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34
Hipócrita×
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Mujer Poderosa
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Mafia
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Hipócrita
Amigos de la Infancia
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Vampiro
Calculador/a
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Identidades Múltiples
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Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
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Celebridad
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Plot & Setting

31
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Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Hipócrita Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Hipócrita short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Hipócrita.
Cuando me tuviste, no me viste - undefined novels & stories
Tali Flor
Dos semanas antes de la boda, Nelson decidió posponerla una vez más. —Ivana inaugura su primera exposición de arte ese día —me dijo—. Estará sola y nerviosa. Tengo que estar ahí para apoyarla. Al final, tú y yo ya estamos juntos, ¿qué más da casarnos un día antes o después? Pero ya era la tercera vez que aplazaba nuestra boda por aquella mujer. La primera, Ivana acababa de operarse y sentía nostalgia de la comida de su tierra, por lo que Nelson no dudó en viajar al extranjero y quedarse con ella durante dos meses. La segunda, Ivana decidió irse al bosque en busca de inspiración para pintar y él, preocupado por su seguridad, fue tras ella. Esta era la tercera. Colgué la llamada y miré a César, mi amigo de toda la vida, quien se encontraba sentado frente a mí, relajado, jugando con su bastón de esmeralda, cuyo golpeteo en el piso de mármol rompía el silencio entre nosotros. —¿Todavía necesitas esposa? —le pregunté, sonriendo con picardía. El día de mi boda, Ivana sonreía radiante, copa en mano, esperando el brindis del hombre a su lado. Pero él, con los ojos rojos, observaba en silencio la transmisión en vivo de la boda del heredero del Grupo Santos, el imperio inmobiliario más grande del país.
En Esta Vida, Ya No Te Amaré. - undefined novels & stories
Dragon Mama
La noche que cambió mi vida, Leanna Sandoval acababa de terminar con Graham Rowland. Después de lo ocurrido, Graham se casó conmigo porque creyó que era lo correcto. Nuestro matrimonio fue tranquilo y estable. Tan estable que terminé creyendo que duraría para siempre. Me equivoqué. La aparente calma terminó cuando Leanna murió a causa de una enfermedad. Antes de morir, se había enterado de lo ocurrido aquella noche y había renunciado a cualquier posibilidad de reconciliarse con Graham. Él solo descubrió la verdad cuando fue a visitar su tumba. Graham también encontró mi diario secreto. En sus páginas había confesado el amor no correspondido que sentía por él. Se convenció de que yo había provocado todo a propósito para destruir su relación con Leanna y comenzó a odiarme con toda su alma. Se divorció de mí, me dejó sin nada y se encargó de hacerme la vida imposible. Cuando estaba a punto de morir, lo último que escuché fue su voz. —Tu amor me da asco —me dijo con frialdad. Creí que todo había terminado. Pero volví a abrir los ojos. Había regresado al pasado, justo dos horas antes de que aquella noche cambiara nuestras vidas. Graham estaba a punto de emborracharse después de que Leanna terminara con él. Agarré mi abrigo, salí corriendo de la habitación y toqué la puerta de Leanna.
Humillaron a la Hija del Millonario - undefined novels & stories
Remolacha
En Navidad, mi papá me regaló una pulsera de oro macizo. Mis compañeras de cuarto exclamaron con envidia y me insistieron en que las invitara a comer algo. Yo acepté con una sonrisa y les dije que fueran primero, que yo llegaría enseguida. Cuando salí del baño, la habitación ya estaba vacía. Solo la laptop de Josefina seguía encendida, con la pantalla emitiendo una luz tenue. Me acerqué para apagarla. Pero justo entonces apareció una notificación de un grupo de WhatsApp llamado "Liga contra las interesadas". "Con razón anoche no volvió. Seguro se vendió toda la noche por esa pulsera de oro macizo." "Anteayer fue un bolso de marca, hoy una pulsera de oro macizo. Con tantos tipos con los que seguro se acuesta a diario, quién sabe cómo tendrá eso de allá abajo." "Hoy tenemos que sacarle una comida cara. Su dinero no viene de nada limpio. Si nos lo gastamos nosotras, hasta le hacemos un favor." En el cuarto éramos cuatro chicas. Y las otras tres estaban metidas en ese grupo. No hacía falta pensar demasiado para saber que la persona de la que hablaban era yo. Al final, esas amigas a las que siempre traté con sinceridad no eran más que un puñado de ingratas.
