Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
Amigos de la Infancia×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

21
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
Pasional
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Amigos de la Infancia Short Stories & Novels

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Ellos Eligieron a esa Omega, Yo Elijo la Libertad - undefined novels & stories
Cocojam
Tanto mi compañero como mi propio hermano se enamoraron de una omega de clase baja. Mi compañero, Kael, seguía posponiendo nuestra Ceremonia de Emparejamiento. —Elara, naciste para ser la Luna perfecta. Ella… ella no tiene nada. Solo dale tiempo, ¿sí? Mi hermano, Liam, rompió la promesa que le hizo a nuestra madre moribunda. —Dahlia está tan indefensa, Elara. Mi deber de protegerte se extiende a ella. Lo necesita más. En nuestro cumpleaños, Kael eligió consolar a una Dahlia histérica. En el aniversario de la muerte de mi madre, Liam estaba con Dahlia, llevando a su mascota recién adoptada al veterinario. Y cuando se pararon en el escenario con ella en la Cumbre de los Lobos, aceptando el premio de planificación estratégica que era mío… Rompí mi vínculo con la manada y me fui para siempre. Pero cuando finalmente se dieron cuenta de que ya no podían sentir mi presencia… Los dos hombres que me dejaron de lado por una Omega de baja cuna destrozaron el mundo, desesperados por encontrar aunque sea un solo rastro de mí.
Huí antes de que él me convirtiera - undefined novels & stories
Clara
—¿Estás segura de que quieres esto? —la bruja deslizó el vial por la mesa—. Una vez que lance el hechizo de desvinculación, tu conexión de compañeros destinados se disolverá a lo largo de diez días. En el décimo día, será permanente. No hay vuelta atrás. No lo dudé. —¿Tu nombre? —ella tomó su pluma. —Mara Voss. Su mano se congeló. Todos en la comunidad vampírica de Nueva York conocían ese nombre. Conrad Levin, el Príncipe del Dominio de Nueva York, un monstruo de ochocientos años que nunca había mostrado ni un rastro de afecto por nada, había anunciado hace tres años a todo el mundo sobrenatural que había encontrado a su compañera destinada. Una chica humana que portaba el tipo de sangre más raro que existía. Sangre dorada. Su nombre era Mara Voss. Extendí mi muñeca. La bruja comenzó su trabajo. Abrí mi teléfono y reservé un billete de solo ida a Praga. Con salida en exactamente diez días. Esta vez, Conrad nunca me encontraría.
El Don Me Traicionó y Me Perdió - undefined novels & stories
LL
Por culpa de Sofia Smith, Luca Vitale y yo pasamos tres años entre rupturas y reconciliaciones. Yo ya estaba exhausta, rota por dentro y completamente desesperada, así que al final elegí a Marco Rossi, el Don que llevaba años insistiendo en conquistarme. Estuvimos juntos cinco años. Él siguió amándome como el primer día, y yo también creí, con toda el alma, que no me había equivocado al elegirlo. Pero todo se vino abajo en la despedida de soltero, una semana antes de la boda. Su hombre de confianza estaba tan borracho que habló de más. —Señor, no puedo creer que Anna de verdad se haya enamorado de usted. ¿Ella sabe que usted solo se casa con ella para que Sofia pueda quedarse con Luca? Marco esbozó una sonrisa, pero no lo negó. —Mientras Sofia pueda quedarse con Luca, me da igual con quién me case. La verdad, al principio me acerqué a Anna por interés, pero después sí terminé enamorándome de ella. Y ni se te ocurra decirle nada de esto a Anna. Ya sabes que lo que más odia es que la engañen. Si se entera, me va a dejar como dejó a Luca. Y eso no me conviene en lo más mínimo. Me sequé las lágrimas, me di la vuelta y acepté el matrimonio por alianza familiar.
