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Cerita Pendek

Genre

Semua
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Karakter

34
Semua
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Alur & Latar

31
Matrimonio×
Semua
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Tema

12
Giro Inesperado×
Semua
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Cerita Pendek & Novel Giro Inesperado Matrimonio

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Me Arranqué la Marca del Alfa - undefined novel & cerita
Shenny
Hace media hora, mi compañero destinado finalmente se me propuso; celebraríamos una gran ceremonia de emparejamiento en medio mes. El momento que había esperado durante diez años finalmente había llegado. Pero justo en este momento, sucedió. Mi Alfa estaba sosteniendo a otra mujer mientras sus dedos acariciaban su piel. Su voz era suave, casi de adoración al hablarle. —Me arrepiento de todo. Si me quieres de vuelta, romperé el vínculo de compañeros con ella. Él no tenía ni idea de que lo estaba observando desde fuera de la ventana; estaba tan absorto en esa mujer que ni siquiera percibió mi olor. Justo en ese momento, lo comprendí: nuestro vínculo de compañeros, nuestros diez años juntos, pasaron por mi mente. Envié un enlace mental a mi madre y le dije que iba a romper el vínculo de compañeros con Mike. Luego volvería a la manada Deep Blue para dirigirla por mi cuenta. Mike nunca sabría que nuestra ceremonia de emparejamiento sería el día que me vaya.
Me Casé con el "Falso" Heredero de la Mafia - undefined novel & cerita
Parra Espíndola
El día que fuimos al registro civil a firmar, mi novio, el verdadero heredero —Rodrigo Aguiñaga—, fue sustituido en pleno trámite. La prometida de Rodrigo —la "princesa de la mafia"— se aferró a su brazo y me miró con una sonrisa triunfal, como si ya hubiera ganado. —Estafadora matrimonial y falso heredero, ¿no son la pareja perfecta? No le respondí. Solo clavé la mirada en Rodrigo. Cuando el clan mafioso por fin lo recibió de vuelta como el verdadero heredero, por querer casarse conmigo se aguantó el castigo del clan tres días y tres noches. Pero hoy, en cambio, asintió y se sumó al "chiste" sin el menor remordimiento. —Es una broma, no te vas a enojar, ¿verdad? Y luego lo dijo como si estuviera repartiendo migajas: —Es solo el trámite. Cuando a Vanessa se le pase, tú y Luis se divorcian y luego tú y yo firmamos en el registro civil. Yo sonreí. Me di la vuelta y caminé directo hacia el falso heredero —Luis Aguiñaga—, lo miré de frente y solté, con una calma que hasta a mí me sorprendió: —Ya estamos casados por el civil, amor, así que toca planear bien nuestra boda.
Nunca Fui Su Prioridad - undefined novel & cerita
Aita Cabrera
Mi esposo, Nicolás Ferrer, tenía la costumbre de ordenar la vida según prioridades perfectamente definidas. En nuestro calendario compartido, los eventos marcados en rojo eran inamovibles; los marcados en amarillo se podían negociar y los marcados en gris podían aplazarse en cualquier momento. El cumpleaños de su madre estaba marcado en rojo; las cenas con sus amigos, en amarillo; cualquier evento relacionado conmigo, en gris. Después de siete años juntos, yo seguía ocupando el último lugar. El día de nuestro aniversario de bodas, esperé en el restaurante hasta que las velas se consumieron. Él pospuso la cena para la semana siguiente y me envió un mensaje de voz: "Valeria es muy estricta con la limpieza y no quiere que los empleados de la empresa de mudanzas toquen sus cajas. Iré a ayudarla. Tú siempre has sido muy comprensiva. Te lo compensaré otro día". Contemplé la comida ya fría. No le pedí explicaciones; simplemente abrí el historial del calendario compartido. Mi consulta de seguimiento después de la gastroscopia había sido reprogramada para que él pudiera llevar al gato de Valeria al veterinario. No había estado conmigo durante la operación de mi padre porque estaba cambiándole la cerradura a Valeria. Incluso el día de nuestra boda civil acompañó primero a Valeria a elegir un colchón y me dejó esperando en el Registro Civil hasta poco antes del cierre. Cada vez que él reprogramaba uno de mis eventos marcados en gris, aparecía otro de Valeria marcado en rojo. Todos llevaban la misma nota: "Prioridad absoluta". Releí esas palabras varias veces y recordé algo que Nicolás solía decir: —No hay favoritismos, solo prioridades. Así que, dentro de su orden de prioridades, mi salud, mi familia y nuestro matrimonio valían menos que una sola caja de Valeria. Antes de eliminar el calendario compartido, guardé varias capturas de pantalla. Después, le envié a mi abogada la documentación necesaria para iniciar el divorcio. A él le encantaba vivir de acuerdo con sus planes. A partir de ese día, yo quedaría fuera de sus planes para siempre.