El Divorcio que los Destruyó - undefined novels & stories
Anónimo
Era la sexta vez que Dante Falcone azotaba aquel maldito acuerdo de divorcio frente a mí, obligándome a firmar. Esta vez no me resistí. Dejó la pluma sobre la mesa. En ese momento, un silencio asfixiante llenó la habitación. Sus ojos castaños me recorrieron con fijeza, como si buscara una grieta en mi decisión o intentara leer qué pasaba por mi cabeza. —¿Por qué tan obediente esta vez, Sofia? ¿O planeas otro truco? No olvides quién eres, señora Falcone. Me quité el anillo de rubí que simbolizaba a la dueña de la familia, el mismo que él me había puesto cuando me propuso matrimonio en Sicilia. Lo dejé con suavidad sobre el escritorio, una superficie que tantas veces había visto manchas de sangre y fajos de billetes. —No, Dante. Solo estoy cansada —respondí con una calma que me desconocía—. Tu mundo es demasiado ruidoso.
La Amante Favorita del Don Desapareció - undefined novels & stories
Melissa Z
Soy la mejor falsificadora de arte y especialista en inteligencia de Chicago. Y me enamoré del hombre que lo poseía todo, Don Vincenzo Russo. Durante diez años, fui su secreto, su arma y su mujer. Construí su imperio desde las sombras. Pensé que recibiría un anillo. Después de todo, cada noche que estaba en esta ciudad, estaba enterrado dentro de mí, tomando su placer. Me susurraba que yo era suya y que nadie más se sentía tan bien. Pero esta vez, después de terminar conmigo, anunció que se casaría con la princesa rusa de la Bratva, Katerina Petrov. Ahí fue cuando lo supe. Yo no era su mujer. Solo era un cuerpo. Por una alianza, por ella, me sacrificó. Me dejó morir. Así que destruí cada pieza de la vida que me dio. Hice una llamada a mi padre en Italia. Y luego, desaparecí. Pero cuando el Don, dueño de Chicago, no pudo encontrar su juguete favorito... se volvió loco.
Creyeron Que Era Sorda - undefined novels & stories
Martha Rodriguez
En medio de la fiesta, mi hija, Adriana Gallardo, le dijo a mi esposo en voz alta, con toda intención: —Papá, Juana espera un hijo tuyo. Entonces, ¿vamos a vivir con ella desde ahora? Mi esposo, Fidel Gallardo, puso frente a mí el bistec que acababa de cortar y dijo en voz baja: —Tu mamá y yo hicimos un trato. Si alguno de los dos traicionaba al otro, desaparecería para siempre del mundo del otro. Yo no puedo pagar ese precio. Por eso lo he ocultado tan bien. Cuando el bebé nazca, tampoco dejaré que Juana ni el bebé se acerquen jamás a tu mamá. Después de decirlo, me dijo por señas que me amaría para siempre. Pero no notó que mis ojos ya estaban enrojecidos. No sabía que, una semana atrás, yo ya había recuperado la audición. Tampoco sabía que yo ya había descubierto su aventura con Juana. Y mucho menos sabía que, a espaldas de todos, yo ya había comprado un boleto de avión para irme como voluntaria a dar clases a niños de una comunidad vulnerable. Solo estaba esperando que los documentos quedaran listos en siete días. Entonces desaparecería por completo.
La Hija Rechazada Volvió como Doctora - undefined novels & stories
Andrea Aguirre
En mi vida anterior, la familia Salazar fue a buscarme al orfanato después de descubrir que yo podía ser su hija biológica. Sin embargo, Adrián Salazar, mi propio hermano, me acusó de haber provocado la enfermedad de Mónica Salazar, la hija adoptiva de la familia. Mis padres le creyeron y me echaron de casa. Poco después, morí enferma en la calle. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los Salazar fueron a buscarme. Adrián se interpuso entre sus padres y yo y gritó: —¡Papá, mamá, no se la lleven! Desde que Mónica supo que la hija biológica de la familia podría volver, no ha dejado de sufrir crisis. Además, ni siquiera sabemos con certeza que ella sea Elena. Mis padres me pidieron que les mostrara mi mitad del medallón de cristal. La familia conservaba la otra, y ambas piezas eran la única prueba material que podía vincularme con ellos antes de una prueba de ADN. Como ya sabía cómo terminaría todo, decidí no mostrarla. Ante mi silencio y temiendo que Mónica empeorara, me miraron con decepción y se marcharon. Yo regresé en silencio al orfanato. Veinte años después, me había convertido en una de las cardiólogas más prestigiosas del país. El hombre sentado frente a mí me entregó un expediente clínico con las manos temblorosas. —Se lo suplico. Salve a Mónica. Me detuve al leer el nombre y observé durante un largo rato aquel rostro demacrado. Solo entonces levanté la mirada hacia el hombre. —No.