Ellos la eligieron. Yo me elegí. - undefined novels & stories
LL
La noche en que mi familia fue masacrada, alguien me escondió detrás de los barriles en la bodega. Los disparos no cesaron en toda la noche. Desde mi escondite, solo podía acurrucarme entre los barriles mientras escuchaba voces desconocidas maldiciendo en etarino. Apreté los dientes con fuerza para no hacer ningún sonido. Al amanecer, la puerta de la bodega se abrió desde el exterior. Dos figuras se recortaban contra la luz que se derramaba hacia adentro. El primero era Antonio Corleone, un adolescente de quince años y el hijo mayor de la familia Corleone. Aún sostenía un arma, de cuyo cañón se elevaba humo. El segundo era Matteo Corleone, su hermano menor. Su ropa estaba manchada de sangre que no era suya. Antonio se agachó frente a mí y colocó su abrigo sobre mi cuerpo. —No tengas miedo, Elena —dijo—. Desde hoy, yo soy tu familia. Matteo apartó a Antonio con el hombro y me metió en las manos una rebanada tibia de panettone. Con los ojos enrojecidos, murmuró: —Mi hermano tiene razón. Mataré a cualquiera que se atreva a hacerte daño. Era Navidad de 1999. Yo tenía diez años. Durante los siguientes veinte años, crecí en la hacienda de Vosaro y me convertí en una pieza esencial de la familia Corleone. Al mismo tiempo, me convertí en la mujer de la que tanto Antonio como Matteo estaban enamorados. Toda la familia lo notaba. Su obsesión… su forma de amarme. Antonio y Matteo me ayudaron a vengarme de quienes asesinaron a mi familia. Incluso compraron un equipo de fútbol y lo nombraron en mi honor. Todos creían que los hermanos estaban perdidamente enamorados de mí. Esperaban con paciencia el día en que uno de ellos me pidiera matrimonio. Incluso yo lo creía. Pero la noche antes de mi cumpleaños número treinta, cuando Don Corleone les preguntó a los hermanos cuál de ellos deseaba casarse conmigo, Antonio apagó su cigarro en un cenicero de cristal. —Padre, debería saber que estoy demasiado ocupado con los asuntos de la familia. No tengo tiempo para casarme. Matteo giró el whisky en su vaso, con una sonrisa despreocupada. —Padre, solo tengo treinta y tres años. Aún no he terminado de divertirme. Además, casarme con Elena fue solo una promesa de juventud. No pienso cumplirla. Al día siguiente, los hermanos decidieron proponerle matrimonio a la hija de mi enemiga, Sophia Volpe, durante mi propio banquete de cumpleaños… el que yo misma había preparado con esmero. Incluso me obligaron a beber una botella entera de grappa, a pesar de que llevaba diez años con problemas estomacales, solo para complacer a Sophia. Cuando terminé en una ambulancia, con una hemorragia interna, Antonio y Matteo se apresaron a cubrirle los ojos a Sophia, asegurando que yo solo fingía. En el momento en que sentí la sangre subir por mi garganta… tomé una decisión. El día en que me dieron el alta, marqué un número. —Me casaré con el heredero de la familia Rossi.
Mi Novio Me Entregó a los Zombis - undefined novels & stories
Mariana Guinto
En pleno apocalipsis zombi, mi novio, José Halabe, insistió en retrasar la evacuación. Todo para que Susana Campuzano, su amiga de la infancia, también pudiera alcanzar el último grupo de helicópteros de rescate. Pero esa era la última operación de evacuación desde que estalló el brote zombi. También era la única salida con vida para nuestro equipo de sobrevivientes. Al ver que ella seguía sin aparecer, no me quedó más opción que noquear a José y subirlo conmigo al helicóptero. Al final, Susana terminó devorada por la horda de zombis. Yo, en cambio, logré sobrevivir gracias a esa decisión. Después, viví una vida tranquila y feliz con José en la zona segura. Pero la noche antes de que asumiera el mando del sector, justo cuando me preparaba para liderar al ejército humano en el contraataque, José me echó un sedante en el agua. Luego me arrojó directo a una horda de zombis. Cientos, quizá miles de zombis me abrieron el vientre y me devoraron viva, hasta que morí en medio de un dolor insoportable. Él, en cambio, estaba de pie en lo alto de la muralla y soltó una carcajada helada. —Por culpa de tu egoísmo, Susana también perdió la oportunidad de vivir. Tenías que sentir en carne propia el dolor que ella sufrió. Tenías que pagarlo con tu vida. Al volver a abrir los ojos, regresé al día en que José insistía en retrasar la evacuación. Ya que tanto quería vivir y morir junto a Susana, entonces yo misma haría que terminara sirviendo de comida para los zombis junto con ella.