No Quedan Más Perdones - undefined novel & cerita
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
El príncipe que perdió su rosa - undefined novel & cerita
Ada Smith
La noche de San Valentín, le mandé a Edmund una carta de divorcio. Al poco rato, el mayordomo regresó con su respuesta, escrita de su puño y letra. Dos palabras: “Qué bien”. La doncella que me acompañaba, la misma que vino conmigo al casarme, tenía los ojos rojos y estaba indignada por mí. —Siete años de matrimonio. Usted se arruinó la salud llevándole la casa, ¿y Su Alteza es capaz de ser tan cruel? Abrí la cortina del carruaje y dejé que entrara el viento helado. —Es que ni siquiera abrió la carta. El sello de lacre del sobre estaba intacto. No se había dignado a echarle ni un vistazo. En todos estos años, a mis cartas a la familia y a las cartas en que le decía que yo estaba bien, él siempre contestó lo mismo: «Qué bien.» Yo creía que, como príncipe regente, solo tenía cabeza para el reino y no le quedaba lugar para el amor. Hasta anoche, cuando pasé frente a su estudio. Lo vi enmarcar como si fuera un tesoro una hoja que su amiga de la infancia había dejado a medio escribir y tirado, y guardarla en un compartimento secreto. En sus ojos había un cariño y un cuidado, una luz que en estos siete años yo nunca le había visto. Fue entonces cuando entendí que siete años de dejarme el alma por él no valían lo que una gota de tinta que otra persona dejó caer sin pensar. Cerré la cortina y dejé afuera las luces de la ciudad. Nunca más volvería a mirar Castelora ni sus romances.
Su Boda, Mi Sentencia de Muerte - undefined novel & cerita
Sebastiana Rosas
La noche de nuestra boda, mi esposo me obligó a beber una droga para dejarme sin voz y me encerró en la celda de su amiga de la infancia, condenada a muerte. Blanca Rivas había arrollado y matado al único hijo del príncipe de Valcera mientras cabalgaba borracha. La decapitarían al día siguiente, al mediodía. Pero Jaime Salazar le dio mi vestido de novia y la sacó por la puerta trasera del Tribunal Supremo para llevarla a la residencia del supervisor de ejecuciones. Al ver las cadenas que me sujetaban las muñecas, mi suegra, Teresa Vidal, por fin sintió algo de compasión. —Ahora que has encerrado a Adriana, ¿no temes que la casa del príncipe de Valcera adelante la ejecución? Jaime terminó de acomodarle mi corona nupcial a Blanca sin siquiera levantar la vista. —Soy el vicepresidente del Tribunal Supremo. ¿Quién se atrevería a ejecutar a Adriana sin una orden mía? Solo necesito que ocupe el lugar de Blanca durante tres días. Cuando pase el revuelo, volveré a intercambiarlas. Teresa bajó la voz. —Hace siete años, cuando acusaron injustamente a nuestra familia, Adriana vendió su casa familiar y recibió treinta golpes de vara por ti para hacer llegar las pruebas al emperador. Los dedos de Jaime se detuvieron un instante. —No lo he olvidado. Por eso jamás he pensado en repudiar a Adriana, aunque ella no soporte a Blanca. Antes del amanecer, la princesa de Valcera irrumpió en la prisión con un decreto imperial. Convencida de que Jaime favorecería a Blanca, había solicitado al emperador que adelantara la ejecución a las cinco y cuarenta y cinco de la mañana. Me abrí la frente a golpes y por fin conseguí soltarme de los carceleros que me sujetaban. Cuando llegué corriendo a la residencia del supervisor de ejecuciones, Jaime estaba celebrando su boda con Blanca. Al verme cubierta de sangre, le cambió la expresión. Se quitó de inmediato la túnica de boda y me envolvió con ella. —¿Cómo te lastimaste así? ¿No te dije que me esperaras en la celda? Miré fijamente la corona que Blanca llevaba en la cabeza. Mi madre me la había dejado como parte de mi dote. Jaime siguió mi mirada y se colocó frente a ella por instinto. —Se llevó un susto. Le presté tu vestido de novia para alejar la mala suerte.
