Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

49
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
POV masculino
Primer Amor
Psicópata
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Mujer Casada Joven
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
La más Popular
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Vecindario
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Reconquista Desesperada×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Reconquista Desesperada Short Stories & Novels

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Cuando el Don lloró por ella - undefined novels & stories
Bella y Frágil
El banquete de la coalición mafiosa había alcanzado su punto álgido. De pronto, el ambiente en el gran salón cambió y la conversación se desvió hacia el joven y reservado líder de la familia Fumagalli. —Dante, antes de que ascendieras al poder, todos los viejos Dónes de las familias más importantes se morían por poner a sus hijas en tus manos —comentó uno de los invitados—. ¿Hubo alguna que te interesara de verdad? Me quedé a medio paso detrás de él; mis nudillos se volvieron blancos por la fuerza con la que sostuve mi copa. Dante no respondió de inmediato. Su mirada me recorrió de arriba abajo con una indiferencia gélida, para luego desviarse hacia Viviana Lombardi, quien acaparaba la atención de la multitud. —A ella —declaró él, con voz firme—. Siempre la quise a ella. Viviana se giró tan rápido que el vino de su copa se derramó sobre su muñeca. —¿Y entonces por qué demonios nunca apareciste cuando te di la tarjeta de acceso a mi hotel hace años? —reprochó ella, con los ojos enrojecidos. La aparente calma en el rostro de Dante se rompió por completo y frunció el ceño, desconcertado. —¿Tarjeta de acceso? Pensé que esa tarjeta era para Enzo Ricci. —¿Cómo pudo haber sido para Enzo? —refutó Viviana, con la voz quebrada—. ¡Es mi primo hermano! Una pregunta llevó a la otra y la verdad oculta durante años salió a la luz. Un soldado le había entregado la tarjeta de acceso a la persona equivocada; por culpa de ese maldito error, ellos jamás se habían encontrado. Viviana rompió a llorar allí mismo, y una expresión de profundo arrepentimiento nubló el semblante de Dante. Entonces, alguien entre la multitud soltó una risa burlona: —¡Qué tremenda coincidencia! ¿Cómo es posible que le hayan entregado la tarjeta a otra persona? ¿O acaso todo esto ya estaba planeado desde el principio? En un parpadeo, todas las miradas de la sala se clavaron en mí. Para el resto del mundo, yo solo era la mujer que seguía a Dante a todas partes como una tonta enamorada; todos en el entorno mafioso lo sabían. Me giré para mirarlo fijamente, esperando que abriera la boca, que dijera algo, que me defendiera. Deseaba que les recordara a todos que nos habíamos casado en secreto hacía cinco años y que él había sido quien me había cortejado con insistencia en aquel entonces. Pero Dante no pronunció una sola palabra. No negó la acusación tácita de la multitud. Se mantuvo en un silencio sepulcral, mirando al frente como si la humillación que yo estaba sufriendo no fuera de su incumbencia. Con los ojos fijos en él, me quité el anillo de bodas que había llevado puesto con orgullo durante cinco años.
Para ser libre tenía que morir - undefined novels & stories
Eternity
Durante el banquete anual de capos de la familia, Marco Costa declaró ante todos que la organización brindaría protección a una sola mujer: Rosa Frost, su primer amor de la infancia, quien estaba recién divorciada y de regreso en el círculo de la mafia. Tras el anuncio, las demás mujeres se escabulleron una tras otra en la oscuridad de la noche, con su dinero, su dignidad y sus nuevos protectores ya asegurados. Solo yo, Viola Rossi, la que alguna vez fuera su Donna, quedé completamente excluida de la familia Costa, sin un solo lugar a donde ir. Veintiún años atrás, el sistema me había arrastrado a esta vida con un mandato brutal: lograr que uno de los cuatro hombres en juego se enamorara de mí. Si lo conseguía, podría regresar a mi vida real con un cuerpo sano. Pero fracasé; todos y cada uno de ellos terminaron eligiendo a Rosa. —La última pizca de piedad del sistema termina aquí. Vuelve a casa. Poco después, me encontraba atrapada en un almacén portuario en las ruinas de Brooklyn, con la pistola en mano. Cerré los ojos, resignada. Sin embargo, justo cuando la oscuridad estaba por cernirse sobre mí, un grito crudo y furioso que pronunciaba mi nombre rompió el silencio; sonaba como si el hombre que lo emitía estuviera dispuesto a quemar el mundo entero con tal de llegar hasta mí.
