Tu amor obligado: Una esposa para el Magnate.
Caminando tras ella, la vio con algo en sus manos que se había robado completamente su atención, y entonces, al estar cerca, la vio derramando lagrimas desde sus hermosos ojos verde esmeralda.
Lo que tenía en las manos, era un pequeño mameluco para bebé en color celeste, con medusas en lila bordadas en toda la tela. Era realmente precioso, admitió el rubio.
—Dentro de poco, seremos padres Massimo…no solo de nuestro bebé, también de Ángelo…se que hay algo importante que debes de decirme, pero te ruego, espera a regresar a nuestro hotel…quiero que este momento, se quede grabado en mi memoria por siempre…y no soy tonta, se que lo has de decirme, no es algo hermoso… — dijo la pelirroja aun derra