LOGINเอมมาลินถูกส่งตัวมาเป็นเมียเก็บมาเฟียธุรกิจการเงินตั้งแต่อายุ 18 ความดิบ เถื่อน เร่าร้อน รุนแรง ทำให้เธอต้องตกเป็นทาสรักเขาตลอดไป...
View More—Vamos a divorciarnos.
La cuchara se le resbaló a Raquel de entre los dedos y chocó con un ruido seco contra el plato.
Diego estaba sentado frente a ella, recostado con la naturalidad de quien acaba de comentar el tiempo. Su expresión no delataba absolutamente nada.
Ella siempre había sabido que aquel arreglo tenía fecha de caducidad. Un matrimonio construido sobre la conveniencia familiar y la utilidad mutua no echa raíces, pero no esperaba que la guillotina cayera esa misma noche. No cuatro horas después de haber estado sentada en la sala de espera de una clínica, con el informe de laboratorio en las manos que confirmaba que llevaba un hijo suyo.
Los dedos se le crispaban bajo el borde de la mesa del comedor, presionando la madera dura hasta que la presión amortiguaba el súbito latido de la sangre en los oídos.
—¿Por qué? ¿Hice algo mal?
Diego sostuvo su mirada, completamente distante.
—¿Tiene que haber una razón?
Un frío hueco se le instaló en el pecho. Ni siquiera se había molestado en inventar una excusa.
Raquel alargó la mano hacia el vaso de agua, dio un sorbo lento y deliberado para tragar el nudo seco que se le había formado en la garganta. Dejó el vaso con una precisión cuidadosa, asegurándose de que no chocara contra la mesa ni delatara el temblor de sus manos.
—¿Cuándo?
La ceja de Diego se contrajo. Su compostura pareció desconcertarlo, interrumpiendo la escena desordenada para la que se había preparado.
—Pronto —dijo, entrecerrando los ojos mientras buscaba en su rostro alguna grieta.
—Está bien.
Él la miró fijamente, esperando. Cuando no llegó nada más, ni lágrimas, ni exigencias, ni un intento desesperado de explicación, un sonido seco y sin humor se le escapó de la garganta.
—¿Eso es todo? ¿No tienes nada más que decir?
—No hay nada que decir.
La mandíbula se le tensó. La poca paciencia que le quedaba se endureció en una irritación fría.
—Nada —murmuró por lo bajo. Empujó la silla hacia atrás con un roce sordo contra el suelo y se puso de pie—. De verdad que eres de sangre fría.
Dio media vuelta y subió las escaleras de dos en dos, dejándola sola en el comedor en silencio.
Más tarde esa noche, el silencio en el dormitorio principal era asfixiante.
Estaban tumbados en lados opuestos del colchón king-size, de espaldas el uno al otro. Unos pocos centímetros de espacio vacío se extendían entre ellos, pero bien podría haber sido un océano.
—Diego.
Las sábanas se movieron de inmediato cuando él se giró hacia ella.
—¿Qué?
Había un filo de expectación en su voz, como si todavía estuviera esperando el colapso inevitable, que ella se diera la vuelta, le agarrara la manga y le suplicara que lo reconsiderara.
Bajo el edredón, Raquel dejó que su mano se deslizara hacia abajo y apoyó la palma plana contra el leve calor de su bajo vientre. Él era quien la estaba descartando. Suplicar no le devolvería su respeto; solo le costaría lo que le quedaba de orgullo.
—Estos dos años —murmuró en la oscuridad—. Gracias.
Un silencio pesado se alargó.
Luego Diego exhaló. El breve ablandamiento de su postura se tensó de nuevo en un desprecio rígido.
—Ridículo.
Le dio la espalda otra vez. El colchón se movió cuando él se alejó.
La mañana llegó con un dolor de cabeza palpitante y un frío profundo que le llegaba hasta los huesos.
Movida únicamente por dos años de rutina inconsciente, Raquel alargó la mano a ciegas hacia la mesita de noche, sacó una pastilla anticonceptiva del blíster, se la metió en la boca y levantó el vaso de agua.
El borde afilado del aluminio crujió contra su pulgar.
La mente se le despertó de golpe.
No.
Golpeó el vaso contra la mesa, se lanzó al baño en suite y se inclinó sobre el lavabo, escupiendo con frenesí la pastilla medio disuelta por el desagüe. Abrió el grifo de agua fría a tope, se llenó la boca una y otra vez, atragantándose con el residuo amargo hasta que le ardía la garganta y el sabor desapareció.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué tanta prisa?