Que La Muerte Te Separe - undefined novel & cerita
Sarah Lane
Mi hermana menor, Rosalind Thorne, me quitó nueve novios, uno tras otro. El miedo me impidió volver a enamorarme hasta que Nikolai Volkov me pidió matrimonio. Me trataba como a un tesoro. Creí de verdad que por fin había encontrado al hombre indicado. Pensaba que estaba destinada a convertirme en su Donna y llevar una vida tranquila y segura a su lado. La víspera de nuestra boda, Nikolai envió a Rosalind al extranjero. Cuatro años después de casarnos, me encontré con ella en un banquete. Uno de los invitados sonrió con sarcasmo. —Nikolai te mandó al extranjero a pudrirte durante cuatro años. ¿No lo odias? Rosalind sonrió, provocadora. —Es el padre de mi hijo. ¿Por qué iba a odiarlo? La sala quedó en silencio. —¡Mi hermana es tan estúpida e ingenua que en serio cree que Nikolai me desprecia! Rosalind sonrió con desprecio. —Le di heredero, viví en su propiedad, conduje sus autos de lujo y gasté su dinero. Cuando Rosalind terminó de hablar, todos los presentes se volvieron hacia mí. Como esposa legítima de Nikolai Volkov, no sabía nada de lo que Rosalind acababa de revelar. Sin embargo, no lloré ni hice un escándalo. Solo pulsé “enviar” en el correo que había redactado mucho tiempo atrás. La respuesta no tardó en llegar. “Será un placer recibirte en mi equipo. Llevo tiempo esperándote”. Al leerla, poco a poco volví a sonreír de verdad. Nikolai Volkov, a partir de este momento, ya no tienes que fingir que me amas.
La Hija Secreta del Don - undefined novel & cerita
Anna Smith
Él susurró el nombre de ella novecientas noventa y nueve veces mientras dormía. Nunca el mío. Durante cinco años, le di todo a Vincent Bonanno, el heredero de una de las dinastías mafiosas más poderosas de Europa. Hice de su casa un hogar, recordé cada detalle descuidado que soltaba e incluso abandoné mi sueño de convertirme en artista, creyendo que un día, finalmente, me elegiría. Pero cada vez que aparecía Alessia, su lealtad se inclinaba hacia ella. La noche en que el fondue hirviente me dejó cicatrices en los brazos, él se apresuró a protegerla de un rasguño que apenas le enrojeció la piel. En público, su mirada nunca se quedaba conmigo, en cambio solo se perdía en ella. Yo era la esposa ante la ley, más nunca lo fui en la práctica. Así que me marché. Solo con una maleta, los papeles del divorcio que firmó sin darse cuenta y un secreto que nunca planeé compartir: tenía tres meses de embarazo. Él se dio cuenta demasiado tarde. Para ese momento, el divorcio ya era real, al igual que el expediente de la clínica. Y para cuando se dio cuenta, yo había desaparecido. En aquel momento, el hombre que alguna vez gobernaba ciudades con un poder despiadado, estaba dispuesto a poner el mundo patas arriba para encontrarnos. Él tenía soldados, dinero y mil disculpas que nunca me dio cuando yo todavía era su esposa. Pero yo ya no era la mujer que suplicaba por su afecto. Era una madre, una artista y una sobreviviente. La pregunta no era si Vincent podía alcanzarme. La cuestión era si, cuando lo hiciera, alguna vez lo dejaría volver a la vida que destruyó.
