AMOR PARA DOS
Alejo acarició la espalda de la mujer que amaba, y que se aferraba a él, llorando para desahogar el sin fin de emociones que la habían estado ahogando durante muchísimo tiempo, fingiendo que no le hacían daño porque no existían.
Y, después de llanto, sollozos y algunos cuantos suspiros, Meredith terminó por quedarse profundamente dormida, gracias a todo lo cansada que terminó, física y emocionalmente, por esa fiesta y por lo que había sido su vida luego de haber intentado que funcionara ese absurdo AMOR PARA TRES, que casi terminó en tragedia.
Alejo, sintiendo cómo otro suspiro estremecía el dormido cuerpo del amor de su vida, hizo una promesa entonces; Alejo Díaz, de nuevo, prometió hacer f