Raquel se quedó inmóvil.
Diego estaba en el umbral, su figura ancha bloqueando la luz de la mañana, los ojos oscuros fijos en ella con una sospecha inmediata.
Ella se agarró al mármol frío del tocador, manteniendo la cabeza baja para que él no viera el pánico en sus ojos, y forzó la respiración a calmarse.
—Nada. Me tomé la medicina equivocada.
Se secó la boca con el dorso de la mano y pasó a su lado hacia el dormitorio antes de que pudiera interrogarla más.
Abajo, ninguno de los dos tocó el desayuno que había en la encimera.
En el camino de entrada, el aire fresco de la mañana no consiguió despejarle la niebla de la cabeza. Diego abrió su coche, se detuvo y la miró de reojo, con la cara pálida y agotada.
—¿Quieres que te lleve?
Raquel estaba lo bastante mareada como para casi aceptar, hasta que el teléfono le vibró en el bolsillo.
Lo sacó, miró la pantalla y se quedó congelado.
En una fracción de segundo, la indiferencia fría que lo definía se deshizo. Las líneas de su rostro se suavizaron en una expresión de calor crudo y desprotegido, una mirada que Raquel no había recibido ni una sola vez en sus dos años juntos.
Se apartó para contestar la llamada. La voz se le bajó a un tono quieto y tierno.
Un dolor sordo le estalló detrás de las costillas, agudo y familiar. Raquel no esperó a oír una palabra más. Se tragó la opresión de la garganta, se metió en su propio coche y salió del camino de entrada antes de que él siquiera se diera cuenta de que se había ido.
A media mañana, el silencio climatizado de la sede corporativa se sentía asfixiante.
Raquel apoyó la frente contra la superficie fría de su escritorio de caoba, esperando a que pasara una ola súbita de náuseas. Los analgésicos ya no eran una opción. No con un bebé de por medio.
Cuando el médico se lo confirmó el día anterior, una parte tonta y ingenua de ella se había preguntado si un hijo podría cambiar las cosas. Si podría acortar la distancia entre ellos.
Qué humillante. La noche anterior había dejado las intenciones de Diego meridianamente claras. Si él quería salir, entregarle un embarazo no planeado no arreglaría el matrimonio; solo parecería un intento patético de atraparlo.
—¿Raquel?
Levantó la cabeza.
Su asistente, Nuria, estaba en el umbral con un montón de carpetas trimestrales, con cara de preocupación.
—¿Estás bien? Estás pálida como un papel.
—Solo no dormí bien. —Raquel enderezó la postura y ofreció una sonrisa practicada—. No te preocupes.
—Tienes un aspecto horrible —dijo Nuria con suavidad, dejando una taza de agua caliente cerca de su codo—. Puedo subir estos informes al último piso por ti. Deberías tomarte la tarde libre.
—Yo me encargo. —Raquel respiró hondo para estabilizarse, se puso de pie y alisó las arrugas de su americana a medida—. Tengo que pasar por su despacho de todas formas.
Recogió las pesadas carpetas encuadernadas en cuero y se metió en el ascensor ejecutivo privado.
En la planta superior, el pasillo estaba en silencio. Raquel se detuvo frente a las dobles puertas de roble de Diego, se tomó un momento para encerrar las emociones detrás de una máscara profesional y fría, y llamó dos veces.
—Pasa.
Giró el pomo de latón y empujó la puerta.
Un paso dentro y los pies se le clavaron en el suelo.
Diego no estaba solo.
La mujer que estaba sentada con naturalidad en la esquina de su escritorio se giró al oír la puerta. Envuelta en seda crema, con el pelo peinado sin esfuerzo y un rostro instantáneamente reconocible, levantó la vista y ofreció una sonrisa fácil y sabia.
Inés.
