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Historias cortas y novelas de Hipócrita Melodramático

Descubre una colección de cautivadoras historias cortas de Hipócrita Melodramático, con tramas atrapantes y una narración envolvente. Perfectas para quienes buscan historias de una hora y lecturas rápidas e inmersivas online.
La Farsa De La Heredera: vidas cambiadas en la élite - undefined novela & novela
Anónimo
El día en que descubrieron que yo no era la verdadera hija de la familia millonaria, la auténtica heredera irrumpió en la casa y me apuñaló varias veces en el vientre, condenándome a perder para siempre la posibilidad de ser madre. Mi prometido estalló de furia por lo ocurrido y mis padres, desesperados, declararon de inmediato que no volverían a reconocerla. Para calmarme, mi prometido me pidió matrimonio a toda prisa, mientras que mis padres escribieron una carta de ruptura con ella, pidiéndome que me enfocara en recuperarme. Después dijeron que ella había huido al extranjero y que había terminado vendida en otro país, un destino trágico y merecido. Yo lo creí. Hasta que, seis años después de mi matrimonio, vi con mis propios ojos a la supuesta “desaparecida”. La encontré recargada en el pecho de mi esposo, con un vientre abultado, suspirando con fingida melancolía. —Si hace seis años no hubiera perdido la cabeza y cometido aquel error, Liliana jamás habría tenido la oportunidad de casarse contigo. Por suerte tú y mis padres siempre estuvieron de mi lado; de lo contrario, esa impostora me habría mandado directo a la cárcel. Esa maldita… jamás se imaginó que he vivido todo este tiempo bajo sus narices… y ahora llevo en mi vientre a tu hijo. Cuando nazca, busca cualquier excusa para “adoptarlo” y así la tendrás de por vida como mi sirvienta. Gracias por estos años, Mauricio. Su mirada cargada de ternura hizo que el rostro de Mauricio se encendiera. —No digas eso… casarme con ella fue la única manera de mantener tu nombre limpio y que siguieras viviendo en libertad. Todo vale la pena, si tú estás bien. En ese instante lo comprendí: el hombre al que llamaba mi verdadero amor me había engañado todo este tiempo, incluso, mis propios padres. Habían hecho absolutamente todo para proteger a su hija biológica. Bien si así son las cosas… entonces yo ya no los quiero en mi vida.
Muerta para Él, Libre para Mí - undefined novela & novela
Ingrid Herrera Aparicio
Cuando descubrí que estaba embarazada, Miguel Michaus gastó una fortuna en contratar a un médico de renombre para que me prescribiera medicamentos para proteger al bebé. Él, que jamás fue creyente, se arrodilló en una iglesia durante horas, rogando que yo pudiera dar a luz sana y salva. —Amor, has sufrido mucho. Cuando nazca el bebé, te lo voy a compensar como te lo mereces. Ese mismo día, por accidente, contesté una llamada en su lugar. —Señor Michaus, tal como indicó, a los medicamentos de la señora ya se les añadió el fármaco esterilizante. Cuando llegue el momento, el bebé nacerá sin vida. En cambio, el hijo de la señorita López está perfectamente sano; nacerá sin complicaciones y se convertirá en el heredero del Grupo Michaus. La señora Santerbás no notará nada, ni se dará cuenta; no se verá afectada su relación con usted. Esté tranquilo. Bajé la mirada hacia mi vientre abultado. Jamás imaginé que su amor fuera tan falso. Así que ya no tenía nada que me retuviera. Firmé los papeles del divorcio y elegí marcharme.