Mi lazo sagrado: El hermano de mi ex - undefined novels & stories
Charming Fries
Yo era la adivina personal de Tarot del Alfa. En la víspera de mi ceremonia de mayoría de edad, él me pidió que eligiera a uno de sus dos hijos como mi compañero. —Seraphina, quienquiera que elijas heredará todo lo que tengo, incluido el título de Alfa. En mi vida anterior, estaba perdidamente enamorada de su hijo menor, Theodore. Lo había elegido sin pensarlo dos veces. Pero el día de nuestra boda, él me encerró en el sótano y me atravesó el corazón con una daga impregnada de acónito. —Si no hubieras manipulado la lectura del Tarot para obligarme a casarme contigo, Sophia no habría huido de la manada con el corazón roto… y los cazadores no la habrían despedazado. ¡Ahora te enviaré al infierno para que supliques perdón! El veneno se extendió por mis venas. Solté un aullido desgarrador y morí sumida en la desesperación. Pero la Diosa de la Luna me concedió otra oportunidad. Había regresado, de pie justo en el mismo lugar donde estuve el día en que el Alfa me pidió que sacara una carta del Tarot. Mis dedos se quedaron suspendidos sobre la misma carta que había elegido en mi vida anterior. El Alfa me miró. —¿Esta? Sin dudarlo, tomé exactamente la misma carta. —Sí.
El símbolo sexual que el Don nunca podrá tener - undefined novels & stories
Peachy
Mi figura siempre atrae miradas adondequiera que vaya. Mis ojos, intensos y penetrantes, tienen esa extraña capacidad de desarmar a cualquiera que se cruce en mi camino. En Hollywood me consideran uno de los mayores símbolos de belleza y sensualidad. Sin embargo, después de cinco años viviendo en esta ciudad, ningún productor se ha atrevido siquiera a acercarse a mí. La razón es simple: el hombre que comparte mi cama es Don Vincenzo, el jefe más temido y despiadado de la mafia de Nueva York. Pasé siete años a su lado y, durante todo ese tiempo, me hizo creer que era especial. Después de cada encuentro, cuando por fin recuperábamos el aliento, me envolvía entre sus brazos, me besaba con devoción absoluta y me llevaba al baño para borrar con delicadeza cualquier rastro de la pasión que acabábamos de compartir. ¡Qué ingenua fui al pensar que sería la única mujer de su vida y que algún día llegaría a ser su Donna! Todo cambió la noche de mi cumpleaños número veintiocho. Después de la cena familiar, lo escuché hablar de mí y reírse con uno de sus hombres de confianza. —Chloe sirve para pasar el rato, pero mi Donna tiene que ser alguien diferente. En ese instante, arranqué de mi pecho el corazón frágil que había creído en cada una de sus promesas y decidí convertirme en lo que él, aparentemente, deseaba: una amante perfecta, una mujer interesada únicamente en su dinero. Pero, para mi sorpresa, ni siquiera eso fue suficiente para Vincenzo. Sus ojos oscuros y penetrantes se clavaron en los míos. —¿De verdad no quieres nada más de mí, además de un penthouse en Manhattan? Deslicé suavemente los brazos alrededor de su cuello y fingí sorpresa. —¿Me estás diciendo que también puedo pedirte un Ferrari?
El Alfa se arrepintió de su traición - undefined novels & stories
Stars
Tres días antes de la Ceremonia de Apareamiento, el Alfa me confesó su infidelidad. —Mientras estabas fuera por negocios, me acosté con Sophie. Pero no te preocupes. Aun así seguiremos adelante con la ceremonia. Tú seguirás siendo la Luna de la manada. El corazón se me heló. Lo dejé sin pensarlo dos veces. Al día siguiente, la chica a la que había patrocinado durante diez años apareció en la puerta de mi casa. —Vivian, estoy esperando un hijo de Ethan —dijo, acariciándose el vientre apenas abultado, con una mirada llena de arrogancia—. Este bebé será el heredero del Alfa, así que ya puedes rendirte. Pero lo que Ethan no sabía era que yo también estaba embarazada. No se lo dije. Simplemente reservé un boleto para irme de la manada. Lo que jamás imaginé fue que, después de mi partida, Ethan perdería la cabeza intentando encontrarme.