2 เดือนผ่านไป... “โอ๊ย! พี่ฌอร์น ช่วยชะเอมด้วย ชะเอมเจ็บท้อง โอ้ยยย” เสียงร้องของหญิงสาว ปลุกฌอร์นให้สะดุ้งตื่นมากลางดึก เขารับเปิดไฟในห้องนอนทันที“ชะเอม เป็นยังไงบ้าง” เขาถามเพราะก่อนหน้านี้เอมมาลินเจ็บท้องเตือนบ่อยๆ“เจ็บค่ะ เจ็บถี่ๆ ไม่ไหวแล้วค่ะ โอ้ย!” เอมมาลินร้องลั่น เรียกทุกคนในบ้านให้ออกมาดู ฌอร์นก้มลงมองที่หว่างขา เห็นน้ำไหลออกมาไม่หยุด เขาเบิกตากว้าง“ชะเอม น้ำเดินแล้ว!” เขาร้องอุทาน ทำตัวไม่ถูก เอมมาลินร้องด้วยความเจ็บปวดจนหน้าดำหน้าแดง“ฌอร์น รีบพาชะเอมไปโรงพยาบาลเร็ว!” อวสรบอก ฌอร์นรีบไปเปลี่ยนเสื้อผ้า และพาเอมมินไปโรงพยาบาล เขาขับรถอย่างเร่งรีบ แต่ก็ระมัดระวังความปลอดภัยด้วย ชายหนุ่มทั้งสงสารและตื่นเต้นในคราวเดียวกัน พอถึงโรงพยาบาล เอมมาลินถูกนำตัวส่งเข้าห้องคลอด โดยมีเขาตามเข้าไปติดๆ เพราะก่อนหน้านี้เขาแสดงความจำนงกับหมอแล้วว่าจะขอเข้ามาตอนทำคลอดด้วย“อื้อ... โอ้ย... เจ็บเหลือเกิน!”“ชะเอม อดทนหน่อยนะ อดทนนะ” เขาจับมือเธอแน่นอย่างให้กำลังใจ ตอนนี้เอมมาลินเหงื่อแตก น้ำตาไหลพราก“ฮือออ พี่ฌอร์น ชะเอมกลัว!”“ไม่ต้องกลัว ฉันอยู่นี่ จะไม่ทิ้งเธอไปไหน” เขาพูดปลอบประโลม“ปาก
ภัทรดนัยกลับไปแล้ว ตอนนี้อวสรกับสุภัทราก็เตรียมจึงขึ้นนอนแล้ว ส่วนเอมมาลินเดินกลับขึ้นห้องไปได้พักใหญ่ ฌอร์นกระดกเหล้าแก้วสุดท้ายเข้าปาก แล้วความคิดดีๆ ก็เกิดขึ้น เขาเดินไปที่ห้องเอมมาลิน ก่อนจะเคาะประตูสองสามครั้ง เธอถึงเปิดประตูออกมา“มีอะไรคะ” เธอถาม ฌอร์นผลักประตูและแทรกกายเข้าไป เขาล็อกประตูไว้แน่นหนา และโอบกอดเธอไว้แน่น“พี่ฌอร์น จะทำอะไรคะ!”“คิดถึง อยากกอด” เขาว่า แล้วก้มลงซุกไซ้ซอกคอ เอมมาลินผลักเขาออก“พี่ฌอร์น เมาแล้วนะคะ ไปอาบน้ำนอนเถอะค่ะ” เธอพูดเสียงดุ หลังได้กลิ่นเหล้าจากตัวเขา“ชะเอม... ฉันรักชะเอมนะ” เขาบอก และดึงตัวเธอเข้ามากอดไว้ เอมมาลินพยายามผลักเขาออก ฌอร์นจึงรวบตัวเธอไว้แน่น กดริมฝีปากจูบหญิงสาวแนบสนิท บดขยี้เรียวปากอย่างดูดดื่ม ลิ้นฉกาจสอดแทรกเข้าไปในโพรงปากของเธอ“พี่... อย่า... อื้อ...” เสียงเธอขาดเป็นห้วงๆ เพราะรู้สึกสยิวกับสัมผัสที่เขามอบให้ ฌอร์นอุ้มเธอไปที่เตียง เขากอดรัดฟัดเหวี่ยงกับเธอเนิ่นนาน ริมฝีปากลากไปทั่วทั้งกายของหญิงสาว เธออาบน้ำเสร็จมาใหม่ๆ กลิ่นกายหอมกรุ่นยั่วใจเขาดีเหลือเกิน ยังไม่นับรวมกับหน้าอก สะโพกที่ขยายใหญ่ขึ้นกว่าเดิมอีก มือหนากุมหน้า
