La última luna. Amor y venganza
Su belleza, un poema que el alma no entendía, ojos de diferente color, un resplandor divino en su ojo color plata, un lucero frio en el ojo color morado, un dolor traspaso su corazón.
Era tan perfecta, su piel blanca, un susurro -Tu eres mío-, como un trago de la luz de la luna lo embriago.
-Eres un ángel o un demonio- El joven pregunto, como un veneno, que lento lo consumía, confundido por su hermosura, “Te amo, Dulce doncella de piel como la luna” pensó, “es el destino, Yo soy tuyo y tú serás mía”.