Renací el Día de la Horda Zombi - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Cuando los guardias vieron con sus propios ojos cómo los zombis tenían acorralado contra la pared al último niño del refugio, cómo le arrancaban los intestinos mientras seguía vivo y se los devoraban, todos se vinieron abajo por completo. —¡Óscar! ¿No dijiste que Clara había enloquecido por culpa de los zombis y que solo decía tonterías? ¿No fuiste tú quien nos dijo que nos quedáramos tranquilos protegiendo a Begoña mientras veía el amanecer contigo en la cima de la montaña? ¿Y ahora regresamos para encontrar a mi bebé, que ni siquiera tenía un mes, despedazado, sin que le quedara siquiera el cuerpo entero? El rostro de Óscar se puso pálido como el papel. Al ver aquella escena, sentí que el corazón se me desgarraba. En mi vida anterior, cuando los zombis atacaron el refugio, Óscar Molina, capitán del equipo de guardia, se llevó a todos sus hombres para acompañar a Begoña Campuzano, su amor de la infancia, a ver el amanecer por su cumpleaños. Yo hice hasta lo imposible por traerlos de vuelta, y solo así logramos salvar la vida de todos los demás. Pero Begoña, molesta porque no había podido ver el amanecer, salió sola de la zona segura y acabó siendo arrastrada por los zombis, que la devoraron hasta no dejar casi nada. Después de que Óscar llevó a sus hombres a exterminar a todos los zombis, abrazó el único hueso que quedaba de la pierna de Begoña y no dijo una sola palabra. Hasta el día en que di a luz. Ese día, me amputó las manos y los pies cuando yo aún estaba viva, y me arrojó a una horda de zombis errantes. Me obligaba a ver cómo los zombis me arrancaban la carne de los huesos, y luego me sacaba de allí para curarme. Una y otra vez. Hasta que, antes de morir, me arrancaron el último trozo de carne. —¡Fuiste tú, maldita víbora, quien la mató a propósito! Ya que tanto querías competir con ella, haré que mueras de una forma mil veces peor que la suya. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los zombis rodearon la base.
Rechazada por el Beta, Amada por el Alfa - undefined novels & stories
Cocojam
Durante cinco años, Gideon, el Beta de la manada de Moonstone, y yo mantuvimos un romance secreto. El plan era anunciar, en el festival del Solsticio de Invierno, que íbamos a completar el vínculo. Pero, en lugar de eso, exhaló su aliento cálido contra mi oído para decirme: —Cariño, llevamos cinco años acostándonos y ya me aburriste. Búscate a otro lobo que te reclame para la ceremonia, ¿de acuerdo? No derramé ni una sola lágrima. Le sostuve la mirada con total serenidad. —Bien —acepté. Mi reacción lo descolocó. Él no sabía que en mi vida pasada le supliqué que me reclamara y lo hizo, completamos el vínculo, pero todo resultó ser una farsa. Jamás volvió a despertarme rozando su barbilla áspera contra mi frente. Incluso al hacer el amor, mantenía los ojos cerrados: solo usaba mi cuerpo para desahogarse mientras pensaba en su salvadora, Aveline. Pude entenderlo todo cuando llegó mi muerte. Mientras yo agonizaba en el parto de nuestro cachorro y luchaba por sobrevivir, él me abandonó. Corrió a consolar a Aveline, que estaba en otra camilla, para que no pereciera por una herida causada por un cuchillo de plata. Aprendí que un vínculo por el que tienes que rogar no es amor. Es una condena imposible de sanar. De vuelta a mi nueva vida, me aparté con una sonrisa y le quité la mano de mi cintura. —¿Por qué me miras así? —Mi tono de voz lo sorprendió aún más—. Tú estás aburrido de mí y me ordenaste buscar a otro. Solo sigo tus órdenes.