Creyeron que rogaría, los dejé sin nada. - undefined novels & stories
Cocojam
El día que descubrí que estaba embarazada de gemelos, vi a mi compañero destinado, el Alfa Viggo, acompañar a otra loba a su control prenatal. Me paralicé. El informe del embarazo se arrugó entre mis dedos. El mismo lobo que besaba cada centímetro de mi cuerpo, el mismo lobo que juró ser mío y solo mío. Aquella noche, sus ojos estaban tan fríos como el hielo. —Está esperando a mi cachorro. Su loba es inestable. Prepararás sus tónicos calmantes. Todos los días. —Es muy sensible. No puede dormir sin mi olor. Así que llévate tus cosas al ala oeste. Dale espacio. La enorme mansión quedó sumida en un silencio sepulcral. Mi loba lanzó un desgarrador aullido de dolor. El sufrimiento de nuestro vínculo de compañeros me desgarró el alma. Pero no derramé ni una sola lágrima. Tomé con calma la maleta que ya había preparado y caminé hacia la puerta. Los guardias intentaron detenerme, pero Viggo ni siquiera levantó la cabeza. —Volverá —dijo mientras hacía girar su copa de vino, con toda la arrogancia de un alfa—. Tres días. No aguantará más que eso. Su loba enloquecerá sin mi contacto. Regresará arrastrándose para suplicarme que me deje volver. Los miembros de la manada y los aliados que se encontraban en la ceremonia estallaron en carcajadas. Algunos incluso hicieron apuestas delante de mí. Pusieron en juego una mina de mineral aurora valorada en un millón de dólares. Apostaron a que el miedo de convertirme en una loba vagabunda acabaría conmigo y que, antes de la medianoche, estaría de rodillas, suplicándole a Viggo que me dejara regresar. Pero ninguno sabía la verdad. Estaban muy equivocados. Mi padre biológico ya había enviado en secreto el emblema de nuestra familia. Mi manada ya estaba esperándome. Esta vez rompería nuestro vínculo de compañeros de una vez por todas.
Siete días para decir adiós - undefined novels & stories
uni
Tenía tres meses de embarazo cuando ocurrió el accidente automovilístico. En esos últimos instantes, mientras mi conciencia se desvanecía, marqué desesperadamente a la línea privada y encriptada de Damian, aquella reservada solo para emergencias. Él nunca contestó. Para cuando me llevaron de urgencia al quirófano, recibí un golpe devastador: Damian había reasignado por la fuerza a mi médico privado principal al Distrito Sur. Necesitaba al mejor doctor para atender a su amor de la infancia, Evelyn, quien acababa de enviudar. Cuando por fin desperté, envuelta en una neblina de agonía, mis dedos temblorosos deslizaron la pantalla y abrieron Instagram. Vi la publicación más reciente de Evelyn: «Sabía que, sin importar la distancia ni el tiempo, Damian movería cielo y tierra para llegar hasta mí. Incluso trajo a su Médico Jefe solo para ayudarme a sanar de mi dolor». En la foto que acompañaba el texto, Damian —un hombre conocido por sus ojos fríos y letales— miraba a la mujer a su lado con una ternura que yo no había visto en años. Mientras yo me aferraba a la vida al borde de la muerte, luchando por salvar a nuestro hijo, mi esposo jugaba a ser el protector de otra mujer embarazada. Una risa hueca y llena de burla hacia mí misma escapó de mis labios. Sin pensarlo dos veces, deslicé la alianza de bodas fuera de mi dedo anular. Abrí mi bandeja de entrada y presioné «Confirmar» en la invitación del Instituto Internacional de Finanzas más elitista del mundo. Si Evelyn es lo único que le importa, entonces les daré mi bendición. En siete días, desapareceré de su mundo para siempre… y me llevaré a mi bebé conmigo.
Bajo la lluvia de Nueva York - undefined novels & stories
Renata Palacios
Durante el banquete de la familia Colonetti en Nueva York, me encontré de pie en el centro del gran salón junto a más de una docena de jóvenes de distintos clanes. Todas esperábamos lo mismo: ser la elegida. Esa noche, Víctor, el heredero de los Colonetti, debía anunciar a su prometida y entregarle la reliquia de la familia: un prendedor de lirio. Como hija ilegítima, yo sabía muy bien lo que se jugaba en ese instante; si ese prendedor no terminaba en mis manos, mi destino ya estaba escrito: me enviarían a Chicago para un matrimonio arreglado. Pero Víctor, el mismo hombre que una vez me prometió una vida juntos, cambió de opinión sin previo aviso. Con una sonrisa cínica, colocó el prendedor de lirio en el vestido de la mujer que estaba a mi lado. Luego, se inclinó hacia mi oído y susurró: «Deja que tu hermana Emily tenga su momento hoy. Ella también es una hija ilegítima como tú y jamás la han valorado. No te preocupes; mientras yo esté aquí, nadie te obligará a casarte por contrato». Aunque lo miré con ojos suplicantes, él me ignoró, estiró el brazo y dejó que Emily se colgara de él. —Emily es dulce y compasiva —declaró ante todos—. Ella se merece el prendedor de lirio. Esas palabras —dulce y compasiva— me convirtieron en el hazmerreír de toda la noche. Al día siguiente, abordé un vuelo a Chicago dispuesta a desaparecer, pero entonces Víctor entró en pánico. Movió todas sus influencias y, en un acto de locura, ordenó cancelar cada vuelo que tuviera como destino Chicago.