Cuando me tuviste, no me viste - undefined novela & novela
Tali Flor
Dos semanas antes de la boda, Nelson decidió posponerla una vez más. —Ivana inaugura su primera exposición de arte ese día —me dijo—. Estará sola y nerviosa. Tengo que estar ahí para apoyarla. Al final, tú y yo ya estamos juntos, ¿qué más da casarnos un día antes o después? Pero ya era la tercera vez que aplazaba nuestra boda por aquella mujer. La primera, Ivana acababa de operarse y sentía nostalgia de la comida de su tierra, por lo que Nelson no dudó en viajar al extranjero y quedarse con ella durante dos meses. La segunda, Ivana decidió irse al bosque en busca de inspiración para pintar y él, preocupado por su seguridad, fue tras ella. Esta era la tercera. Colgué la llamada y miré a César, mi amigo de toda la vida, quien se encontraba sentado frente a mí, relajado, jugando con su bastón de esmeralda, cuyo golpeteo en el piso de mármol rompía el silencio entre nosotros. —¿Todavía necesitas esposa? —le pregunté, sonriendo con picardía. El día de mi boda, Ivana sonreía radiante, copa en mano, esperando el brindis del hombre a su lado. Pero él, con los ojos rojos, observaba en silencio la transmisión en vivo de la boda del heredero del Grupo Santos, el imperio inmobiliario más grande del país.
52 Veces Despedida - undefined novela & novela
María José Martínez López
Después de cinco años de relación, mi novio, abogado, canceló nuestra boda… ¡52 veces! La primera vez, me dejó plantada en la playa porque su pasante —una joven que trabajaba con él en el bufete— cometió un error llenando unos formularios, y él volvió corriendo a la oficina. La segunda, justo cuando estábamos por casarnos, se enteró de que otro abogado estaba haciendo pasar un mal rato a la misma pasante y se fue a «ayudarla», dejándome sola ante las risas de todos los invitados. Desde entonces, no importaba cuándo planeáramos la boda, ella siempre tenía un nuevo problema urgente que lo requería. Hasta que un día, me harté. Con el corazón roto pero la frente en alto, decidí terminar con todo. Y ese día que me fui de Santa Lucía del Valle… Él se volvió loco, buscándome por toda la ciudad.
La hermana que desecharon - undefined novela & novela
Mira
—Dominic, Julian, ¿adivinen qué deseo pedí? Sobre la mesa había un pastel barato que había comprado en oferta. Cerré los ojos y pedí un deseo. Cuando los abrí, las dos sillas frente a mí seguían vacías. Entonces lo recordé: mis hermanos ya no me querían. Cuando tenía diez años, Dominic y Julian trajeron a Leah Morgan a casa. Era la hija de su difunto mentor, el profesor Andrew Morgan, y me pidieron que la tratara como a una hermana de verdad. Pero, poco a poco, Leah me fue arrebatando todo el cariño que me tenían. La inseguridad se apoderó de mí y terminé volviéndome competitiva. Pensaba que, si me esforzaba lo suficiente, tal vez me querrían un poco más. En la final de un concurso de piano, Leah rompió a llorar después de perder contra mí. —Para mí, tocas mejor que Heather, ¡por mucho que ella se esfuerce! —la consoló Dominic. Obtuve el primer puesto en mi escuela y gané una beca, lo que dejó a Leah fuera de la lista de candidatos. Julian hasta obligó a la escuela a investigar si yo había hecho trampa. Durante la fiesta de mis dieciocho años, Leah cayó a la piscina desde el balcón del segundo piso. Luego me señaló y gritó: —¡Heather me empujó! Mis hermanos estaban furiosos. Sin mostrar la más mínima compasión, me dejaron tirada en la zona más peligrosa de la ciudad. —Te consentimos demasiado tiempo, Heather. Por eso te volviste tan competitiva. Ya es hora de que aprendas a controlar tus celos. Incluso enviaron a unos matones hasta la puerta de mi casa para que me acosaran y me robaran el poco dinero que lograba ganar. Creían que así aprendería la lección. Lo que no sabían era que había recibido un correo en el que me ofrecían una beca completa para estudiar en la Universidad de Zúrich. Estaba a punto de irme a Suiza y no pensaba volver jamás.