Cansada de Siete Años de Drama - undefined novels & stories
Bagel
Finn, mi novio mafioso, siempre peleaba con Amanda, su amiga de la infancia. Para mi cumpleaños, ella me regaló un mini vibrador. —Toma. Por si llegan a una segunda ronda. Nadie conoce su resistencia mejor que yo. Finn le lanzó un frasco de base de maquillaje. —Ponte un poco más. Tal vez así alguien quiera tocarte. Salieron empujándose entre sí y dieron un portazo. Las velas del pastel se consumieron por completo mientras yo permanecía sola, sentada frente a la mesa. La primera vez que nuestras familias se reunieron para una cena formal, Amanda sonrió y deslizó un pequeño frasco de lubricante hacia Finn. —Toma. Así la pobre no sufrirá tanto. La expresión de Finn se volvió sombría. —Mejor eso que quedarte llorando todas las noches abrazada a una almohada corporal. Esta vez, Finn preparó unas vacaciones en una isla privada. Un amigo en común me dijo en secreto que Finn planeaba pedirme matrimonio al atardecer, en un acantilado. Tras siete años de espera, creí que por fin había llegado el momento. La meta ya estaba a mi alcance. Me arreglé con esmero, me puse mi vestido más caro y caminé hacia el helipuerto. Abrí la puerta del helicóptero. Amanda ya ocupaba el asiento del copiloto. Arqueó una ceja al verme. —Chloe, llegaste. Soy claustrofóbica, así que no te importa si me siento adelante, ¿verdad? Finn, con las manos en los controles, giró la cabeza hacia mí. —Chloe, siéntate atrás. Me preocupa que le dé uno de sus berrinches y empiece a arañar y morder. Nos arruinaría el viaje. No alcancé a responder; Amanda ya estaba discutiendo con él. —¿Qué quieres decir con eso? ¿Crees que soy una carga? —No es la primera vez que lo pienso. ¿Por qué hoy haces tanto drama? La forma en que se respondían era tan natural que parecía un libreto ensayado mil veces. En ese instante, todo el cansancio acumulado durante los últimos siete años me invadió. Y, por primera vez, comprendí que ya no quería decirle que sí cuando me pidiera matrimonio.
La Princesa que los Abandonó - undefined novels & stories
Jojo
Soy Elara, la única hermana de Ronan, el Alfa de la manada de Mooncrest. Desde que nací, Cassian, nuestro Delta, Orion, nuestro Gamma, y Nikolai, nuestro Beta, habían jurado que morirían antes de permitir que alguien me hiciera derramar una sola lágrima. Cuando quise alcanzar la luna, me construyeron una torre para intentarlo. Cuando el río estaba congelado en pleno invierno, me cargaron en sus espaldas para evitar que mis pies tocaran la nieve. Yo era su princesa, la loba a la que malcriaban en exceso, a la que protegían hasta de su propia sombra y amaban con locura. Y, por supuesto, yo también los amaba. Estaba tan segura de que alguno de los tres terminaría siendo mi compañero destinado. Entonces, Dana llegó a Mooncrest. Una loba forastera. Audaz. Hermosa. Intocable. Ninguna broma le hacía gracia y ninguna mirada lograba sonrojarla. En su primer día en el territorio, desafió a los guerreros de nuestra manada uno por uno en la arena de combate. Después de eso, todo se quebró. Cassian empezó a quejarse de mí y me llamó «cachorra malcriada». La primera vez que me abandonó temblando en medio de una tormenta solo para acompañar a Dana a casa, Orion y Nikolai se le echaron encima. —Cassian, la estás eligiendo a ella por encima de Elara —le advirtieron con dureza—. No vengas a llorar cuando te arrepientas. Pero no pasó mucho tiempo antes de que Orion también se involucrara con ella. La noche de mi fiesta de cumpleaños, miré al único lobo que seguía a mi lado, Nikolai, con los ojos ardiendo por las lágrimas contenidas. —Nikolai... ¿esto es mi culpa? —le pregunté. Él me rodeó con sus brazos y me besó el cabello con ternura. —Ni lo pienses. Son unos idiotas. No tienen idea de lo que se están perdiendo. Pero unas horas más tarde, vi cómo él mismo colocaba la corona de piedra lunar, que me había prometido meses atrás, sobre la cabeza de Dana. Todo para hacerla sonreír. Esa fue la última vez que lloré por ellos. Con los ojos enrojecidos y el corazón roto, caminé hacia donde estaba Ronan. —Mooncrest celebrará el Rito de Selección para enviar a una loba a Frostfang en tres días —le exigí—. Y esa voy a ser yo.