La zorra plateada que rompió nuestro vínculo - undefined novels & stories
Serein M
El día de mi cumpleaños recibí una caja de regalo. Dentro había una zorra plateada muerta. Le habían arrancado toda la piel y grabado runas oscuras y profanas en la carne. Mi loba lanzó un grito desgarrador. Después, se hizo añicos. Desesperada, busqué a mi Alfa, Darian, a través de nuestro vínculo de compañeros. —Darian... ayúdame... Mi loba... Mi corazón... Su respuesta fue tan fría como el hielo. —Maeve, deja de exagerar. Solo es una broma. Una Luna debería ser capaz de soportarlo. Amara tiene fiebre. Estoy con ella. Cortó el vínculo de inmediato. Eligió a su amiga de la infancia antes que a mí. Su compañero había muerto hacía poco y solo tenía una fiebre leve. Yo me desplomé mientras el dolor me consumía. No recibí ayuda hasta que un Beta de la manada me encontró y me llevó al centro de sanación. Me tomó tres días recuperarme. Cuando Darian por fin regresó, impregnado del dulce aroma de Amara, me miró con desprecio. —Sabía que lo estabas fingiendo. ¿Cómo podría una zorra muerta hacerte daño? Solo querías impedir que fuera a consolar a Amara. No lloré. No discutí. Solo le entregué un documento para que lo firmara. Le dije que era una compensación por haber elegido a Amara antes que a mí. Lo firmó sin siquiera mirarlo. —¿Todo esto es por dinero? No seas otra loba celosa. No me causes problemas. Puedo darte todo lo que quieras. Amara y yo crecimos juntos. Es muy importante para mí. Lo sabes. Asentí sin decir una sola palabra. Al día siguiente, llevó a Amara a una cena exclusiva para Alfas organizada por la Alianza. Las fotografías inundaron las redes sociales de la comunidad de los hombres lobo. No tenía la menor idea de lo que había firmado. No era un acuerdo de compensación. Era la disolución de nuestro vínculo de compañeros. Conté los tres días. Empaqué con calma las cosas que más valoraba. Después saqué mi teléfono desechable. —¿Tío Marcus? Necesito un jet privado con destino al sur.
La Falsa Demencia de la Donna - undefined novels & stories
Echo
Durante tres años fui la Donna de los Valenti, una familia que no dejaba de ganar poder. Un día, Enzo se reunió en un club privado de puros. Como me preocupaban sus problemas de estómago, fui a llevarle sus antiácidos de siempre. Me quedé afuera del salón privado y escuché reír a sus hombres. —Don Enzo, ¿de verdad va a seguir escondiendo a Clara en la mansión de Lago Plateado toda la vida? —Esa heredera Moretti, la loca de la casa principal, sigue paseándose como si fuera la Donna de la familia Valenti. Enzo se masajeó el puente de la nariz. —Si no se hubiera llevado un balazo en la cabeza por salvarme ni perdido la razón, y de no haber necesitado yo con tanta urgencia el dinero de su familia, jamás me habría involucrado con una mujer ajena a esta vida. Suspiró con desprecio antes de sentenciar con frialdad: —Pero Clara es mi esposa legal. El fideicomiso familiar y el acta de matrimonio del registro civil están a su nombre. Stella no es más que un juguete que tengo guardado en la casa principal. En cuanto Clara dé a luz a un heredero, la traeré a casa para siempre. Apreté la caja de antiácidos hasta que mis nudillos palidecieron; el cartón se arrugó en mi mano. En la iglesia, él había intercambiado conmigo juramentos de sangre y anillos, pero fue Clara quien firmó los papeles en el registro civil. Me tomó por estúpida con tal de proteger la reputación de esa mujer. Apretando la caja contra mi pecho, di media vuelta y volví a perderme entre las sombras. Él no tenía ni idea de que yo había recuperado la cordura hacía tres días. Jamás se imaginaría que ya le había enviado un mensaje cifrado a mi hermano, quien dirigía un imperio empresarial desde nuestro hogar en Solaria, al otro lado del océano. Estaba harta de cargar con ese maldito título de los Valenti.
