LA ESPOSA DIVORCIADA DEL CEO RUSO
Las sirvientas sabían muy bien de lo que era capaz el líder mafioso, aconsejaban a la jovén mujer para que no acabara como muchas y muchos que habían hecho enfadar a su jefe.
— Dios mío... No puede estarme pasando esto, me voy a convertir en la esposa de ese enfermo... Ayudame dios, te lo ruego...
— Señorita, demonos prisa, no podemos retrasarnos, y de verdad deseamos que su Dios la escuche, porque nadie querría estar en su lugar.
(...)
El CEO Darkok que había logrado meterse en la computadora de Igor, pudo darse cuenta de la cita que había hecho en el ayuntamiento.