Cruel Traición: Mi Compañero Rompió Nuestro Vínculo - undefined novels & stories
Cocojam
Mi Alfa, Damon, y yo crecimos juntos. Nuestro vínculo de compañeros destinados se encendió en el segundo en que pusimos un pie en los terrenos de la Academia de Élite del Lobo. Él me miró con ojos de ternura y me dijo que tenía una sorpresa para mí en el Festival de la Luna Nueva de la Academia. Dijo que tenía que subir al escenario. Mi corazón se aceleró mientras caminaba hacia él. Me rodeó con sus brazos desde atrás, sujetándome con fuerza. Me dijo que cerrara los ojos y esperara. Al segundo siguiente, las luces se encendieron de golpe. Vi a la hija de otro Alfa parada frente a mí, con unas tijeras de plata en la mano. Zas. Mi cabello largo siempre había sido mi orgullo. Ahora, yacía en mechones arruinados sobre el suelo. El salón estalló en los aullidos excitados de la manada. Su risa fue la más fuerte. La más hiriente. Al día siguiente, se enteró de que iba a abandonar la Academia. Una ola de su poder de Alfa incontrolado chocó contra mí. —¿Te vas? ¿Por un simple juego? Me di la vuelta con calma. —Sí.
El Imperio Siempre Fue de Mi Madre - undefined novels & stories
Yolanda Fernández
Estaba al frente de una reunión internacional importantísima cuando, de pronto, recibí una llamada de Dora Guerra, mi hermana menor. Al otro lado de la línea, Dora lloraba tanto que apenas podía hablar: —Me robaron el cupo de intercambio… Fui de inmediato a la universidad. Al llegar, vi a Dora acorralada en una esquina de la oficina, con los ojos enrojecidos. Frente a ella, una chica con pinta de buscapleitos la señalaba con el dedo, llena de desprecio. —¿Crees que puedes competir conmigo? Soy la hija de la familia Guerra de la capital. Mi papá acaba de donarle a esta universidad todo un edificio de laboratorios. ¿Y tú quién te crees? Hasta Ricardo Navarrete, el profesor de la materia, se puso de su lado: —Dora, Marcela es hija de una de las familias benefactoras más importantes de la universidad. Sé razonable y no nos metas a todos en problemas. Yo estaba a punto de acercarme para exigir una explicación, pero aquellas palabras, "la familia Guerra de la capital", me detuvieron en seco. ¿La familia Guerra de la capital? ¿Desde cuándo mi papá tenía una tercera hija además de Dora y de mí? Marqué de inmediato el número de mi papá y, con una risa fría, dije: —Papá, dime una cosa: ¿desde cuándo tienes otra hija a espaldas de mamá?
Morí traicionada, renací para destruirlo - undefined novels & stories
Lágrima de Papel
El mismo día que me tocó dar a luz, la alumna de mi esposo —embarazada y con el orgullo atravesado— decidió largarse sola a escalar la Cordillera de los Andes. Mientras él se la pasaba buscándola sin dormir, como un desesperado, yo estaba en el hospital, desangrándome en un parto complicado que me mandó directo a terapia intensiva. Cuando por fin abrí los ojos, lo primero que vi fue al médico entregándole a mi esposo el parte donde decía que mi vida estaba en riesgo... y él, en vez de acercarse a darme un poco de consuelo, me aventó en la cara los papeles del divorcio. —Camila es mi mejor estudiante —me soltó, serio—. No me voy a quedar de brazos cruzados viendo cómo hace semejante locura. Tú vas a ser mamá, te toca aguantar. En esa vida no firmé. Apenas salí de la sala de partos, me fui directo a la universidad a denunciarlo por la relación que tenía con su alumna. A ella la terminaron sacando del posgrado, y la presión fue tan fuerte que un día se cortó la garganta delante de mí. Cuando él llegó, ya no había nada que hacer: dos vidas se habían ido de golpe. Él no dijo una sola palabra, organizó el entierro y después me trató como si nada hubiera pasado. Yo, ingenua, pensé que por fin la vida iba a darme un respiro. Pero el día que nuestra hija cumplió un año, él le pisó al acelerador y el carro en el que íbamos se fue directo al precipicio. Ese mismo día... se cumplía un año de la muerte de su alumna. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en la sala de partos, justo en el momento en que casi se me iba la vida.