El arrepentimiento barato del prometido. - undefined novels & stories
Sago Pudding
Una semana antes de la boda, Lorenzo cambió el nombre que figuraba en la solicitud de matrimonio y lo reemplazó por el de su tío, Enzo, el nuevo líder de la mafia. Uno de sus amigos lo miró sorprendido. —¿Has perdido la cabeza? Selena te ha esperado durante siete años. ¡No ha puesto los ojos en ningún otro hombre! ¿Y ahora vas a entregársela a tu tío, el hombre más despiadado que existe? Enzo soltó una sonrisa desdeñosa. —Lena y yo hicimos una apuesta, y le prometí que cumpliría cualquier cosa que me pidiera. Además, cuando Selena descubra el cambio, entrará en pánico y vendrá a suplicarme que lo arregle. Y, seamos sinceros, ¿de verdad creen que mi tío querrá casarse con ella? En cuanto vea lo que hice, cancelará el compromiso. Al final, de una forma u otra, terminará casándose conmigo. Hablaba con una frivolidad absoluta, como si todo fuera un juego, y el grupo estalló en carcajadas. Yo llevaba un buen rato escuchando, oculta detrás de la puerta, y sentí que el corazón se me helaba. El día de la boda, me presenté tal como estaba previsto. Lorenzo, siempre tan seguro de sí mismo, perdió el control e intentó entrar por la fuerza en la iglesia. —¡Soy el novio! ¡Yo debería estar ahí!
Así que hui con mis gemelos - undefined novels & stories
Bagel
El día que el primer amor de mi esposo dio a luz en su lecho de muerte, mi suegro —el señor de la familia Lupo— puso a diez hombres armados frente a mi puerta. Tenían miedo de mí; les aterrorizaba que yo perdiera la cabeza, irrumpiera en la sala de partos y arruinara el nacimiento del primer heredero de la familia. Pero jamás me acerqué a la salida, ni siquiera cuando los llantos del recién nacido resonaron por todo el pasillo. Mientras tanto, la madre de Luca sostenía con fuerza la mano de la mujer en la cama del hospital, dejando escapar un largo suspiro de alivio. —Bianca, ya pasó. Esa estéril de Stella no te tocará ni a ti ni a mi nieto. Luca se inclinó hacia ella y limpió con delicadeza el sudor frío de su frente. Sus ojos desbordaban una ternura que él jamás tuvo conmigo. —No te preocupes. Mi padre ordenó cerrar todo el hospital con sus hombres. Si ella se atreve a armar un escándalo, yo mismo me encargaré de echarla de la familia y quitarle el apellido. Solo cuando confirmaron que yo no aparecería para causar problemas, él se relajó por completo. Luca no lo entendía. Desde su perspectiva, solo estaba saldando una deuda: dándole un hijo a una mujer moribunda para cumplir su último deseo. ¿Por qué yo no podía ser lo suficientemente madura para aceptarlo? ¿Por qué no lograba entenderlo? Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios al mirar al bebé envuelto en mantas. Incluso llegó a pensar que, si yo simplemente tragaba mi orgullo, admitía mi error y mostraba un poco de piedad hacia Bianca, él perdonaría mi frialdad. Me lo compensaría permitiéndome ser la madre adoptiva del niño y dejándome seguir siendo su esposa ante el mundo. Pero lo que él no sabía era que yo ya había firmado los papeles de divorcio. En una semana, cortaría todo lazo con ellos, me llevaría a los gemelos que crecían en mi vientre y me marcharía para siempre. Jamás nos volveríamos a ver, ni en esta vida ni en la otra.
¿Verdad o reto? Elijo marcharme. - undefined novels & stories
Bagel
Cada vez que jugaban Verdad o Reto, Clara, la amiga de la infancia de mi novio, lo retaba a gastarme la misma broma a propósito, y Ronan siempre aceptaba encantado: fingía pedirme matrimonio. La última vez, caí en la trampa. Extendí la mano, llena de alegría, pero un mecanismo oculto en el anillo se cerró de golpe y grité de dolor. Ronan y Clara se doblaron de la risa, sin prestar atención a mi dedo, que se puso morado por la presión. Luego de eso, Ronan me acorraló contra la pared y juró que ese año me pediría matrimonio de verdad. Por eso, cuando sus guardaespaldas me llevaron al club privado donde nos conocimos, me puse un costoso vestido de seda blanca, me arreglé el cabello y me maquillé con especial esmero. Incluso imaginé una y otra vez aquel momento tan emotivo, viéndome asentir y aceptar su propuesta. Pero, cuando abrí la puerta de la sala VIP con el corazón acelerado, alguien me arrojó a la cara una copa llena de vino tinto oscuro. El vino resbaló por mi barbilla y me manchó el vestido. La risa de una mujer estalló entre la multitud. —Te dije que Aurora vendría, ¿verdad? ¡Ronan, perdiste! Ronan se acercó con expresión resignada. Con una servilleta, secó suavemente mi rostro y habló con la misma dulzura de siempre. —¿Te arreglaste así solo para mí? Qué pena arruinar un vestido tan bonito. Hizo una breve pausa antes de continuar: —Clara me retó a apostar si tendrías el valor de venir esta noche a nuestro territorio. Yo aposté que sí vendrías. La apuesta era la siguiente: si no venías hoy, mañana te pediría matrimonio. Si aparecías, tendríamos que esperar otro año. Lo siento, cariño. Como viniste, supongo que este año no podremos casarnos. Lo miré a los ojos. Después de un largo silencio, le pregunté: —Entonces, ¿recuerdas qué día es mañana? Se encogió de hombros con indiferencia y sonrió. —Claro. Nuestro sexto aniversario. No podría olvidarlo. El vino descendía por mi clavícula, frío y pegajoso. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. De repente, todo aquello me pareció completamente inútil. Nuestro aniversario no significaba nada para él en comparación con sus bromas. Igual que yo. Nunca podría ganarle a Clara, su amiga de la infancia. Me quité de la muñeca la sencilla pulsera de plata que había llevado durante seis años. —Se acabó. Terminamos.