Mi menstruación expuso todo - undefined novel & cerita
Mónica Herrera
El día antes de que me bajara la regla, encontré una nota en el teléfono de mi prometido. "Mañana le llega el período. Ya le guardé toallas sanitarias y analgésicos en el bolso." Sonreí. Era un detalle tan pequeño que me pareció muy considerado. Al día siguiente, un dolor ensordecedor me retorció la parte baja del abdomen. Pálida e incómoda, rebusqué en mi bolso cruzado. No había nada. Una mancha de sangre roja oscura empapó mis pantalones. Los estudiantes señalaron hacia mi espalda y comenzaron a susurrar entre risas incómodas. Supuse que simplemente se le había olvidado a última hora. Entonces, la nueva profesora en prácticas publicó en sus redes sociales: "Acabo de empezar a trabajar y mi profesor supervisor es un encanto. ¡Hasta me compró toallas sanitarias y analgésicos! ¡Este período ha sido completamente libre de dolor!" En la foto aparecían un paquete de toallas sanitarias, una tableta de ibuprofeno y una taza de té de jengibre. Los analgésicos eran míos. Llevaba años teniéndolos en casa por mis fuertes cólicos menstruales. Las toallas sanitarias eran de la única marca que mi piel toleraba. Apagué el teléfono y me quedé mirando durante largo rato el anillo de compromiso en mi dedo. Después me puse de pie y fui directamente a la oficina del director para solicitar mi ingreso al programa de intercambio docente en el extranjero. Siete años. Él seguía sin recordar mi ciclo menstrual. Y ahora, ya nunca tendría que hacerlo.
Mi Bastardo Inocente - undefined novel & cerita
Grin
Rebeca, la amiga de toda la vida de mi prometido, resultó que estaba embarazada, por lo que, Héctor, para salvar su reputación, decidió casarse con ella. Cuando, sin poder creérmelo, le pregunté qué iba a pasar con nuestro bebé y conmigo, Héctor me respondió con una calma que me dejó aterrada: —Mira, Gabriela, Rebeca no es como tú. Ella solo me tiene a mí en el mundo. No soportaría el escándalo ni los chismes por un embarazo así. Lo que él parecía olvidar era que yo tampoco tenía a nadie más en el mundo, y que nosotros dos también esperábamos un hijo sin estar casados. Tiempo después, mientras todo el mundo se burlaba y decía que el hijo que yo esperaba era un bastardo fruto de la infidelidad... Héctor, junto a Rebecca, se limitaba a observarlo todo con una indiferencia hiriente. Fue entonces cuando comprendí que, incluso en el amor, hay niveles. Así que tristemente decidí abortar a nuestro hijo, que de por sí no era ningún bastardo, para así dejarle el camino libre a él y a su «inmenso amor» por ella.