Morí traicionada, renací para destruirlo - undefined novela & novela
Lágrima de Papel
El mismo día que me tocó dar a luz, la alumna de mi esposo —embarazada y con el orgullo atravesado— decidió largarse sola a escalar la Cordillera de los Andes. Mientras él se la pasaba buscándola sin dormir, como un desesperado, yo estaba en el hospital, desangrándome en un parto complicado que me mandó directo a terapia intensiva. Cuando por fin abrí los ojos, lo primero que vi fue al médico entregándole a mi esposo el parte donde decía que mi vida estaba en riesgo... y él, en vez de acercarse a darme un poco de consuelo, me aventó en la cara los papeles del divorcio. —Camila es mi mejor estudiante —me soltó, serio—. No me voy a quedar de brazos cruzados viendo cómo hace semejante locura. Tú vas a ser mamá, te toca aguantar. En esa vida no firmé. Apenas salí de la sala de partos, me fui directo a la universidad a denunciarlo por la relación que tenía con su alumna. A ella la terminaron sacando del posgrado, y la presión fue tan fuerte que un día se cortó la garganta delante de mí. Cuando él llegó, ya no había nada que hacer: dos vidas se habían ido de golpe. Él no dijo una sola palabra, organizó el entierro y después me trató como si nada hubiera pasado. Yo, ingenua, pensé que por fin la vida iba a darme un respiro. Pero el día que nuestra hija cumplió un año, él le pisó al acelerador y el carro en el que íbamos se fue directo al precipicio. Ese mismo día... se cumplía un año de la muerte de su alumna. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en la sala de partos, justo en el momento en que casi se me iba la vida.
El Precio De Salvar A Mis Verdugos - undefined novela & novela
Alyssa J
Para salvar a los tres lobos más importantes de mi vida, mi hermano, mi prometido y mi mejor amigo, hice un trato con la Diosa de la Luna. Cambié mi vida por la de ellos. Si lograba que cualquiera de ellos me quisiera realmente en un plazo de cinco años, podría seguir viviendo. Pero en el último día de la cuenta regresiva, los tres seguían sintiendo rechazo hacia mí. Según las reglas, había fracasado. Mi vida estaba a punto de ser borrada. —¿Podría enviar un último mensaje? ¿Un intento final? Quizá por lástima, la Diosa me concedió esta última oportunidad. Ese mensaje era mi última carta. Presioné el botón de audio en nuestro chat grupal, luchando para mantener la voz firme. —¿Podrían quererme aunque sea un poco? En serio, me voy a morir. Después de un momento de silencio, se escucharon sus risas crueles. “Harías lo que fuera para competir con Lidia por atención, ¿verdad?” “Déjate de mentiras. Esto solo hace que te odiemos más.” “Si estás tan desesperada por morirte, pues hazlo de una vez.” Misión fallida. Les di exactamente lo que querían. Pero cuando estuve a punto de morir, todos entraron en pánico.
Mal Amar, Eterno Lamento - undefined novela & novela
Mantecaito
Cuando yo estaba embarazada de cuatro meses, mi esposo médico me dejó plantada 16 veces cuando íbamos a registrar nuestro matrimonio. La primera vez, su amante, la enfermerita Lucía, se desmayó por la sangre durante una cirugía. Esperé todo el día frente a la oficina de registro. La segunda vez, recibió una llamada de Lucía. Me abandonó en el puente elevado solo para comprarle toallas sanitarias. Cada vez que intentábamos registrar el matrimonio, su amante encontraba una nueva excusa. La última vez, escuché que él estaba enfermo. Corrí al hospital bajo la lluvia torrencial, solo para descubrir que era la Lucía quien estaba enferma. Él permaneció a su lado sin moverse, mientras me mentía descaradamente por teléfono. En ese momento, comencé a odiarlo. Decidí abortar y marcharme. Pero él recorrió medio mundo, persiguiéndome hasta otro país, solo para suplicarme perdón.
La ira de una esposa de la mafia - undefined novela & novela
Matcha 66
Todos sabían que yo, Isabella Marino, era la mayor debilidad de Vince Moretti: lo único que el jefe de la mafia nunca toleraría que fuera tocado. Hace años, cuando fui secuestrada, Vince se desarmó a punta de pistola, arriesgando la muerte para recuperarme, incluso pagando toda su fortuna por mi rescate. Para mantenerme a salvo, caminó al borde del abismo, navegando el peligro a cada paso. Después de que quedé embarazada, me atendía sin descanso, apenas permitiendo que mis pies tocaran el suelo. Había rumores de que mantenía a una amante mimada afuera, una mujer a la que malcriaba sin límites. Nunca les creí. Pero entonces ella se pavoneó frente a mí. Para rogar por mi perdón, Vince se cortó su propio dedo. Al día siguiente, esa mujer me mostró en la cara los resultados de su prueba de embarazo, burlándose y diciendo: —¡Vince quería tanto un bebé conmigo que simplemente no pudo evitarlo! Ya estaba frágil. La conmoción y la rabia me llevaron a un aborto espontáneo.