Renacida: Ya No Soy Ciega Por Tu Amor - undefined novels & stories
Mónica Herrera
En cuanto obtuve mi licencia de conducir, fui directamente al hospital para que me extrajeran las córneas. En mi vida anterior, el primer día del semestre, la amiga de la infancia de mi novio tomó mi auto a escondidas y llevó a otros tres estudiantes a un centro comercial cercano a la universidad. Condujo a exceso de velocidad, se saltó varios semáforos en rojo y terminó atropellando mortalmente a una mujer embarazada y a un anciano. Sin embargo, los tres estudiantes declararon que había sido yo quien iba al volante y que, después del accidente, había huido del lugar. Cuando la policía me arrestó, traté de explicar desesperadamente que era ella quien conducía el coche. Pero ella se arrojó a los brazos de mi novio y, con expresión de agravio, dijo: —Jade, sé que no te agrado, ¡pero no puedes incriminarme de esta manera! Entonces, Fred sacó la grabación cámara del tablero de mi coche. En el video aparecía yo conduciendo, atropellando a las víctimas y huyendo presa del pánico. —En lugar de arrepentirte, intentas culpar a otra persona. Al ver aquellas imágenes, los familiares de las víctimas estallaron de ira y me apuñalaron dieciocho veces. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día anterior a que la amiga de la infancia de mi novio tomara mi vehículo.
No Rogaré por un Alfa - undefined novels & stories
Serein M
Durante siete años, las conversaciones entre mi compañero destinado, el Alfa Julian, y yo se redujeron a dos palabras: «sí» y «no». «Sí» significaba que volvía a casa. «No» significaba que se largaba con Chloe, su amiguita de la infancia. Noventa y ocho veces. Cada vez que lo necesité, la eligió a ella. Esa noche era nuestra ceremonia de emparejamiento. Un solo mordisco en mi cuello y el vínculo quedaría sellado por el resto de la eternidad. El salón de banquetes resplandecía. Los ancianos y la élite alzaban sus copas, felicitándome por haber domado al Alfa Supremo. Pero su teléfono no dejaba de vibrar. Sabía que era Chloe. Su «espíritu de loba destrozado» estaba «perdiendo el control» otra vez. Sus músculos se tensaron. Estaba listo para salir huyendo de allí. Clavé mis uñas en su mano. —Es nuestra ceremonia. ¿De verdad tienes que irte? Él apretó mi agarre y su pulgar me acarició los nudillos. —La loba de Chloe está inestable. No sobrevivirá sin mí. Regresaré pronto. Confía en mí. Hundió el rostro en mi cuello, aspirando mi aroma. —Eres mi compañera destinada. Mi única Luna —me susurró. Luego se apartó de un tirón y caminó hacia la salida. Sin dudar por un momento, igual que las otras noventa y ocho veces. Pero el muy imbécil no lo sabía. En el instante en que cruzó esa puerta, no solo estaba abandonando la fiesta. Estaba saliendo de mi vida. Para siempre.