Tres Horas para Ella, Diez Minutos para Mí - undefined novel & cerita
Mencía Zavala
Durante ocho años acompañé a mi esposo, el violonchelista Ethan Olvera, desde sus peores momentos —el aislamiento, la autodestrucción y varios intentos de suicidio— hasta verlo tocar en la Sala Dorada de Valdoria. Durante su año más difícil, Ethan ni siquiera podía sostener el arco con firmeza. Una y otra vez lo encontré encerrado en una habitación y me quedé a su lado mientras perdía el control y se derrumbaba. Compuso para mí su primera obra completa y la llamó "La persona que más amo". Me dijo que, mientras yo quisiera escucharla, la tocaría para mí toda la vida. Después llegó la fama. Su agenda se llenó de conciertos por todo el mundo y apenas le quedaban diez minutos a la semana para estar conmigo. Cuando por fin teníamos esos preciados diez minutos para estar juntos, le pedía que volviera a tocar "La persona que más amo". Pero él siempre cerraba los ojos, agotado. —Los conciertos ya me cansan bastante. No quiero seguir con la presión del trabajo cuando llego a casa. Me dolía verlo así, de modo que no volví a pedírselo. Hasta que un sábado me enviaron a Valdoria de improviso para hacer una entrevista. El concierto ya había terminado cuando escuché aquella melodía conocida en el auditorio. Entre el público solo quedaba su asistente, Marina Suárez, dormida en un asiento de la primera fila. Ethan estaba en el centro del escenario, tocando "La persona que más amo" una y otra vez para arrullarla. Alguien le recordó que debía descansar. Él la miró y respondió en voz baja: —No importa. A ella le gusta escucharla. Me quedé escuchándolo tocar para ella durante tres horas enteras después del concierto. Así que no estaba demasiado cansado, ni se negaba a llevarse trabajo a casa. Simplemente ya no quería tocarla para mí. No entré a pedirle explicaciones. Me di la vuelta y me fui. Había decidido aceptar el traslado a la sede de mi empresa en Monteliria por un período de tres años. Me quité el anillo de matrimonio que había llevado durante ocho años.
Reconoció la mano de otra mujer, no la mía - undefined novel & cerita
Brisa de Arce
Durante la actividad de integración de la empresa, jugamos a adivinar quién era quién con los ojos vendados. Las reglas eran muy sencillas: una persona se cubría los ojos y los demás hacían fila. Luego, uno por uno, se acercaban para que les tocara la mano e intentara adivinar quién era cada uno. Mi esposo, Sebastián, fue el primero en participar. Le vendaron los ojos y sus compañeros fueron pasando uno tras otro frente a él. Le sostuvo la mano al primero durante un par de segundos y negó con la cabeza. Con el segundo, frunció el ceño y volvió a negar. Pero apenas rozó los dedos del tercero, se rio. —Mi amor. Todos empezaron a bromear con ellos. Pero yo estaba al final de la fila. Ni siquiera me había tocado pasar frente a él. Sebastián se quitó la venda, visiblemente emocionado. La mano que sostenía era la de Valeria, la nueva empleada del departamento administrativo. Cuando sus miradas se cruzaron, la expresión de Sebastián cambió de inmediato. —No... me equivoqué. Pero todos habían visto que tardó en soltarle la mano. Valeria bajó la mirada, con las orejas rojas. Antes de apartarse, le apretó la mano una vez más, casi por reflejo. Di un paso al frente desde el final de la fila, con una sonrisa tranquila. —No pasa nada. Es solo un juego. Esa noche, al llegar a casa, revisé el historial de compras de Sebastián. Crema para manos... dos unidades. Una había llegado a casa y la otra, a la oficina. Me quedé mirando la pantalla unos segundos. Ahora entendía por qué mi mano le había resultado tan extraña. Hacía mucho tiempo que la mano que sostenía todos los días era la de otra mujer.