El Imperio Siempre Fue de Mi Madre - undefined novela & novela
Yolanda Fernández
Estaba al frente de una reunión internacional importantísima cuando, de pronto, recibí una llamada de Dora Guerra, mi hermana menor. Al otro lado de la línea, Dora lloraba tanto que apenas podía hablar: —Me robaron el cupo de intercambio… Fui de inmediato a la universidad. Al llegar, vi a Dora acorralada en una esquina de la oficina, con los ojos enrojecidos. Frente a ella, una chica con pinta de buscapleitos la señalaba con el dedo, llena de desprecio. —¿Crees que puedes competir conmigo? Soy la hija de la familia Guerra de la capital. Mi papá acaba de donarle a esta universidad todo un edificio de laboratorios. ¿Y tú quién te crees? Hasta Ricardo Navarrete, el profesor de la materia, se puso de su lado: —Dora, Marcela es hija de una de las familias benefactoras más importantes de la universidad. Sé razonable y no nos metas a todos en problemas. Yo estaba a punto de acercarme para exigir una explicación, pero aquellas palabras, "la familia Guerra de la capital", me detuvieron en seco. ¿La familia Guerra de la capital? ¿Desde cuándo mi papá tenía una tercera hija además de Dora y de mí? Marqué de inmediato el número de mi papá y, con una risa fría, dije: —Papá, dime una cosa: ¿desde cuándo tienes otra hija a espaldas de mamá?
Creyeron Que Era Sorda - undefined novela & novela
Martha Rodriguez
En medio de la fiesta, mi hija, Adriana Gallardo, le dijo a mi esposo en voz alta, con toda intención: —Papá, Juana espera un hijo tuyo. Entonces, ¿vamos a vivir con ella desde ahora? Mi esposo, Fidel Gallardo, puso frente a mí el bistec que acababa de cortar y dijo en voz baja: —Tu mamá y yo hicimos un trato. Si alguno de los dos traicionaba al otro, desaparecería para siempre del mundo del otro. Yo no puedo pagar ese precio. Por eso lo he ocultado tan bien. Cuando el bebé nazca, tampoco dejaré que Juana ni el bebé se acerquen jamás a tu mamá. Después de decirlo, me dijo por señas que me amaría para siempre. Pero no notó que mis ojos ya estaban enrojecidos. No sabía que, una semana atrás, yo ya había recuperado la audición. Tampoco sabía que yo ya había descubierto su aventura con Juana. Y mucho menos sabía que, a espaldas de todos, yo ya había comprado un boleto de avión para irme como voluntaria a dar clases a niños de una comunidad vulnerable. Solo estaba esperando que los documentos quedaran listos en siete días. Entonces desaparecería por completo.
¡Mis padres pobres en realidad eran millonarios! - undefined novela & novela
Carmen M
En la noche de Navidad, mis padres seguían trabajando afuera, dejándome sola otra vez en casa. Pensando en que así había sido durante veinte años, ya no quería pasar sola y fría otra Navidad, así que tomé una torta navideña y fui a buscarlos. Para mi sorpresa, aquellos mismos padres que siempre decían que trabajaban sin descanso, bajaron de un carro de lujo, abrazando a un chico de mi edad, riéndose y charlando como si nada, camino a un restaurante carísimo. —Papá, mamá, ¿están seguros de que no pasa nada dejando a Estelita solita en casa? Mi mamá respondió sin darle importancia: —No importa, ya está acostumbrada. Mi papá, como si nada, dijo: —Ella no puede compararse contigo, tú eres nuestro tesoro. Me di la vuelta y me fui. Me estaban mintiendo diciendo que estaban pobres, esta vez no quiero su compañía ni un poco.