Promesas al atardecer - undefined novels & stories
Bellefort
Tres días antes de mi boda, descubrí que Shane Dawson había cambiado el lugar de la ceremonia. En vez de celebrarla en la casa de la abuela Mae, en el sur, la trasladó al Castillo del Sol, un castillo de estilo gótico que Tania Collins, su amor de la infancia, adoraba. Fui a pedirle una explicación, pero antes de entrar lo escuché quejarse con un amigo. —Menos mal que Tania tiene buen gusto. De lo contrario, se habrían burlado de mí toda la vida. Su amigo le recordó: —¿No le prometiste que la boda sería en la casa de su abuela? ¿No te preocupa que se enfade y se niegue a casarse contigo? Shane soltó una risa orgullosa. —Los Quinn están al borde de la quiebra. Casarse conmigo es la única salida que le queda. No puede darse el lujo de arriesgarse. Ya le pedí al organizador de la boda que la llamara. Seguro que ahora mismo anda desesperada intentando cambiar su vuelo. La rabia y la humillación me consumían por dentro. Me mordí el labio y, al final, di media vuelta y me fui. Tres días después, la boda en el castillo se celebró como estaba previsto. Pero yo no cambié mi vuelo. No aparecí. En lugar de eso, en el viejo patio de la casa de la abuela Mae, intercambié anillos con otro hombre. Hasta el día de hoy, Shane sigue sin entenderlo. Yo nunca acepté casarme con él porque fuera mi única salida. Acepté porque lo amé durante diez años. Pero, cuando ese sueño llegó a su fin, también llegó el momento de elegir un camino diferente.
El traidor regresó arrastrándose - undefined novels & stories
Teresa Romero
Recibí la noticia de la muerte de mi esposo, pero no derramé ni una sola lágrima. En cambio, recuperé de inmediato sus acciones y registré su fallecimiento de manera oficial. ¿Por qué? Porque había renacido. En mi vida anterior, mi familia había adoptado a tres niños para que crecieran a mi lado, y los tres eran posibles candidatos a convertirse en mi esposo. Como yo era la heredera de la familia más rica del país, mi padre temía que no fuera feliz si me casaba con alguien ajeno a nuestro círculo. Por eso, elegí a Jayden, el más competente de los tres. Sin embargo, apenas tres días después de la boda, murió. Sumida en el dolor, renuncié a volver a casarme. Y, convencida por Jesse y Joel, pasé el resto de mi vida como viuda. Al cumplir ochenta años, viajé a Massalia, el lugar donde una vez nos habíamos jurado amor eterno. Allí me encontré con Jayden, quien supuestamente había muerto sesenta años atrás. Vivía con mi criada, alguien que había desaparecido hacía décadas. Rodeado de hijos y nietos, llevaba una vida feliz y plena. Cuando comprendí que me habían engañado durante toda la vida, la rabia me consumió. De repente, todo se volvió negro ante mis ojos. Morí allí mismo de una hemorragia cerebral. Al despertar, había regresado al día en que recibí la noticia de su muerte. ¡Veamos cómo pretendía seguir viviendo un hombre que ya debería estar muerto!
Mi Matrimonio, Su Lamento. - undefined novels & stories
María
Empecé a llamar a mi hermano "señor Quinn" y a mi amigo de la infancia "señor Webb". Ambos fruncieron el ceño con desconcierto y me preguntaron por qué estaba siendo tan formal con ellos. Yo simplemente respondí con una sonrisa apenas perceptible. —Porque creo que preferirían que los relacionaran con Vanessa Quinn. Me reprendieron, acusándome de ser caprichosa: —Vanessa está a punto de casarse con un hombre en coma por tu culpa, y su vida entera se arruinará. La única razón por la que la tratamos tan bien es porque estás en deuda con ella. Sin embargo, lo que ellos no saben es que, esta vez, la persona que se casará con el hombre en coma no es Vanessa. Soy yo: Willow Quinn.