El Borracho que Me Hizo Su Reina - undefined novel & cerita
Mónica Herrera
Invité a mis compañeros a un bar para divertirnos, pero al momento de pagar descubrí que no tenía saldo suficiente. Desesperada, caminé hacia el reservado VIP donde estaba sentado aquel hombre guapísimo. —Cúbreme la cuenta. Luego te transfiero. El hombre me miró con una frialdad fingida. —Señorita, ¿nos conocemos? Le arrebaté la copa de la mano. —No. Pero pregúntale a tu guardaespaldas cuántas veces me ha pedido ayuda por tu culpa. Ya te he sacado de apuros varias veces. ¿Tanto te cuesta devolverme el favor aunque sea una vez? El hombre puso cara de no entender nada, pero el guardaespaldas que estaba a su lado se llevó una mano a la cara. —Señor, es verdad. Cada vez que usted se emborracha, no deja que nadie se le acerque. Solo a ella la deja acercarse. Para poder llevarlo a casa, he tenido que llamarla varias veces y pedirle ayuda.
Mi Rival Se Declaró a Mi Esposo - undefined novel & cerita
Silvia Aguirre
Antes de la reunión de exalumnos con motivo del décimo aniversario de nuestra graduación, Manuela Serrano, quien había sido la chica más guapa del colegio, colocó en cada mesa una copia impresa de la carta que yo le había escrito a Adrián Valdés cuando yo pesaba cien kilos. En el grupo de WhatsApp organizó una apuesta con una cuota de diez a uno: aseguraba que esa misma noche lograría que Adrián, quien había sido el chico más popular del colegio y ahora poseía una fortuna de más de cien millones de dólares, correspondiera a sus sentimientos. Para lucirse a mi costa, me obligó a elegir entre ponerme mi viejo uniforme y subirme a la báscula delante de todos o volver a leer aquella carta en público. "Tu carta estaba tan llena de manchas de grasa que daba asco tocarla. Así Adrián verá claramente la diferencia entre tú y yo. Ponte de una vez ese uniforme 4XL y súbete a la báscula. Cuando sea la esposa de Adrián, usaré esos doscientos mil para comprarte comida para cerdos". Sus aduladores se sumaron de inmediato. "Ni gastándose doscientos mil dólares en liposucciones lograría quitarse ni la mitad de la grasa de una sola pantorrilla". "Cuando empiece a moverse, aléjense; no vaya a salpicarnos con todo ese sudor". Manuela estaba convencida de que yo seguía siendo aquella chica gorda que no se atrevía a dejarse ver. También daba por hecho que Adrián solo podía fijarse en ella. No discutí. Elegí la primera opción y aposté doscientos mil dólares a que Adrián rechazaría a Manuela. Antes de que yo saliera de casa, Adrián me subió el cierre del vestido y preguntó en voz baja: —Amor, ¿cuánto tiempo tendremos que fingir esta noche que no nos conocemos? Me quité el anillo de bodas y lo guardé en el bolso junto con una copia certificada de nuestra acta de matrimonio. —Hasta que termine de confesarte lo que siente.
Me Mandaste Lejos Para Estar Con Ella - undefined novel & cerita
Leticia Velázquez Morales
Después de pasar cinco años asignada a un proyecto lejos de casa, salí del aeropuerto convencida de que Pablo Alcázar cumpliría su promesa y me pediría matrimonio. Pero me recibió con el rostro impasible. —Perdóname. Antes de que pudiera reaccionar, continuó: —Yo manipulé tu traslado… Te envié a propósito a un proyecto remoto, en una zona desértica de gran altitud del noroeste, para que Verónica y yo pudiéramos estar juntos. Ella estaba embarazada y yo no veía otra salida. Permanecí en silencio, mordiéndome el labio hasta sentir el sabor de la sangre. Cinco años de tormentas de arena, veranos abrasadores, temperaturas invernales de hasta treinta grados bajo cero y jornadas infernales de dieciséis horas. Todo había sido una cárcel diseñada por él. —Eres dominante y agresiva. Temía que le hicieras daño —continuó—. No te lo cuento para que me perdones, sino para que tengas tiempo de calmarte y no armes un escándalo. Su voz estaba cargada de resignación. Retrocedí cuando intentó tocarme y sonreí entre lágrimas. —Pablo, lo nuestro pudo haber terminado con dignidad, pero tú lo convertiste en algo imperdonable.
