak tahu tempat! Najis amit-amit ih! Liatnya aja jijik!" umpat kasar Nadewi. Inilah bentuk rasa kecewanya karena berkali-kali melihat Daffa benar-benar hanyut dalam cinta yang Dea beri.Kenapa tidak bisa ke dirinya, sih? Dia cantik dan seksi!Ya, bila dibandingkan dengan Dea, Nadewi unggul. Tapi hanya unggul di badan, tidak di hati dan pikiran. Nadewi terlalu gila untuk bisa menjadi kekasih h
"Kami pamit, ya Pak ....""Jangan pulang larut. Dan tolong, antar Dea dengan keadaan sebaik dia pergi." Pak Jhon berpesan."Isyaallah, Pak. Saya akan melakukannya."Pada akhirnya Dea dan Daffa pergi setelah pamit secara baik-baik pada Pak Jhon. Bahkan mereka menyalami tangan pria tambun itu secara takz
Malam mulai menyapa, tetapi keenam orang itu masih di sana, setia meski angin melambai-lambai membelai wajah secara kasar, menyelusupkan dinginnya ke badan hingga ke tulang.Daffa berdiri di tengah keheningan. Menatap cinta yang dianggap sejatinya dengan tatapan iba. Selain mengibai karena dipaksa me
Daffa menatap diri di pantulan cerminnya. Sambil memegangi HP. Tertegun untuk waktu yang cukup lama. Mendadak darah seperti bergolak dalam tubuhnya, Daffa gemetar."Jadi ... selama ini aku berpacaran dengan anak orang kaya?" Daffa menelan ludah ketika mengetahui Dea anak siapa.Pak Jhon, pemilik perus
BLAAAAM!Pintu rumah ditutup begitu keras, sehingga ketiga kakak Dea yang sudah berkumpul di ruang tengah, membantu Kak Maya menatap ke arah Pak Jhon dan Dea.Mereka tentunya penasaran dengan apa yang terjadi. Tapi hanya mampu diam. Karena bagi mereka, Pak Jhon yang sedang marah bagaikan singa yang se






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