Mi propia madre me llamó mentirosa - undefined novels & stories
Zafira
Para evitar que la acusaran de favoritismo, mi madre me obligó a participar en la jornada escolar de donación colectiva de sangre, a pesar de que padecía anemia severa. Después de que me extrajeran apenas cien mililitros, la vista comenzó a nublárseme. Extendí la mano hacia la aguja para detener el procedimiento, pero la joven enfermera me sujetó por la muñeca y me inmovilizó. —¿Solo llevas cien mililitros y ya quieres rendirte? Todos los demás estudiantes donaron cuatrocientos. —Miró mi rostro pálido con los ojos llenos de desprecio—. Donar sangre es un acto de honor. ¡Las personas egoístas como tú, que fingen estar enfermas para librarse, merecen que les extraigan el doble como castigo! A pocos metros de allí, mi madre me observaba con frialdad, con la decepción reflejada en el rostro. —Briana Hayes, ¿así es como te eduqué? Todos los demás donaron. No creas que porque eres mi hija eres especial. ¡Hoy completarás los cuatrocientos mililitros, aunque te cueste la vida! Jadeé en busca de aire mientras el corazón golpeaba mi pecho con tanta fuerza que sentí que estaba a punto de estallar. Cuando llenaron la tercera bolsa, mi visión ya se había vuelto completamente borrosa e, inevitablemente, me deslomé sobre el suelo. Mi alma comenzó a elevarse poco a poco mientras contemplaba a mi madre con culpa. Lo siento, mamá. De verdad no estaba mintiendo. Esta vez... en verdad ya no pude resistir más.
Tu traición fue mi mejor venganza - undefined novels & stories
Anónimo
Llevábamos seis años de casados, pero en los últimos tres meses, mi esposo ni siquiera me había tocado. Decía que el trabajo lo tenía agotado, y yo, enamorada desde hace años, le creí sin dudar. Hasta que en el día de mi cumpleaños, escuché a sus amigos hablar en alemán a sus espaldas. —¿Ya terminaste con la otra? Antes ibas todos los días… no sé cómo aguantabas. —¿Y tu esposa? ¿No te dice nada? Mi esposo soltó el humo de su cigarro con indiferencia: —Hace meses que ni la toco. Claudia es buena en la cama y aún no me aburre… Lástima que salió embarazada. A mi esposa no le gustan los niños, así que le di dinero a Claudia para que se fuera al extranjero y lo tuviera allá. Apreté los puños con fuerza. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Él se acercó preocupado y preguntó qué me pasaba. Yo negué con la cabeza, sonriendo. —Este pastel que hiciste con tus propias manos… me emocionó mucho. Está delicioso. El pastel sabía dulce. Pero yo, que sí entendía alemán, solo sentía amargura en el alma.