El arrepentimiento del Don tras mi partida - undefined novel & cerita
Onion
En mi quinto año de matrimonio con el Don de una poderosa familia mafiosa, descubrí que el amuleto de protección que me regaló me provocaba dolores de cabeza cada vez que lo llevaba conmigo. Como cirujana, esto me alarmó. Tomé los pequeños sobres que encontré dentro del amuleto y los llevé al laboratorio de toxicología del Hospital Kosley. El médico los inspeccionó y me dijo que contenían un tipo de veneno de acción lenta que no solo daña el cuerpo de la víctima, sino que también la vuelve infértil después de un tiempo. Lloré y exclamé: —¡Pero eso es imposible! ¡Mi esposo fue quien me dio esto! Se llama Vincenzo Cursley. ¡También es el dueño de este hospital! El médico me miró confundido. —Señorita, por favor, deje de decir tonterías. Conozco al señor Cursley y a su esposa. Son muy cercanos e íntimos entre ellos. Además, la señora Cursley dio a luz a un bebé hace poco. Ambos están ahora en la sala VIP, cuidando de su bebé. Entonces, el médico me mostró una foto en su teléfono. Vincenzo vestía su traje negro habitual con el emblema de la familia Cursley bordado en él. Sostenía a un bebé en brazos, y en cuanto a la mujer que estaba a su lado... La conocía. Se llama Claudia Henderson. Y Vincenzo siempre se ha referido a ella como su hermana adoptiva.
Por fin me liberé de 10 años de pasado - undefined novel & cerita
Dolores Molina
Durante un evento de duración limitada, mi prometida y el tipo tóxico que se negaba a dejarla ir fingieron ser pareja. Habían acordado mantener la farsa durante una semana, pero él no dejaba de provocarla, empeñado en convertir aquel juego en una cuestión de orgullo. —Valerie, no me digas que ahora te dio miedo. ¿Qué tal si subimos la apuesta de verdad? Dijimos que jugaríamos a esto de por vida. ¡El primero que se eche para atrás es un cobarde! Todos creían que Valerie terminaría abandonando el juego por mí. Sin embargo, ella apretó los dientes y se negó a ceder. Lejos de poner fin a aquella farsa, decidió llevarla todavía más lejos y convirtió su relación fingida en un matrimonio de mentira. Durante las siguientes cinco Navidades, Valerie fue a pasar las fiestas con Grayson Huntington en lugar de acompañarme a mí. Este año no fue la excepción. Me quedé mirando otro mensaje de mi madre. Mamá: «¿Puedes traer a Val a casa esta Navidad? Me temo que el próximo año ya no estaré aquí para verla». Apreté el celular con fuerza. Aquellas palabras me pesaban más que las otras veces, porque sabía que mamá no me estaba pidiendo simplemente que llevara a Valerie a casa para las fiestas. Quería volver a verla mientras todavía tuviera tiempo. Cuando levanté la vista, Valerie acababa de entrar, cargada de regalos navideños. Sin percatarse de mi expresión, dejó las compras a un lado y empezó a comparar algunas prendas, sosteniéndolas frente a su cuerpo mientras pensaba en voz alta. —¿Qué tipo de ropa crees que le gustaría a la mamá de Grayson? Al ver que no le respondía, murmuró para sí misma: —Olvídalo. Mejor le pregunto directamente a Grayson. Después, se marchó tan absorta en sus compras que ni siquiera pareció notar mi silencio. La seguí con la mirada mientras se alejaba, entretenida con los preparativos para pasar otra Navidad con él. Entonces desbloqueé el teléfono y abrí una conversación que llevaba mucho tiempo sin tocar. Me quedé mirando la pantalla unos segundos antes de escribir: «¿Sigue en pie lo que me dijiste aquella vez? Ven conmigo a casa esta Navidad».