Adiós sin Fecha de Regreso - undefined novela & novela
Dulce Gelatina
El día de mi boda, mi prometido y mi hermana Lana tuvieron relaciones en el cuarto de descanso, en donde los atraparon en el acto. Me volví el hazmerreír de todos. Fue mi amigo de la infancia Ramón quien públicamente me pidió matrimonio frente a todos, protegiéndome ostentosamente. Después del matrimonio, me obedecía en todo. Lástima que siempre tuvimos problemas en la intimidad. Hasta que este año, después de la fertilización in vitro, me embaracé. Después de eso me cuidaba aún más. Pensé que él era mi destino. Hasta ese día, que escuché su conversación con un amigo. —Ramón, eres demasiado cruel, Norma te trata tan bien, ¿cómo puedes porque Lana tiene miedo del dolor y no se atreve a parir, cambiar los óvulos para que Norma sea madre sustituta? Además, el bebé va a nacer en dos meses, ¿qué planeas hacer entonces? Ramón se quedó callado un momento, y suspiró. —Cuando nazca el bebé, se lo voy a dar a Lana, para cumplir uno de sus deseos. En cuanto a Norma, le voy a decir que el bebé murió. El resto de mi vida, la acompañaré. Así que era eso. Lo que yo creía que era cariño tierno, era para complacerla a ella. Me di la vuelta y programé un aborto. No quería a ese bebé sucio, y mucho menos ese matrimonio falso.
Nubes Sin Intención, Viento de Pasión - undefined novela & novela
Chispa Viva
En el octavo año de salir con Julián, Yanet fue hospitalizada por una enfermedad. El día que salió del hospital, accidentalmente escuchó en el pasillo la conversación de Julián con su hermana. —¿Julián, te volviste loco? ¿De verdad le diste la médula ósea de Yanet a Sofía sin que ella se enterara? Sabías claramente que la salud de Yanet no es buena, ¿y la engañaste diciéndole que era enfermedad estomacal para que corriera este riesgo? Sofía era la pequeña amiga de la infancia que Julián había querido por muchos años. Yanet no lloró ni hizo escándalo, llamó a sus padres que estaban en el extranjero y aceptó el matrimonio arreglado con la familia Luna...
El Elixir que Robó Mi Amor - undefined novela & novela
Mariana Luna Viento
Mi prometido era el neurocientífico más brillante del país. Pero su amiga de la infancia, enferma de cáncer terminal y solo tenía un mes de vida, por lo que, para acompañarla en ese último tramo del camino, él me obligó a tomar una dosis experimental de un fármaco que borra la memoria, una creación suya, aún secreta. Durante ese mes en que yo lo olvidé todo, él organizó una boda con su amiga, la llevó de luna de miel, y juntos, prometieron reencontrarse en otra vida, en medio de un campo lleno de flores. Un mes después, bajo una lluvia que calaba hasta los huesos, él cayó de rodillas frente a mí, con los ojos llenos de desesperación y la voz hecha trizas: —La droga solo duraba un mes... ¿Por qué me olvidaste para siempre?
Para mi familia, mi vida no es nada - undefined novela & novela
Tania
Mi hermano menor y yo sufrimos un accidente. A mí se me reventó el corazón y necesitaba cirugía urgente. Pero mi mamá, que fue la directora del hospital, reunió a todos los doctores en la habitación de mi hermano para hacerle un chequeo completo, a pesar de que solo tenía rasguños menores. Le supliqué a mi mamá que me salvara, pero ella, con fastidio, me gritó: —¿No puedes dejar de competir por atención por una vez? ¡¿Acaso no entiendes que tu hermano casi se lesiona el hueso?! Al final, morí solo, en un rincón donde nadie me encontró. Pero cuando se enteró de mi muerte, mi mamá, quien más me odiaba, enloqueció.