Llegó su amor de infancia y yo me fui - undefined novels & stories
Sunnys
Había perdido la cuenta de cuántas veces Ethan me había rechazado cuando le pedía quedarme a dormir en su casa. —Ethan, eres un aburrido —protesté. El día anterior, había encontrado una marca en la puerta principal, una señal de las que se usan para indicar que en esa casa vivía una mujer sola. Me dio mucho miedo, así que acudí a Ethan y le pregunté si podía quedarme en su casa por unos días. Él se negó. —Te reservaré una habitación de hotel para esta noche. Su tono se suavizó al verme triste. —Es solo que no quiero renunciar a mi propio espacio tan pronto. Dame un poco de tiempo para acostumbrarme a la idea, ¿sí? Llevábamos tres años juntos y, sin importar a qué hora terminaran nuestras citas, él siempre me llevaba de vuelta a casa. Nunca me pidió que me quedara. No me hizo ninguna gracia, pero asentí y lo dejé pasar. Como todavía no era tan tarde, sugerí que fuéramos a ver la película que acababa de estrenarse. Ethan, en lugar de aceptar, miró la hora y me llevó rápidamente al hotel, visiblemente inquieto. Sola en la habitación, encontré en redes sociales una publicación de una nueva compañera de trabajo. «El aire acondicionado de mi casa se descompuso. Menos mal que tengo a quién acudir; si no, me derretiría». La foto detrás del texto mostraba la pared de la sala de Ethan, con su televisión al fondo. Sentí un nudo en el estómago. Me quedé mirando la imagen durante un buen rato. Cuando reaccioné, tenía el rostro empapado de lágrimas. Entonces, me quité el anillo de compromiso que Ethan me había dado. Un amor que había sido corrompido por algo podrido en su interior ya no era el amor que yo quería para mi vida.
Mal Amar, Eterno Lamento - undefined novels & stories
Mantecaito
Cuando yo estaba embarazada de cuatro meses, mi esposo médico me dejó plantada 16 veces cuando íbamos a registrar nuestro matrimonio. La primera vez, su amante, la enfermerita Lucía, se desmayó por la sangre durante una cirugía. Esperé todo el día frente a la oficina de registro. La segunda vez, recibió una llamada de Lucía. Me abandonó en el puente elevado solo para comprarle toallas sanitarias. Cada vez que intentábamos registrar el matrimonio, su amante encontraba una nueva excusa. La última vez, escuché que él estaba enfermo. Corrí al hospital bajo la lluvia torrencial, solo para descubrir que era la Lucía quien estaba enferma. Él permaneció a su lado sin moverse, mientras me mentía descaradamente por teléfono. En ese momento, comencé a odiarlo. Decidí abortar y marcharme. Pero él recorrió medio mundo, persiguiéndome hasta otro país, solo para suplicarme perdón.
El arrepentimiento del Don tras mi partida - undefined novels & stories
Onion
En mi quinto año de matrimonio con el Don de una poderosa familia mafiosa, descubrí que el amuleto de protección que me regaló me provocaba dolores de cabeza cada vez que lo llevaba conmigo. Como cirujana, esto me alarmó. Tomé los pequeños sobres que encontré dentro del amuleto y los llevé al laboratorio de toxicología del Hospital Kosley. El médico los inspeccionó y me dijo que contenían un tipo de veneno de acción lenta que no solo daña el cuerpo de la víctima, sino que también la vuelve infértil después de un tiempo. Lloré y exclamé: —¡Pero eso es imposible! ¡Mi esposo fue quien me dio esto! Se llama Vincenzo Cursley. ¡También es el dueño de este hospital! El médico me miró confundido. —Señorita, por favor, deje de decir tonterías. Conozco al señor Cursley y a su esposa. Son muy cercanos e íntimos entre ellos. Además, la señora Cursley dio a luz a un bebé hace poco. Ambos están ahora en la sala VIP, cuidando de su bebé. Entonces, el médico me mostró una foto en su teléfono. Vincenzo vestía su traje negro habitual con el emblema de la familia Cursley bordado en él. Sostenía a un bebé en brazos, y en cuanto a la mujer que estaba a su lado... La conocía. Se llama Claudia Henderson. Y Vincenzo siempre se ha referido a ella como su hermana adoptiva.
La Contadora Robot: Renuncia y Caída - undefined novels & stories
Carla Valeria Leal González
En el baño de la oficina, oí a alguien hablando mal de mí. Era la pasante a la que guié durante tres meses. Se quejaba: —Es una vieja bruja sin tacto, como un robot con el cerebro apagado. Yo ya estaba a punto de abrir la puerta para interrumpirlas cuando otra, entre risas, remató: —Faltan papeles. Las facturas no están en regla. Sin la firma del director no se puede pagar. ¡Ya nos sabemos de memoria sus frases de siempre; puro teatro! Cuando se fueron, regresé en silencio a mi oficina. La pasante azotó una pila de solicitudes de reembolso con sus facturas adjuntas sobre mi escritorio. —No vayas a buscar cualquier pretexto para negarles el reembolso otra vez. Eché un vistazo a las facturas falsas y, por primera vez, no las cuestioné. Esta vez, sonreí apenas: —Me duele la cabeza; no logro leer bien la letra.