Cuando volví a brillar - undefined novel & cerita
Rábano indomable
Cuando mi mejor amiga, Camila Torres, me entregó el acuerdo de divorcio que había preparado, me preguntó: —Te tomó cinco años conquistar a Gabriel. ¿Por qué de repente quieres divorciarte? Esbocé una sonrisa. —Porque ya no quiere cenar conmigo. Cinco horas antes, le había enviado a Gabriel Navarro la dirección del restaurante. —Hoy cumplimos tres años de casados. Reservé una mesa aquí. Su respuesta llegó casi al instante. “Estoy ocupado. No tengo tiempo.” Lo perseguí cinco años, llevamos tres años de casados, y al final solo recibí esas cinco palabras. Y también aquella escena en la entrada de su empresa: lo vi subir a un auto, protegiendo a una chica de cabello corto. Durante los cinco años que perseguí a Gabriel, sus respuestas habían pasado de la indiferencia inicial a compartir conmigo cada momento. Y ahora se habían reducido a un repetitivo: “Estoy ocupado. No tengo tiempo.” Pensé que quizá era yo quien había cambiado, que ya no era tan buena como antes. Pero no. Simplemente, ya había otra persona en su corazón. En ese momento sonó mi teléfono. Era el restaurante. —Señora Beltrán, ¿cuántas personas serán esta noche? Guardé el acuerdo de divorcio en mi bolso. —Para una. Sabía que Gabriel había llevado a aquella chica al mismo restaurante. Perfecto. A partir de hoy, podía compartir ese plato con quien quisiera. Ya no tenía nada que ver conmigo. Yo elegiría compartir mi vida conmigo misma.
Desierto bajo el jacarandá - undefined novel & cerita
Jimena G.
Poseo un don secreto: cada vez que toco a otra persona, puedo ver en su interior el rostro de la persona que más ama. Todo empezó cuando Miguel Márquez se mudó a la casa de al lado, cuando teníamos siete años. Desde ese momento, yo era la única que ocupaba lo más profundo de su corazón. A los dieciocho, cuando me tomó de la mano, la persona que más amaba seguía siendo yo. A los veintidós, cuando me pidió matrimonio, seguía siendo yo. La noche de nuestra boda, mientras me besaba, también era yo. La mañana de nuestro tercer aniversario de casados, le estaba acomodando el cuello de la camisa. Mis dedos rozaron su nuez de Adán. Cerré los ojos por instinto, como hacía siempre, y vi dos rostros. Uno era el mío. El otro correspondía a una mujer completamente desconocida. Esa misma noche, el celular de Miguel recibió un mensaje: "Miguel, gracias por acompañarme hoy." A lo largo de veintiún años y más de cien mil veces que había tocado a otras personas, era la primera vez que ocurría algo así.
Huí antes de que él me convirtiera - undefined novel & cerita
Clara
—¿Estás segura de que quieres esto? —la bruja deslizó el vial por la mesa—. Una vez que lance el hechizo de desvinculación, tu conexión de compañeros destinados se disolverá a lo largo de diez días. En el décimo día, será permanente. No hay vuelta atrás. No lo dudé. —¿Tu nombre? —ella tomó su pluma. —Mara Voss. Su mano se congeló. Todos en la comunidad vampírica de Nueva York conocían ese nombre. Conrad Levin, el Príncipe del Dominio de Nueva York, un monstruo de ochocientos años que nunca había mostrado ni un rastro de afecto por nada, había anunciado hace tres años a todo el mundo sobrenatural que había encontrado a su compañera destinada. Una chica humana que portaba el tipo de sangre más raro que existía. Sangre dorada. Su nombre era Mara Voss. Extendí mi muñeca. La bruja comenzó su trabajo. Abrí mi teléfono y reservé un billete de solo ida a Praga. Con salida en exactamente diez días. Esta vez, Conrad nunca me encontraría.
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