Mi propia madre me llamó mentirosa - undefined novela & novela
Zafira
Para evitar que la acusaran de favoritismo, mi madre me obligó a participar en la jornada escolar de donación colectiva de sangre, a pesar de que padecía anemia severa. Después de que me extrajeran apenas cien mililitros, la vista comenzó a nublárseme. Extendí la mano hacia la aguja para detener el procedimiento, pero la joven enfermera me sujetó por la muñeca y me inmovilizó. —¿Solo llevas cien mililitros y ya quieres rendirte? Todos los demás estudiantes donaron cuatrocientos. —Miró mi rostro pálido con los ojos llenos de desprecio—. Donar sangre es un acto de honor. ¡Las personas egoístas como tú, que fingen estar enfermas para librarse, merecen que les extraigan el doble como castigo! A pocos metros de allí, mi madre me observaba con frialdad, con la decepción reflejada en el rostro. —Briana Hayes, ¿así es como te eduqué? Todos los demás donaron. No creas que porque eres mi hija eres especial. ¡Hoy completarás los cuatrocientos mililitros, aunque te cueste la vida! Jadeé en busca de aire mientras el corazón golpeaba mi pecho con tanta fuerza que sentí que estaba a punto de estallar. Cuando llenaron la tercera bolsa, mi visión ya se había vuelto completamente borrosa e, inevitablemente, me deslomé sobre el suelo. Mi alma comenzó a elevarse poco a poco mientras contemplaba a mi madre con culpa. Lo siento, mamá. De verdad no estaba mintiendo. Esta vez... en verdad ya no pude resistir más.
Todas las Flores que No Fui - undefined novela & novela
Luna Roja
Llevo diez años casada con Nicolás. He conocido a cada una de sus novias. Cada vez que se aburría y quería cambiar, yo era su mejor pretexto para terminar con ellas: —Si te casas conmigo, vas a terminar igual que ella. Nos acostumbraríamos tanto el uno al otro que se perdería toda la emoción. En nuestro aniversario de bodas, yo le secaba las lágrimas a la universitaria que acababa de dejar, mientras él llevaba a su nueva conquista al cine. Cuando se acabó el paquete de pañuelos, fue como ver un reflejo de mi pasado. Así que le pedí el divorcio. Su reacción fue de una confusión genuina, algo raro en él. —¿No vas a esperar un poco más? Tal vez lo nuestro pudo funcionar. Le dediqué una sonrisa vaga, sin responder, y compré un boleto de avión para cruzar el océano. Ya no podía esperar a que cambiara, así que decidí dar el primer paso.
No Protegiste a Nuestra Hija, Ahora Sufre - undefined novela & novela
Mater Solis
En la familia de mi esposo se practica el matrimonio sin convivencia; él no puede reconocer públicamente nuestro vínculo hasta que nazca un varón. Obligándome a respetar las tradiciones de su linaje, me exigió que criara a nuestra hija en total soledad. Seis años después de casarnos, Andrew Sonovan heredó todo lo que dejó su difunto hermano, incluyendo a la viuda, Kasey Jordan. Para cumplir con las exigencias familiares de perpetuar ambos apellidos, se acostó con ella una y otra vez. Luego de esos encuentros, volvía a mi lado y me abrazaba. —Podré celebrar una boda de verdad contigo cuando ella quede embarazada y continúe el linaje de mi hermano. Espera un poco más... —me pedía. Sin embargo, terminé por descubrir que planeaba casarse con Kasey. —¡Cásate conmigo, Kasey! ¡Te haré la mujer más feliz del mundo! Vi a Andrew arrodillarse bajo el resplandor tembloroso de las velas. Miraba a su cuñada con devoción mientras le proponía matrimonio. Ella se acariciaba el vientre y se veía dichosa. Junto a mi hija, presencié su felicidad desde fuera de la habitación. Solo en ese instante comprendí que, durante los últimos seis años, la única que había vivido en el engaño era yo.
Levántame otra vez y es adiós - undefined novela & novela
Mendoza Yurgen
Mi esposa es piloto. Nos casamos hace tres años, pero desde entonces me ha dejado plantado dieciocho veces cada vez que quedamos para ir a registrar nuestro matrimonio. La primera vez que lo hizo fue cuando su aprendiz hizo su primer vuelo. Yo la esperé todo el día afuera del registro civil. La segunda vez fue cuando, tras recibir una llamada del mismo aprendiz, se dio la vuelta y se fue sin más, dejándome tirado a la orilla de la carretera. Después, cada vez que fijábamos una fecha para registrar nuestro matrimonio, a su aprendiz le pasaba algún tipo de problema, alguna cosa u otra. Al final, decidí dejarla. Pero cuando abordo un vuelo rumbo a Avalonia, ella me persigue hasta allí como si hubiera perdido la cabeza.
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