Manos que Salvan, Manos que Matan - undefined novels & stories
Bonnie
La noche de nuestro séptimo aniversario, me llamaron para una cesárea de emergencia. Antes de que pudiera entrar a prepararme, el director me sujetó del brazo con firmeza. —Gianna, la paciente de esa mesa está bajo la protección de un hombre con suficiente poder para hundir este hospital antes de que termine el día. No cometas ni un error. Le eché un vistazo al expediente de la paciente y me dejó inquieta. Los hombres de nuestro mundo, sobre todo los de la clase de Enzo, eran posesivos con sus esposas. ¿Cómo podía un hombre así adorar a otra mujer? La cirugía salió bien. Incisión limpia, sutura impecable, sin complicaciones. Apenas exhalé aliviada cuando un grupo de hombres de negro me arrastró y me obligó a arrodillarme afuera de la sala de recuperación.
No seguiré al destino, me elijo a mí - undefined novels & stories
Serein M
Un mes antes de que terminara nuestra especialización médica, Julian, mi compañero destinado, presentó en secreto una solicitud ante el Alto Consejo para transferirse de manada. Y yo me enteré porque escuché por casualidad a su amigo intentando disuadirlo. —¿Vas a abandonar tu manada natal por Crimson Peak, por culpa de Elodie? ¿Y lo hiciste a espaldas de Vesper? Ella está decidida a volver a Silver Crest. Incluso consiguió el puesto de Sanadora Jefa. ¿Crees que simplemente va a aceptar? ¿Acaso ustedes dos no dejaron la manada para ir al Territorio Neutral con la idea de regresar algún día y servir a los suyos? Julian soltó una risa baja mientras se aflojaba la corbata. Y, cuando habló, su voz estaba impregnada de la arrogante seguridad de un hombre que creía ser dueño de mi alma. —Vesper es mi compañera destinada. Ya estamos unidos por el vínculo. Me seguirá a Crimson Peak sin hacer preguntas. Además, la loba de Elodie es demasiado frágil. No puede estar sin mí. Yo permanecí afuera, con la marca de apareamiento en mi cuello ardiendo. Me di la vuelta y me marché. Si él podía elegir a otra loba, yo podía elegirme a mí misma. Rompería nuestro vínculo y reclamaría mi título como Sanadora Jefa. Un mes después, mi avión aterrizó y él me llamó, con la voz cargada de urgencia. —Vesper, ¿ya llegaste al territorio de Crimson Peak? Levanté la mirada hacia las torres relucientes y los tótems plateados de la manada Silver Crest, y un orgullo feroz se alzó dentro de mí. —Ya estoy en casa.
La Princesa que los Abandonó - undefined novels & stories
Jojo
Soy Elara, la única hermana de Ronan, el Alfa de la manada de Mooncrest. Desde que nací, Cassian, nuestro Delta, Orion, nuestro Gamma, y Nikolai, nuestro Beta, habían jurado que morirían antes de permitir que alguien me hiciera derramar una sola lágrima. Cuando quise alcanzar la luna, me construyeron una torre para intentarlo. Cuando el río estaba congelado en pleno invierno, me cargaron en sus espaldas para evitar que mis pies tocaran la nieve. Yo era su princesa, la loba a la que malcriaban en exceso, a la que protegían hasta de su propia sombra y amaban con locura. Y, por supuesto, yo también los amaba. Estaba tan segura de que alguno de los tres terminaría siendo mi compañero destinado. Entonces, Dana llegó a Mooncrest. Una loba forastera. Audaz. Hermosa. Intocable. Ninguna broma le hacía gracia y ninguna mirada lograba sonrojarla. En su primer día en el territorio, desafió a los guerreros de nuestra manada uno por uno en la arena de combate. Después de eso, todo se quebró. Cassian empezó a quejarse de mí y me llamó «cachorra malcriada». La primera vez que me abandonó temblando en medio de una tormenta solo para acompañar a Dana a casa, Orion y Nikolai se le echaron encima. —Cassian, la estás eligiendo a ella por encima de Elara —le advirtieron con dureza—. No vengas a llorar cuando te arrepientas. Pero no pasó mucho tiempo antes de que Orion también se involucrara con ella. La noche de mi fiesta de cumpleaños, miré al único lobo que seguía a mi lado, Nikolai, con los ojos ardiendo por las lágrimas contenidas. —Nikolai... ¿esto es mi culpa? —le pregunté. Él me rodeó con sus brazos y me besó el cabello con ternura. —Ni lo pienses. Son unos idiotas. No tienen idea de lo que se están perdiendo. Pero unas horas más tarde, vi cómo él mismo colocaba la corona de piedra lunar, que me había prometido meses atrás, sobre la cabeza de Dana. Todo para hacerla sonreír. Esa fue la última vez que lloré por ellos. Con los ojos enrojecidos y el corazón roto, caminé hacia donde estaba Ronan. —Mooncrest celebrará el Rito de Selección para enviar a una loba a Frostfang en tres días —le exigí—. Y esa voy a ser yo.
