El Bosque de Vailia
La oscuridad que los envolvía parecía vacilar, como si reconociera el poder que emanaba del líder licántropo.
El líder de los hechiceros, un ser alto y encapuchado, alzó una mano, y las sombras a su alrededor se retorcieron, formando figuras indistintas. Estas sombras comenzaron a deslizarse hacia Lucian y su manada, como serpientes acechantes.
—La luz puede desvanecerse, Lucian —dijo el líder con una voz que resonaba con ecos oscuros—. Pero la oscuridad es eterna. Lucharás contra ella, pero no podrás destruirla.