ฌอร์นตื่นมาตอนเช้า เห็นเอมมาลินยังหลับอยู่ เขากดริมฝีปากจูบพวงแก้มนุ่มและเอามือลูบท้องเธอเบาๆ เขาลุกขึ้นไปอาบน้ำ แต่งตัว วันนี้เขาจะต้องไปที่บริษัทในเครือ ที่กำลังประสบปัญหาอยู่ มีหลายอย่างที่เขาจะต้องเร่งสะสาง พอออกมาจากห้องน้ำ เธอก็ตื่นพอดี“ตื่นแล้วเหรอ”“ค่ะ”“วันนี้ฉันจะต้องไปบริษัท ถ้ามีอะไรเรียกใช้สิณได้เลยนะ” เขาบอก เอมมาลินไม่ตอบอะไร เพราะเธอเองก็อยู่แต่บ้าน ไม่ได้อยากไปไหนสักเท่าไหร่ฌอร์นกับเอมมาลินลงมากินข้าวพร้อมกัน ทำให้อวสรและสุภัทรามองหน้ากันแล้วก็ยิ้มๆ ตอนนี้เอมมาลินเพลาๆ เรื่องการต่อว่า โวยวายลงไปได้เยอะ เป็นนิมิตรหมายที่ดีที่ฌอร์นกับเอมมาลินจะได้คืนดีกัน“กินข้าวจ้ะ” สุภัทราลุกขึ้นไปตักข้าวต้มหมูร้อนๆ มาให้ทั้งสองคน เอมมาลินนั่งกินเงียบๆ ขณะที่ฌอร์นลอบมองหญิงสาวอยู่บ่อยๆ“วันนี้คุณจะไปไหนเหรอ” อวสรถาม“ผมต้องเข้าบริษัทน่ะครับ บริษัทรับเหมาก่อสร้าง เกิดปัญหานิดหน่อย ต้องเข้าไปดูด้วยตัวเอง” ฌอร์นบอกอย่างสบายๆ แม้ในใจจะวิตกกังวลไม่น้อยเหมือนกัน“เพราะคุณจีหรือเปล่า” อวสรถามอีก เอมมาลินชะงัก ทำเหมือนไม่สนใจ แต่จริงๆ แล้วเธอกำลังแอบฟังอยู่“ครับ ปล่อยข่าวว่าบริษัทผมฮั้วป
“ไปไหนกันมา ได้ของกลับมาเยอะแยะเลย” อวสรเอ่ยถาม เมื่อเห็นเอมมาลินกลับมาพร้อมกับฌอร์น ฌอร์นหิ้วของเข้ามาพะรุงพะรัง จนสิณต้องเข้าไปช่วย“หาหมอเสร็จก็ไปห้างสรรพสินค้าค่ะ มีแต่ของใช้ส่วนตัวกับขนม”“กินข้าวมาแล้วหรือยัง”“เรียบร้อยแล้วค่ะคุณพ่อ”“ไปกินอะไรกันมา บอกพ่อได้ไหม” อวสรถามอีก เขาพยายามทำให้สถานการณ์มันดีขึ้น เพราะลึกๆ แอบสงสารฌอร์นเหมือนกัน ที่ต้องทิ้งทุกสิ่งทุกอย่างเพื่อลูกสาวเขาคนเดียว“ปิ้งย่างค่ะ ร้านเดิมที่ชะเอมชอบกิน” เอมมาลินตอบ อวสรร้องอ๋อและหันไปมองหน้าฌอร์นก่อนจะยิ้มให้“ขอบคุณมากนะฌอร์น ที่ดูแลลูกสาวผม”“ไม่ต้องขอบคุณหรอกครับ ผมเต็มใจทำ”“ถ้าอย่างนั้นชะเอมขอขึ้นไปพักก่อนนะคะ”“ได้ลูก วันนี้ไปมาหลายที่คงเหนื่อย”เอมมาลินเดินขึ้นห้องนอนไปแล้ว ฌอร์นมองตามตาละห้อย สองสัปดาห์แล้วที่เขาเข้ามาอยู่ที่นี่ แต่เอมมาลินก็ไม่ใจอ่อนสักที เขาคิดถึงเธอ อยากนอนกอดเธอเหมือนเมื่อก่อน แต่ตอนนี้แม้แต่หน้าห้องเขายังไม่มีสิทธิ์ หากเป็นบ้านเขา เขาจะรีบเอากุญแจสำรองมาไข ไม่ก็พังประตูไปเสียให้รู้แล้วรู้รอด“เมื่อไหร่ชะเอมจะใจอ่อนเสียที”“ลูกสาวผมเป็นคนเจ็บแล้วจำ คุณต้องทำใจหน่อยนะ” อวสรตบบ่าฌอร