El arrepentimiento barato del prometido. - undefined novels & stories
Sago Pudding
Una semana antes de la boda, Lorenzo cambió el nombre que figuraba en la solicitud de matrimonio y lo reemplazó por el de su tío, Enzo, el nuevo líder de la mafia. Uno de sus amigos lo miró sorprendido. —¿Has perdido la cabeza? Selena te ha esperado durante siete años. ¡No ha puesto los ojos en ningún otro hombre! ¿Y ahora vas a entregársela a tu tío, el hombre más despiadado que existe? Enzo soltó una sonrisa desdeñosa. —Lena y yo hicimos una apuesta, y le prometí que cumpliría cualquier cosa que me pidiera. Además, cuando Selena descubra el cambio, entrará en pánico y vendrá a suplicarme que lo arregle. Y, seamos sinceros, ¿de verdad creen que mi tío querrá casarse con ella? En cuanto vea lo que hice, cancelará el compromiso. Al final, de una forma u otra, terminará casándose conmigo. Hablaba con una frivolidad absoluta, como si todo fuera un juego, y el grupo estalló en carcajadas. Yo llevaba un buen rato escuchando, oculta detrás de la puerta, y sentí que el corazón se me helaba. El día de la boda, me presenté tal como estaba previsto. Lorenzo, siempre tan seguro de sí mismo, perdió el control e intentó entrar por la fuerza en la iglesia. —¡Soy el novio! ¡Yo debería estar ahí!
Así que hui con mis gemelos - undefined novels & stories
Bagel
El día que el primer amor de mi esposo dio a luz en su lecho de muerte, mi suegro —el señor de la familia Lupo— puso a diez hombres armados frente a mi puerta. Tenían miedo de mí; les aterrorizaba que yo perdiera la cabeza, irrumpiera en la sala de partos y arruinara el nacimiento del primer heredero de la familia. Pero jamás me acerqué a la salida, ni siquiera cuando los llantos del recién nacido resonaron por todo el pasillo. Mientras tanto, la madre de Luca sostenía con fuerza la mano de la mujer en la cama del hospital, dejando escapar un largo suspiro de alivio. —Bianca, ya pasó. Esa estéril de Stella no te tocará ni a ti ni a mi nieto. Luca se inclinó hacia ella y limpió con delicadeza el sudor frío de su frente. Sus ojos desbordaban una ternura que él jamás tuvo conmigo. —No te preocupes. Mi padre ordenó cerrar todo el hospital con sus hombres. Si ella se atreve a armar un escándalo, yo mismo me encargaré de echarla de la familia y quitarle el apellido. Solo cuando confirmaron que yo no aparecería para causar problemas, él se relajó por completo. Luca no lo entendía. Desde su perspectiva, solo estaba saldando una deuda: dándole un hijo a una mujer moribunda para cumplir su último deseo. ¿Por qué yo no podía ser lo suficientemente madura para aceptarlo? ¿Por qué no lograba entenderlo? Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios al mirar al bebé envuelto en mantas. Incluso llegó a pensar que, si yo simplemente tragaba mi orgullo, admitía mi error y mostraba un poco de piedad hacia Bianca, él perdonaría mi frialdad. Me lo compensaría permitiéndome ser la madre adoptiva del niño y dejándome seguir siendo su esposa ante el mundo. Pero lo que él no sabía era que yo ya había firmado los papeles de divorcio. En una semana, cortaría todo lazo con ellos, me llevaría a los gemelos que crecían en mi vientre y me marcharía para siempre. Jamás nos volveríamos a ver, ni en esta vida ni en la otra.