Ya No Quiero Tus Sobras - undefined novels & stories
Eternity
Al elegir las joyas para nuestra boda, Luca Moretti compró dos piezas y dejó que mi hermana gemela Bianca eligiera primero. Una era un brazalete de rubí adquirido en una subasta siciliana. La otra era una pulsera de ónix negro producida en serie, de esas que se venden en cualquier joyería de un centro comercial. Por primera vez, me adelanté a Bianca y señalé el brazalete de rubí. —¿Puedo elegir primero esta vez? Luca apoyó una mano sobre mi cabeza con ese gesto cariñoso del que se valía para hacerme obedecer. —Bianca siempre ha sido muy exigente con la calidad. Si una pieza no es de lo mejor, no se la queda. A ti no te importan estas cosas, Elena. La otra pieza no está mal. No respondí enseguida. Algo dentro de mí se apagó. En mi propia familia, Bianca siempre recibía la primera porción, el mejor asiento y la habitación con vista. Mi madre decía que Bianca necesitaba lo mejor porque era quien mejor representaba el apellido Bellini. A mi padre le parecía una decisión práctica. Con el matrimonio pasaba lo mismo. Las familias Bellini y Moretti habían acordado casar a una de las hijas Bellini con el heredero Moretti mucho antes de que alguna de las dos supiera qué era el amor. Todos daban por hecho que esa hija sería Bianca. En cambio, dejó clarísima su postura. Prefería conservar su libertad y su imagen pública intachable a convertirse en la señora Moretti. Así que Luca eligió a la otra hija de los Bellini. Conocía a Luca desde hacía veinte años, pero para él siempre quedaba detrás de Bianca. Miré la pulsera de ónix negro que estaba sobre la mesa y la aparté. —Bianca puede quedarse con las dos. No voy a elegir. No quería volver a conformarme con las sobras. Nunca más.
El error de elegir a la equivocada - undefined novels & stories
Asteria
Mi prometido mafioso y yo habíamos planeado viajar juntos a los Estados Unidos para ver el Mundial. Sin embargo, el día del viaje, esperé en el aeropuerto por tres horas… pero Giovanni nunca apareció. No fue hasta que cayó la noche que mi teléfono finalmente sonó con una llamada suya. —Lo siento, Bianca —dijo con el mismo tono despreocupado de siempre—. Olvidé avisarte. Carina estaba tan emocionada por ver el Mundial que anoche no pudo dormir, así que me vine con ella antes. Acabamos de aterrizar. —Hizo una breve pausa—. Puedes venir por tu cuenta. Mañana nos vemos en el estadio. Me quedé paralizada. Llevaba muchísimo tiempo esperando este Mundial. Se suponía que, después del partido, iríamos a Hawái para tomarnos las fotos de nuestra boda. Sin embargo, había bastado una simple palabra de su «amor de la infancia» para que me dejara atrás sin dudarlo. Él no tenía idea de que incluso había rechazado dos grandes negocios valorados en cientos de millones de dólares solo para acompañarlo. Tras un largo silencio, solté una leve risa. —Ya no quiero ir. Diviértanse ustedes. Al día siguiente, me encontré con una publicación de Carina en las redes sociales. En la foto, aparecía del brazo de Giovanni junto a Messi. Ambos sonreían radiantes. El pie de foto rezaba: «¡Gracias a Giovanni por conseguirme una foto con Messi! Nunca te pierdes ningún momento importante de mi vida». Con calma, le di «Me gusta» a la publicación, antes de hacer una llamada. —Cancela la boda de dentro de dos semanas. Esa relación acababa de terminar. Y, ahora, era momento de volver a ser una principessa.
La Chica Que Usó Para Su Venganza - undefined novels & stories
Myosotis
En mi vida pasada, lo único imprudente que hice fue enamorarme de Luca Moretti. Durante cinco años, lo llamé hermano de día y me refugié en sus brazos por la noche. Pero, hace apenas medio mes, afuera del Club Moretti, alcancé a oír una conversación entre él y sus hombres. —Luca, ¿qué piensas hacer con la chica que trajo Grace? ¿No se suponía que solo ibas a jugar con ella y luego dejarla? ¿Cómo es que esto ha durado cinco años? —Te acercaste a ella para vengarte de tu madrastra, ¿verdad? Sophia te abandonó en aquel entonces, así que cambiaste de objetivo y fuiste tras la querida hija de Grace. No me digas que de verdad terminaste enamorándote de ella. Entonces, la voz fría y despiadada de Luca se filtró por la rendija de la puerta. —¿Enamorarme de ella? Por favor. Todavía no he decidido cómo terminar con esto. Tal vez la deje sola en la iglesia el día de nuestro compromiso. Eso podría ser divertido. Las carcajadas estallaron dentro del salón privado. Me quedé inmóvil frente a la puerta, sintiendo cómo mis manos y pies se helaban por completo. Fue entonces cuando comprendí que mis cinco años de amor no habían significado nada para él; solo habían sido un pasatiempo, el arma que había elegido para lastimar a mi madre. Huí del club presa del pánico y conduje bajo la tormenta. Mi vida terminó en un accidente múltiple al sur de Chicago. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado un año atrás, a la época en que nadie sabía todavía lo que había entre Luca y yo. Esta vez, no esperaría a que él me abandonara. Yo me iría primero
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