Nubes Sin Intención, Viento de Pasión - undefined novels & stories
Chispa Viva
En el octavo año de salir con Julián, Yanet fue hospitalizada por una enfermedad. El día que salió del hospital, accidentalmente escuchó en el pasillo la conversación de Julián con su hermana. —¿Julián, te volviste loco? ¿De verdad le diste la médula ósea de Yanet a Sofía sin que ella se enterara? Sabías claramente que la salud de Yanet no es buena, ¿y la engañaste diciéndole que era enfermedad estomacal para que corriera este riesgo? Sofía era la pequeña amiga de la infancia que Julián había querido por muchos años. Yanet no lloró ni hizo escándalo, llamó a sus padres que estaban en el extranjero y aceptó el matrimonio arreglado con la familia Luna...
La humana rara que nos robó el corazón - undefined novels & stories
Stars
Yo, con mi trastorno cognitivo, entré a un juego de terror. Para los demás, lo grotesco y espantoso es puro horror, pero en mi percepción, se transforma en belleza y pureza. Así que, mientras todos luchan por sobrevivir, yo vivo esto como un juego de citas y crianza. Trato al duende con apariencia de niña como una hija, al conde Vampiro de las tinieblas como a un esposo guapo, y a los espectros ancianos como a padres a los que venerar. La primera vez que vi al conde, cubierto de sangre seca y con el rostro desfigurado, se me sonrojaron las mejillas. —¡Qué guapo eres! El conde se quedó desconcertado y preguntó en voz baja: —¿De… de verdad soy guapo?
En la fiesta del hijo falso, apareció mi foto de niño - undefined novels & stories
Luna Roja
Mi mamá accidentalmente me metió a un chat de grupo llamado “Familia Feliz”. En el grupo solo hay tres personas, mi mamá, mi papá y un chico que no conozco que lleva el apodo de “Tesoro”. Ellos están emocionadísimos organizando una fiesta de cumpleaños para él… y mañana es mi cumpleaños, ese que llevan diez años consecutivos olvidando. En el chat mamá escribe: ‘El lugar debe ser de ensueño, que se sienta como el rey de la fiesta.’ Luego, mi papá le hizo una gran transferencia de dinero, y le dijo: ‘No te preocupes por el dinero, solo no dejes que tu hermano se entere, se molestaría’. Mientras tanto yo, en silencio, tomo capturas de pantalla, esperando el momento perfecto para romper todos los lazos de una vez. En ese momento, mi hermana, siempre tan aplicada y ejemplar, me envía un mensaje al privado con una captura de pantalla de su conversación con mamá: “Mamá, ¿ya organizaste la fiesta sorpresa de cumpleaños para mi hermano? Me prometiste que esta sería la última vez que lo engañaremos”.
La Hija que Abandonaron Regresó Triunfante - undefined novels & stories
Alba Perfecta
Mis padres tenían miedo de que yo usara la identidad de hija de ricos para fastidiar a otros. Así que me mandaron al rancho, adoptaron a la niña de esa familia y la trajeron a la ciudad para educarla. En el rancho todos los días me levantaba a las cuatro a dar de comer a los puercos, caminaba tres horas para estudiar, y casi me muero al enfermarme por no comer bien. Por treinta dólares de colegiatura, llamé por primera vez a su teléfono, pero me acusaron de gastar dinero a lo tonto. Pero, de inmediato, para que mi hermana menor escogiera escuela, donaron un edificio. Cuando con esfuerzo entré a la preparatoria a la que ella iba, obtuve un lugar de honor. Pero mis padres me pidieron que se lo diera a mi hermana menor, y me regañaron con furia: —De verdad que eres una maldita, le robaste las cosas a tu hermana menor, y, por tu culpa, no puede estar tranquila. Estás en deuda con ella de por vida. Con su identidad, renunciaron a mi lugar de honor, y dejaron que mi hermana menor cumpliera su deseo. Incluso, para su futuro le dieron a ella las acciones de la compañía y la casa. Toda la familia se estaba preparando para salir del país juntos. Viendo todo esto, ya no me sentía triste, por lo que, tranquila, me limité a empacar mi maleta, dejé aquella casa que no me pertenecía.
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