Entre dos dones de la mafia - undefined novels & stories
Peachy
Tres años de matrimonio con el Don Victor me hicieron creer que finalmente podría olvidar el dolor y la traición de Dominic, mi exesposo. Victor, un hombre frío y despiadado, gobernaba la delincuencia de la Costa Este con puño de hierro. Sin embargo, a mí me entregó el mundo en bandeja de plata, uniendo uno a uno mis pedazos rotos. Hasta aquella noche. Una llamada frenética del segundo al mando de Victor me despertó; me suplicaba que fuera de inmediato al hospital privado más exclusivo de Manhattan. Al llegar, la escena me heló la sangre: Victor y Dominic se enfrentaban a muerte a las puertas del área de maternidad. Con las armas en alto y rodeados por sus sicarios de élite, estaban a un segundo de desatar una guerra total entre mafias. Y en medio de los dos estaba Chloe, mi antigua mejor amiga. Su vientre delataba un embarazo avanzado. El mediador de la Comisión deslizó un acuerdo de tregua sobre la mesa, con una expresión de absoluta incomodidad. —Las grabaciones de seguridad no mienten. Esos dos dones casi vuelan el piso entero solo para decidir quién pasaba la noche en la habitación de ella. Con el cuerpo entumecido por el golpe, firmé los papeles en mi calidad de la dona de la familia Costello. En la habitación ya se apilaban las vitaminas prenatales que Victor le había comprado. Mientras tanto, sus hombres y los de Dominic seguían discutiendo por el calendario: cómo se dividirían la semana los dos capos para acompañar a Chloe, tres días cada uno. Cuando me acerqué a la cama, los dos hombres que hace un momento querían degollarse ahora la custodiaban a ambos lados. Victor protegía el vientre de Chloe. Esos mismos labios que solían besar cada centímetro de mi cuerpo, escupieron palabras que me congelaron el alma: —Yo la obligué. Si tienes algún problema, arréglalo conmigo. Dominic, mi exesposo, me lanzó una mirada feroz y llena de veneno: —Mantén a raya a tu perro rabioso de esposo. ¡Dile que deje de acosar a mi mujer! Negué con la cabeza lentamente. Al presenciar semejante farsa, las lágrimas comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. El amor de un mafioso... al final, no es más que una burda mentira. Victor, a ti tampoco te quiero ya.
¿Verdad o reto? Elijo marcharme. - undefined novels & stories
Bagel
Cada vez que jugaban Verdad o Reto, Clara, la amiga de la infancia de mi novio, lo retaba a gastarme la misma broma a propósito, y Ronan siempre aceptaba encantado: fingía pedirme matrimonio. La última vez, caí en la trampa. Extendí la mano, llena de alegría, pero un mecanismo oculto en el anillo se cerró de golpe y grité de dolor. Ronan y Clara se doblaron de la risa, sin prestar atención a mi dedo, que se puso morado por la presión. Luego de eso, Ronan me acorraló contra la pared y juró que ese año me pediría matrimonio de verdad. Por eso, cuando sus guardaespaldas me llevaron al club privado donde nos conocimos, me puse un costoso vestido de seda blanca, me arreglé el cabello y me maquillé con especial esmero. Incluso imaginé una y otra vez aquel momento tan emotivo, viéndome asentir y aceptar su propuesta. Pero, cuando abrí la puerta de la sala VIP con el corazón acelerado, alguien me arrojó a la cara una copa llena de vino tinto oscuro. El vino resbaló por mi barbilla y me manchó el vestido. La risa de una mujer estalló entre la multitud. —Te dije que Aurora vendría, ¿verdad? ¡Ronan, perdiste! Ronan se acercó con expresión resignada. Con una servilleta, secó suavemente mi rostro y habló con la misma dulzura de siempre. —¿Te arreglaste así solo para mí? Qué pena arruinar un vestido tan bonito. Hizo una breve pausa antes de continuar: —Clara me retó a apostar si tendrías el valor de venir esta noche a nuestro territorio. Yo aposté que sí vendrías. La apuesta era la siguiente: si no venías hoy, mañana te pediría matrimonio. Si aparecías, tendríamos que esperar otro año. Lo siento, cariño. Como viniste, supongo que este año no podremos casarnos. Lo miré a los ojos. Después de un largo silencio, le pregunté: —Entonces, ¿recuerdas qué día es mañana? Se encogió de hombros con indiferencia y sonrió. —Claro. Nuestro sexto aniversario. No podría olvidarlo. El vino descendía por mi clavícula, frío y pegajoso. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. De repente, todo aquello me pareció completamente inútil. Nuestro aniversario no significaba nada para él en comparación con sus bromas. Igual que yo. Nunca podría ganarle a Clara, su amiga de la infancia. Me quité de la muñeca la sencilla pulsera de plata que había llevado durante seis años. —Se acabó. Terminamos.
Mi Alfa Lloró Lágrimas de Plata - undefined novels & stories
Ding
Yo le rompí el corazón a Kane Blackwood. Era el heredero Alfa, mi novio desde la infancia, y lo aparté de mí hasta que terminó yéndose a la Fortaleza del Norte. Allí pasó siete años. Ahora había vuelto. Venía con otra mujer, y los dos celebrarían su ceremonia de unión aquí, en nuestra manada. Esa misma semana, la bruja de la manada me dijo que me quedaban tres meses de vida. Cuando mi madre me llevó a verlo en la silla de ruedas, Kane torció la boca en esa sonrisa cruel y burlona que yo recordaba demasiado bien. Me recorrió de pies a cabeza con sus ojos oscuros; la mirada se le detuvo en la silla, en mis brazos flacos y en mi rostro pálido. —Vaya, vaya —dijo con tono cortante—. Siete años después y te ves hecha mierda. ¿Ya ni puedes caminar? Me bajé la manga para ocultar las cicatrices, marcas plateadas de años de tratamientos fallidos. Evité que la voz me temblara. —Solo me caí y me fracturé algo, no fue nada. Soltó una risa breve, sin pizca de gracia. —Como digas. Por cierto, se acerca mi ceremonia de unión; deberías ser la dama de honor de Vivra. Le devolví la sonrisa. Con los años, había aprendido a sonreír a pesar del dolor. —Lo siento, pero pronto me iré. A un lugar muy lejano. Después le di a mi madre una palmada suave en la mano. No dijo nada; solo apretó los agarres de la silla y me llevó de regreso a la casa. No miré atrás.
Adiós, Alfa: Mi Hijo y Yo nos Vamos Lejos - undefined novels & stories
Echo
Al descubrir que mi compañero Alfa, Bruce, no podía superar a su excompañera, Fiona, ni a su cachorro, empecé a enseñarle a nuestro hijo que lo llamara “Alfa Bruce”. Cuando a nuestro hijo le dio fiebre, Fiona llamó y mi compañero se fue a mitad de la noche. Toqué la frente hirviente de mi pequeño y le pedí que dijera: “Adiós, Alfa”. Cuando dejó plantado a nuestro hijo en la fiesta de cumpleaños que le había prometido porque Fiona llamó llorando para decirle que su cachorro no tenía padre, no levanté ni la mirada. Me limité a pedirle al niño que les explicara a los invitados: “El Alfa tiene algo importante que hacer”. Una frase que nuestro hijo siempre pronunciaba tras dudar por un largo rato. Solo cuando Bruce comprendió lo mucho que nos había fallado, sugirió que nos tomáramos un retrato familiar. Pero ya en el estudio, Fiona volvió a llamar entre sollozos. —Bruce, ¿puedes venir a hacerte pasar por el papá de Tony, por favor? En la guardería los niños se burlan de él porque no tiene papá... Bruce dejó ver un asomo de culpa. Ya iba a arrodillarse para explicárselo a nuestro hijo. Pero esta vez el pequeño no necesitó mi seña. Se limitó a despedirse con la mano. —Está bien, Alfa Bruce. Vete con tu otro cachorro. Con mamá y conmigo basta para la foto familiar.
El Prometido que Mi Amiga Me Robó - undefined novels & stories
September
Cinco años después de la desaparición de Luca Bellandi, volví a encontrarme con él en la boda de mi mejor amiga. Él era el novio. Y yo, apenas una dama de honor. Sophia, mi mejor amiga más cercana y la novia, se aferraba a mi brazo con una sonrisa radiante mientras me contaba su historia de amor. —Fui yo quien salvó a Luca después de su accidente de coche. Me enteré de que, por aquel entonces, tenía una prometida, pero, aun así, lo llevé en secreto al hospital privado de mi familia para que recibiera tratamiento. —Hizo una pausa, sonriendo con ilusión, antes de añadir—: Deberías dejar de buscar a tu prometido desaparecido. Todos los padrinos de esta boda son muy guapos. ¡Déjame presentarte a alguno!
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